Testimonio: Eso tiene que ver conmigo
Quiero contarles algo que sucedió en estos días de internación de mi hijo Matías, de 8 años.
Matías todavía estaba en terapia intensiva. Estaba consciente. Yo tenía en mis manos una copia de "El Aposento Alto". Le pregunté a
Matías si le gustaría escuchar una de las lecturas. El me pidió que leyera una.
Comencé a hojear el librito para encontrar una lectura que le sea de bendición. No encontraba una en especial. Matías me pidió que le diera el librito. Lo abrió, hojeó un poco mirando los títulos y me dijo:
- "Leeme esta de Noé"
Comencé a leer. Era un texto en el que la escritora reflexionaba acerca de la importancia de la obediencia de Noé a Dios en todo tiempo, tiempos buenos y tiempos malos, tiempos de salud y tiempos de enfermedad. A la mitad de la lectura, Matías me interrumpió y dijo:
- "Papi, eso tiene que ver conmigo"
- "¿Por qué?" le pregunté.
- "Porque yo estoy enfermo y Dios está conmigo".
Sus palabras fueron como un bálsamo para mi corazón. Yo quería leerle algo para bendecirlo, y él fue quien me bendijo con sus palabras tan sencillas y profundas.
Matías, a sus 8 años de edad, ya cree y vive
de acuerdo a certezas que yo tengo desde hace sólo unos pocos años.
Una de esas certezas es que la Palabra de Dios "tiene que ver conmigo", no es algo ajeno y poco pertinente, sino que me traspasa como espada de doble filo.
La otra certeza es que "Dios está conmigo"
aún en los momentos más duros e inesperados
que me toquen vivir.
Este fue para mí el mayor consuelo: saber que nuestro hijo es, ante todo, un hijo de Dios.
