Vivir sin esperanza

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"Vivían en este mundo
sin Dios y sin esperanza."
(Ef. 2:12b)

Pero, no fue sólo entonces:
Sigue sucediendo.
En el camino del cotidiano vivir,
¿cuántos viven sin esperanza?
Y sin la esperanza,
Que es el horizonte del alma,
¿cuántos andan sin rumbo
o se inventan rumbos torcidos?
Piensa en tu país, en tu ciudad.
Mira tu comunidad
e incluso a tu propia familia.
Y, si tienes el coraje, examínate a ti mismo.
¿No has visto muchos, tal vez demasiados,
que viven sin Dios,
sin esperanza,
sin rumbo,
sin posibilidades?
Vivir sin Dios,
Sin el Dios de la justicia,
el que camina junto a los débiles y a los pequeños,
el que anuncia libertad a los cautivos
y rompe las cadenas que oprimen y esclavizan
vivir sin este Dios,
que es plenitud de vida
para todos y todas,
sin exclusiones y sin exclusivismos,
Eterno creador de esperanzas,
siempre solidario y compañero,
es no haber comprendido aun el mensaje
que puede hacer de esta tierra que habitamos
otro mundo posible,
con derechos para cada ser humano.
"Cristo vino a traer
buenas noticias de paz a todos." (Ef. 2:17a)
Que sea nuestro compromiso
Anunciar esta paz
A quienes están vacíos de horizontes
y no encuentran caminos
que lleven a la vida plena
a quienes sin la luz de la esperanza
transitan la noche de la desesperación
a quienes buscan, y no encuentran,
la justicia y la paz.


© Liturgia y Derechos Humanos del Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos

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