En el libro de Eclesiastés se nos dice que hay un tiempo de hablar y un tiempo de callar (3:7). Saber cuándo hablar es también saber cuándo callar. Uno no existe sin el otro.
Otros recursos
1211 recursos
Tips para implementar la Palabra en tu empleo.
Compilado de recursos litúrgicos y pastorales sobre rigor y normas, riqueza y belleza en la formulación litúrgica.
La Biblia ha cambiado la vida de millones de personas con su mensaje de vida,esperanza y poder que proporcionan guía y respuesta al hombre de hoy. En estos pasajes bíblicos encontrará ayuda y aliento para afrontar diferentes circunstancias de la vida
Quizás hoy la rueda de la vida te puso allá arriba, pero no te olvides que gira y cuando estés abajo, aquello que te pareció injusto, te salvará la vida.
Aprendiendo a manejar la libertad.
Compilados de recursos para la acción pastoral y la liturgia del culto comunitario.¿Cuáles son los campos de expresión litúrgica?
Tenemos que pedirle a Dios discernimiento para diferenciar las pruebas que él considera necesarias para fortalecernos, de aquellas que, lejos de ser pruebas, son situaciones que sufrimos a causa de nuestra propia negligencia; a veces generada por injusticias y otras por imprudencia.
Es importante pensar en nuestros niños en tiempos convulsionados. El caso del virus corona es uno de estos tiempos que exigen distanciamiento social. Los niños se dan cuenta de todo y aunque pareciera que han captado que el mundo ha cambiado… saben que algo está ocurriendo.
Propuesta de actividades para realizar con niños, niñas y adolescentes. Incluye ideas para realizar también con niños no lectores.
Me da la impresión que por momentos olvidamos ese maravilloso regalo con que nos llamó a la vida el Señor, me refiero a la libertad.
En este momento singular y único de la historia que nos toca vivir donde están suspendidas buena parte de las actividades sociales, prohibidas las relaciones de vecindad y los desplazamientos propios de los paseos, la risa es algo importante de la que no queremos ser despojados. Es una respuesta mordaz y alegre a la violencia de la situación.
Si hay algo que admiro profundamente del Señor, es que haya decidido bajarse a compartir nuestras miserias y sufrimientos, haciéndose como uno de nosotros.
No cabe duda de que hay algunos animales que amamos, y que podemos llegar a amar tanto o más que a otro ser de nuestra propia especie. Solemos llamarles genéricamente mascotas. Cuando estos seres que amamos se van, nos duele mucho. Para cuando algún ser humano querido se nos va, hay cientos de libros y rituales de cómo pasar ese duelo. Pero con nuestras mascotas la pregunta ¿a dónde van? no tiene una respuesta tan clara como con los humanos.
Hace ya más de treinta años, el Profesor luterano del Instituto Universitario ISEDET, Ricardo Pietrantonio, afirmaba: “El ministerio se ha ido reduciendo a una sola función y un solo hombre: el pastor. No hay equipos, no hay gente que se ocupe de diversas tareas. Esto nos lleva a insistir en que debemos redescubrir los ‘ministerios’, no al ‘ministro’”.
Puede ser fácil conectarse con Dios y pasar tiempo leyendo la Biblia cuando nos sentimos en paz y felices con todo en nuestras vidas. Pero, ¿qué hacemos cuando el dolor y la pérdida nos golpean, cuando nuestras vidas y nuestros corazones son un caos?
Las personas fuertes y felices no se pelean a menudo. Están menos expuestas a los improperios, las respuestas fuera de tono y los desacuerdos que lastiman, enojan y dan un tono amargo a la vida. Porque cuando estamos alterados frente a los otros nos sucede que nos volvemos susceptibles, paranoicos, adoptando una conducta defensiva y anticipatoria de todo lo malo que nos podría suceder.
Hemos aprendido Padre Eterno,
que debemos estar juntos
y juntas en perfecta armonía,
cómo tú y tu hijo Jesús son uno.
Aprendimos a compartir
y a cuidarnos,
a conversar y a sentirnos,
a tener conciencia del otro
y la otra.
Tener dinero es como tenerse a uno mismo. Si soy lo que tengo y lo que tengo se pierde, entonces ¿quién soy? Una encuesta en España daba como resultado que el 83,4 de los encuestados pensaba que para enriquecerse había que ser previamente deshonesto. Hasta la misma Mafalda, de la historieta, decía que “no se puede amasar una fortuna sin hacer harina a los demás”. El deseo de defraudar o explotar a otros se convierte para muchos en una verdadera norma cultural.
