RESTITUCIÓN

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“Y si en algo... te debe, ... yo lo pagaré” (Filemón 18,19)

Romanos 13:7

“Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo al que impuesto, impuesto al que respeto, respeto al que honra, honra”

En el proceso de restaurar relaciones interpersonales una pregunta que necesitamos hacer es: ¿hay algo que debo restituir a la persona ofendida? Cuando Zaqueo dejó que Jesús entrara en su vida, tomó una valiente decisión: devolver cuadriplicado lo que había ganado injustamente.

Permitamos al Espíritu Santo examinar nuestras relaciones y consideremos si acaso, además de pedir perdón, necesitamos devolver bienes robados, o arreglar, o cambiar cosas dañadas, o reivindicar públicamente el honor de la persona damnificada.

Posiblemente Onésimo, al escapar de su casa, tomó cosas que no eran suyas. Ahora que conocía a Jesucristo no necesitaba racionalizar su falta, aun cuando tendría cien razones para justificarse. Pablo lo encamina a hacer un reconocimiento de su deuda y una promesa de restitución.

Oración:
"Señor, danos la paz y el gozo de vivir sólo con lo nuestro, y el valor de restituir en este día aquello que es ajeno".

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