Thinking

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Un sinfín de asuntos parece colmar el espacio entre las ideas y los sueños. Es que cuando abrimos nuestros ojos y nos permitimos brindar lo más íntimo de nuestro ser, algo nuevo comienza a brillar en el horizonte de los amores perdidos.

Claro. Por supuesto. Pensar no es tema menor. ¡Es más que eso! Implica elevar el estado actual de mi rutina y llegar al encuentro de aquello que estoy buscando, pero que inconscientemente rechazo. Sí, hallar la respuesta no es la respuesta, sino que la pregunta misma constituye el camino para elevar el pensamiento.

¡Es tan triste pensar! Pero a la vez produce el mayor gozo conocido por los mortales. ¿Paradoja? Déjeme pensar...

En una entrevista exclusiva para la revista Selecciones, el famoso actor y director Mel Gibson afirmó: “Puedo dar la impresión de que me doy la gran vida, haciendo películas y viajando por todo el mundo. Pero la felicidad verdadera se halla dentro de uno mismo. [Yo] me encontraba espiritualmente derrotado, y cuando esto ocurre, es como sufrir un cáncer espiritual que nos va invadiendo al grado que, si no hacemos nada, acaba con uno. Así que sencillamente tuve que poner un límite [...] Estas cosas no se dan de la noche a la mañana. Es una transformación muy gradual. Y falta mucho para que se complete. Sigo teniendo muchas flaquezas”.

¡Son tantos los que quedan en el camino! Un creciente salvajismo intenta arrebatarnos el derecho a proyectarnos y convertirnos en las personas que aspiramos ser: sujetos que logran escaparse de la rutina y el drama individual para abrirse paso hacia la plenitud interior.

Sin embargo, cuando estamos inspirados es imprescindible seguir adelante. Aunque otros piensen que uno se ha vuelto un poco “chiflado”, porque en definitiva estaremos moviéndonos hacia lo que tanto anhelamos concretar. ¡Vida!

Un sabio de la Antigüedad escribió: “Me puse a pensar en lo que significa ser sabio y ser tonto. Entonces me di cuenta de que ser sabio es como andar en la luz, y que ser tonto es como andar a oscuras, pues el sabio sabe lo que hace, pero el tonto no sabe nada de nada” (Eclesiastés 2.12-14)

Sería un miserable si dejara pasar la oportunidad para intentar lograrlo. Para ir más allá de las palabras, y materializar la imaginación, corra en dirección del instante en el que sus ojos verán claramente la libertad. Sí, es posible. Sí, puede lograrlo. Sí, Dios está más cerca de usted que lo que alguna vez llegó a pensar...

¡Buen Fin de Semana!

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