Un golpe a la fe: mercaderes en el templo

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La Iglesia de Cristo a través de los tiempos se ha visto enfrentado a un sinnúmero de feroces ataques del enemigo; desde su nacimiento, con la muerte del primer mártir como hasta el día de hoy.

En sus principios también tuvo que solucionar los problemas internos generados por un concepto que nace de la profunda generosidad y solidaridad de los primeros creyentes al vender sus propiedades y entregarlos a los pies de los apóstoles para que se repartiesen según la necesidad de cada uno.

Quizás, utilizando esta misma generosidad de los creyentes actuales, es que muchos ministerios han encontrado tierra fértil para desarrollar lo que ya lleva muchos años en Estados Unidos y que ha tenido gran influencia en países latinos en vías de desarrollo, nos referimos a la llamada Teología de la Prosperidad.

Estás en el mundo, pero no eres del mundo. Pero estás en los ojos del mundo.

La iglesia de Cristo inmersa en un mundo cada vez más globalizado enfrenta desafíos que son mayúsculos para mantenerse sin mácula.

En Chile, ha crecido bastante desde la llegada de los primeros misioneros; de hecho, se espera bordear el 20% de creyentes en el país según el reciente censo. Con tal número, hemos dejado de ser un simple grupo religioso, sino que el mundo secular nos observa como “un mercado consumidor cautivo y claramente identificable”. Esta mirada mercantilista, no sólo proviene desde el exterior, sino también desde el interior mismo de diversas congregaciones.

Cada vez más empresarios no cristianos insertan sus empresas en nuestro medio, cada vez más surgen ministerios de la prosperidad al interior de nuestro pueblo. Tenemos un peligro inminente y es la inserción del concepto de “creyente consumidor” y el “creyente cliente” bajo la asociación herética de espiritualidad y pobreza.

Un golpe a la fe

Pero, estos podrían ser problemas menores frente al verdadero azote que está recibiendo la iglesia. Pues han aparecido cual langostas en los montes aquellos que bajo una pobre interpretación bíblica sólo buscan el dinero de los creyentes.

Estimado hermano, si en tu culto escuchas frases como “pacta con Dios para que seas prosperado económicamente”, “paga la bendición”, “no participes de ministerios de pobreza, quédate en este ministerio de prosperidad”, “somos hijos del Rey, entonces disfrutemos de las riquezas de El” y tantas otras frases acuñadas para justificar una predicación que su contexto más profundo difiere mucho de la verdad bíblica, estás frente a Teología de la Prosperidad.

La fe bajo la presión de tu actual condición económica

En los principios de la Prosperidad la fe del creyente es presionada bajo el arcaico y errado concepto de los “amigos de Job”, que denostaron a Job por su enfermedad y sufrimiento sin ver en él su santidad y temor a Dios.

La fe bajo la presión de lo que das a Dios.

En la Prosperidad los motivos para dar están centrados en el “recibir”. ¿Acaso se paga la bendición? Está hablando de una recompensa futura de parte de Dios, ¿y qué pasa si esa bendición no llega?. ¿Serás culpado como falto de fe? ¿No diste lo suficiente? ¿Quien sufre debilitamiento con esto?, sino el mismo creyente. Su fe es presionada a resultados económicos. No está mal el querer ser ricos, pero si está mal condicionar nuestro “dar” a lo que Dios pueda devolver como bendeción o peor aún, a lo que condicionemos que Dios tenga que retribuir.

La fe bajo la presión de lo espiritual

La enseñanza de la prosperidad da mayor énfasis al desarrollo económico del creyente, más que al espiritual. De hecho, manipula lo espiritual para llegar a lo económico. A la verdad, el mayor poder del creyente está en la oración y no en el dar. Veáse con detención Santiago 5.

Enriquecimiento Inmoral

Cuando los primeros creyentes empezaron a dar fue con una razón de corazón muy básica pues veían claramente que se repartía según la necesidad de cada uno. De hecho, la Biblia afirma que no tenían necesidad, pues eran cubiertas con la solidaridad de muchos.

Pero hoy, existe una acumulación de riquezas al interior de ministerios que piden y hacer “pactar con Dios” a sus seguidores, justificándolo a través de su propio crecimiento y la mantención del mensaje de Cristo. Es decir, no hay una clara distribución y destinación de estos recursos en muchos de estos predicadores y ministerios.

Este mensaje de Prosperidad si bien nace en Estados Unidos, en Chile se ha desarrollado gracias a la economía social de mercado, terreno fértil para este tipo de pensamientos. Cuando un país en vías de desarrollo mantiene una agenda país materialista, es decir, con preocupaciones como el desempleo, inflación, distribución de ingresos sus habitantes se ven influenciados obviamente a lo mismo. Las encuestas en Chile han sido clarificadoras en el último tiempo donde se ve que las personas tienen una muy grande preocupación por lo económico (nivel de ingresos, status, bienes) por sobre lo social (solidaridad, no discriminación y otros de la índole).

La Concentración del Poder

Como consecuencia natural de las riquezas es el ejercicio del poder y todos sabemos que el mucho poder aisla y corrompe. Aquí tendremos que diferenciar entre el poder de influencia económica y el poder de influencia espiritual.

El poder de influencia sobre lo económico. De principio la Prosperidad ha utilizado los medios masivos de comunicación, llámese radio y televisión. Utiliza medios de mercado como el marketing y seducen las mentes débiles y necesitadas. He visto dar desde automóviles, propiedades hasta el dinero de las vacaciones a ministerios de esta índole.

El poder de influencia sobre lo espiritual. La manipulación de las conciencias que ha este punto se llega es prácticamente fatal. El dominio del líder sobre el seguidor llega a ser un dogma, la aceptación de sus dichos es casi total, la fe se vuelve ciega y no distingue. Acorde a los resultados se van creando círculos de poder alrededor del líder, entonces la participación a cierto nivel eclesiástico es con un acceso limitado. El creyente es llevado cual ondas del mar de un lado a otro.

Es tanta la influencia de poder a la que se puede llegar bajo estos métodos que se cumplen los requisitos para ser catalogados como Sectas religiosas.

Pobreza versus Prosperidad

“el hermano de humilde condición, gloríese en su exaltación; pero el que es rico, en su humillación” ..... Santiago 1:9.

La palabras de Jesús sentencian que los pobres siempre estarán con nosotros. Además, la iglesia latina al menos, ha crecido desde los estratos socioeconómicos más bajos.

También la búsqueda del éxito económico no está mal, mientras no se convierta en un fin en si mismo. Recuerde que su máxima y trascendente recompensa es del todo espiritual: vida eterna.

Debe tener cuidado de no hacer acepción de personas, lo material bajo el calor abrasador, se seca y cae y perece. Antes bien, amad al prójimo y sé solícito con él.

Para ir concluyendo cito el pasaje predilecto de los seguidores de la Prosperidad, el cual es un gran "anhelo" del apostol para su amigo Gayo:

“ Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” 3 Juan 2.

Fíjese la mención de 3 áreas de nuestra vida: la material, la física y la espiritual. De ninguna manera, piense que el orden vaya a predeterminar relevancia de algún área sobre la otra. Más bien, por el desarrollo del relato da cuenta que Juan conoce mucho de la vida espiritual de Gayo y el verso cuatro es decidor, en que el mayor gozo es oír que mis hijos andan en la verdad. Usted podrá analizar 3 Juan, si nunca lo ha leído y concluirá que es una carta de aliento espiritual.

Por último: "vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me des pobreza ni riqueza; no se que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? o que siendo pobre, hurte, y blasfeme en nombre de mi Dios". Proverbios 30:9

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