Testimonio: Dios está presente
Me congrego desde niño. Recuerdo los cultos en los domingos por la mañana. Recuerdo los viejos himnos que cantábamos. En especial, el himno “Dios está presente”. Es uno de los favoritos de mi abuela. Pero a decir verdad, a mi me resultaba por demás de aburrido. Cuando era adolescente, tenía que contenerme para no bostezar mientras cantábamos ese himno.
Pasaron los años. Crecí. El Señor me dio una esposa a la que amo y me ama (¡qué milagro!) y dos hermosos hijos (¡más milagros!).
Hace unos meses Lucía volvió a quedar embarazada. Estábamos felices. Pero esta vez, no pudimos alegrarnos con el nacimiento de otro hijo. A las pocas semanas, el médico nos informó que el bebé no había crecido y que no iba a nacer. Fue uno de los momentos más tristes de nuestras vidas.
Recuerdo el momento en que le hicieron la última ecografía. Todavía no sabíamos el resultado, aún era posible que nuestro bebé llegara a nacer. Mientras el ecografista hacía su trabajo, empezó a sonar muy fuerte en mi mente y corazón aquel viejo himno: “Dios está presente ... como el sol irradia sobre el tierno lirio que contento se doblega ...”.
Cuando el ecografista nos dio la mala noticia, la melodía me seguía acompañando. Eso no nos quitó el dolor, pero nos recordó que El estaba en medio de nuestro dolor. ¡Emanuel!.
Hay quienes creen en las casualidades, yo creo en el inmenso amor de Dios. El que sentí cuando el Espíritu Santo, le hablaba a mi espíritu, recordándole que Dios no nos había abandonado.
