Seamos optimistas
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“Piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es bueno y merece alabanza” (Filipenses 4:8 )
¡Miren que bonito día es el día de hoy! Tal vez muchas personas no estarán de acuerdo con esta afirmación. Quizás, desde muy temprano sucedieron algunas cosas que no dejan que las personas puedan expresar su alegría por un nuevo día. Tal vez tú también estés pensando así. En vísperas de un gran evento una persona se le acercó a uno de los organizadores y le dijo, esto no va a resultar ya que esta pasando esto, esto, esto y esto…, y yo no creo que esto saldrá bien. Después del evento esta persona tuvo que reconocer, que más bien estos detalles que estaba enfatizando como cosas negativas, fueron desafíos y oportunidades que permitieron que todo saliera mejor de lo que había sido previsto y planificado.
Estamos muy acostumbrados a resaltar los puntos negativos, a dar más importancia a las cosas que no sucedieron como lo planificado, o un error. Muchas veces nuestra mirada se enfoca en un pequeño punto negro de una obra de arte, para descalificarla. Si alguien ha hecho muchas cosas buenas, y en una sola cometió un error aunque fuese involuntario, el dedo acusador va a estar señalando y sacándolo a relucir en el momento menos pensado, ya que la tendencia generalizada del ser humano es ver con más facilidad los defectos que las virtudes, máxime cuando se trata de personas que son perfeccionistas. Esto no es bueno, ya que trae toda una secuela de actitudes y patrones de comportamiento, que afectan no sólo a la persona, sino a la familia, la comunidad, el trabajo y todo el entorno de relaciones humanas de esa persona, haciendo una especie de cadena negativa. Esto sin duda es también consecuencia del egoísmo y pecado de los seres humanos, que se centran en sus propias limitaciones.
La presión constante de hacer las cosas sin “cometer errores” y de hacer bien todo, puede ser motivo de inhibición para mucha gente. No querer asumir responsabilidades por temor a ser señalados en cierto momento, puede acabar con bellos y loables sueños y proyectos. Por eso el apóstol Pablo dice: “piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es bueno y merece alabanza”. En otras palabras, lo que el apóstol está diciendo es que: ¡Seamos optimistas!. Seamos optimistas viendo las grandes bendiciones que Dios nos da diariamente. La carta a los filipenses fue escrita en medio de gran adversidad. Pablo estaba preso y encadenado. Aún así, esta carta es desde el inicio hasta el fin, una exaltación y una invitación a la alegría y el optimismo. A pesar de los problemas y dificultades por las que atravesó el apóstol, tiene muchos motivos para alegrarse y dar gracias a Dios. Esta alegría surgía de lo profundo de su corazón por tener la certeza que Cristo había resucitado. El podía ver en Jesucristo la fuente de su alegría y optimismo. No era una alegría producida por su propio esfuerzo o técnica, o por “ejercicios repetitivos de meditación”, ni por cuestiones metafísicas, ni por invocación a ángeles, ni por poses y prácticas religiosas: Era una alegría que venía del mismo Dios de la Vida revelado en la Escritura. Este Dios encarnado, muerto para nuestra justificación y resucitado es Jesucristo. ¡Su alegría era Jesucristo!.
En su epístola nos convoca a ser optimistas, valorizando las virtudes y los aciertos. El en esas líneas nos dice de una manera parafraseada: “practiquen las cosas justas y puras, sean amorosos y bondadosos, y practiquen la generosidad”. Casi nadie ve cuando se realiza una buena acción. Pero Dios si la ve, y nos ha dado a quien pone en nuestros corazones el deseo y la voluntad para realizarla. ¡Vamos a valorizar las virtudes! ¡Todos los seres humanos tenemos virtudes!
Cuando empezamos a ver la vida desde esta perspectiva, vamos a percibir que tenemos muchas más virtudes de las que imaginamos, tenemos cualidades y razones para agradecer, alegrarnos, celebrar y emprender grandes cosas. Tenemos motivos de sobra para dejar a un lado el pesimismo legalista y enfermizo que esclaviza, y así enfrentar alegres y optimistas el futuro que ha de venir.
Gracias Señor por ser optimista con nosotros. A pesar de que cometemos errores, nos das lo mejor de ti, al mostrar tu gran amor y enviar a Tu Hijo Jesucristo para darnos Vida. Amén.
¡Miren que bonito día es el día de hoy! Tal vez muchas personas no estarán de acuerdo con esta afirmación. Quizás, desde muy temprano sucedieron algunas cosas que no dejan que las personas puedan expresar su alegría por un nuevo día. Tal vez tú también estés pensando así. En vísperas de un gran evento una persona se le acercó a uno de los organizadores y le dijo, esto no va a resultar ya que esta pasando esto, esto, esto y esto…, y yo no creo que esto saldrá bien. Después del evento esta persona tuvo que reconocer, que más bien estos detalles que estaba enfatizando como cosas negativas, fueron desafíos y oportunidades que permitieron que todo saliera mejor de lo que había sido previsto y planificado.
Estamos muy acostumbrados a resaltar los puntos negativos, a dar más importancia a las cosas que no sucedieron como lo planificado, o un error. Muchas veces nuestra mirada se enfoca en un pequeño punto negro de una obra de arte, para descalificarla. Si alguien ha hecho muchas cosas buenas, y en una sola cometió un error aunque fuese involuntario, el dedo acusador va a estar señalando y sacándolo a relucir en el momento menos pensado, ya que la tendencia generalizada del ser humano es ver con más facilidad los defectos que las virtudes, máxime cuando se trata de personas que son perfeccionistas. Esto no es bueno, ya que trae toda una secuela de actitudes y patrones de comportamiento, que afectan no sólo a la persona, sino a la familia, la comunidad, el trabajo y todo el entorno de relaciones humanas de esa persona, haciendo una especie de cadena negativa. Esto sin duda es también consecuencia del egoísmo y pecado de los seres humanos, que se centran en sus propias limitaciones.
La presión constante de hacer las cosas sin “cometer errores” y de hacer bien todo, puede ser motivo de inhibición para mucha gente. No querer asumir responsabilidades por temor a ser señalados en cierto momento, puede acabar con bellos y loables sueños y proyectos. Por eso el apóstol Pablo dice: “piensen en todo lo verdadero, en todo lo que es digno de respeto, en todo lo recto, en todo lo puro, en todo lo agradable, en todo lo que tiene buena fama. Piensen en todo lo que es bueno y merece alabanza”. En otras palabras, lo que el apóstol está diciendo es que: ¡Seamos optimistas!. Seamos optimistas viendo las grandes bendiciones que Dios nos da diariamente. La carta a los filipenses fue escrita en medio de gran adversidad. Pablo estaba preso y encadenado. Aún así, esta carta es desde el inicio hasta el fin, una exaltación y una invitación a la alegría y el optimismo. A pesar de los problemas y dificultades por las que atravesó el apóstol, tiene muchos motivos para alegrarse y dar gracias a Dios. Esta alegría surgía de lo profundo de su corazón por tener la certeza que Cristo había resucitado. El podía ver en Jesucristo la fuente de su alegría y optimismo. No era una alegría producida por su propio esfuerzo o técnica, o por “ejercicios repetitivos de meditación”, ni por cuestiones metafísicas, ni por invocación a ángeles, ni por poses y prácticas religiosas: Era una alegría que venía del mismo Dios de la Vida revelado en la Escritura. Este Dios encarnado, muerto para nuestra justificación y resucitado es Jesucristo. ¡Su alegría era Jesucristo!.
En su epístola nos convoca a ser optimistas, valorizando las virtudes y los aciertos. El en esas líneas nos dice de una manera parafraseada: “practiquen las cosas justas y puras, sean amorosos y bondadosos, y practiquen la generosidad”. Casi nadie ve cuando se realiza una buena acción. Pero Dios si la ve, y nos ha dado a quien pone en nuestros corazones el deseo y la voluntad para realizarla. ¡Vamos a valorizar las virtudes! ¡Todos los seres humanos tenemos virtudes!
Cuando empezamos a ver la vida desde esta perspectiva, vamos a percibir que tenemos muchas más virtudes de las que imaginamos, tenemos cualidades y razones para agradecer, alegrarnos, celebrar y emprender grandes cosas. Tenemos motivos de sobra para dejar a un lado el pesimismo legalista y enfermizo que esclaviza, y así enfrentar alegres y optimistas el futuro que ha de venir.
Gracias Señor por ser optimista con nosotros. A pesar de que cometemos errores, nos das lo mejor de ti, al mostrar tu gran amor y enviar a Tu Hijo Jesucristo para darnos Vida. Amén.
