Raiz, Tronco, Fruto
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Los resultados (frutos) que obtenemos como Iglesia son una consecuencia natural del carácter de la semilla que estamos sembrando.
Trabajar enfocados en nuestras estructuras y programas no traerá crecimiento hasta que nos animemos a llegar a cuestionar las raíces de nuestro trabajo.
Cuestionarnos a nosotros mismos, nuestros valores, nuestros modelos y nuestros propósitos es el punto de partida para iniciar un camino directo hacia el crecimiento de nuestras Iglesias.
Si el fruto que estamos viendo no es el que esperábamos, es evidente que debemos revisar la semilla hemos sembrado.
Para esto debemos empezar por mirar las raices de nuestras iglesias.
Aqui radica la primera dificultad ya que somos de mirar mas los resultados, con un poco de gracia de Dios algunos nos animamos a mirar el tronco (los progamas y estructuras), lo visible, pero pocos son los que se animan a tomar la pala en la mano y cavar para ver que hay en nuestras raices (Valores, principios, propósitos).
Todos sabemos que el fruto es resultado de lo que pasa bajo tierra, o sea que las verdaderas razones de los resultados obtenidos como iglesia deberiamos buscarlos en nuestra comprensión o aplicación de los valores de Dios para nuestra vida, de los principios acerca de como Dios provee crecimiento y de los propósitos que Dios tiene para su iglesia.
Mire un segundo su iglesia...
Plano 1: Frutos/Resultados: Crecimiento en calidad y cantidad. Reproducción de miembros e Iglesias
Plano 2: Tronco / Estructura: Programas / Métodos / Estructuras
Plano 3: Raíces / Principios / Valores / Propósitos
Lo animo a que piense en cuales de estos tres planos usted esta enfocado. Todos deseamos el fruto, pero justamente este no se consigue mirandolo o deteniendose mucho tiempo en el.
Tampoco ganaremos mucho poniendo gran parte de nuestros esfuerzos en el tronco (programas y estructuras), al menos hasta que hayamos revisado el caracter de la semilla que estamos sembrando.
Hoy hay una extrema mirada en los programas creyendo que estos proveerán a nuestras iglesias el fruto esperado, pero el tronco( programas y estructuras) solo es un vehiculo para la vida de la semilla tome forma y finalize en fruto.
Es demasiado el tiempo, energia y dinero que hemos volcado en el tronco sin invertir en una revisión clara de nuestras raices (Valores, principios y propósitos)
Quiero invitar a que sin temores nos animemos a preguntarnos ¿ Cuáles son nuestros valores personales ?, ¿ Qué manda en nuestras vidas ? ¿ Qué principios de trabajo seguimos ? y ¿ Qué propósitos dominan nuestro ministerio ?
El poeta decia "Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado", sigo creyendo que las respuestas para el crecimiento de la iglesia están en aquellos aspectos no visibles (nuestras practicas personales de la fe) y no tanto en los programas y estructuras que dia a dia crecen y se hacen mas fuertes.
Sigo creyendo que Dios está levantando una generación de "siervos" que sin temor a revisar sus raices están realizando el trabajo no visible a los ojos de los hombres pero que en su tiempo dará el fruto esperado.
A todos aquellos que no están buscando su propia gloria sino el extendimiento del reino de Dios que permanece los quiero animar a revisar sus valores, iniciar procesos de crecimiento desde las raices en sus iglesias y enfocar a sus miembros en el propósito que Dios nos indico en Hechos 1.8.
Trabajar enfocados en nuestras estructuras y programas no traerá crecimiento hasta que nos animemos a llegar a cuestionar las raíces de nuestro trabajo.
Cuestionarnos a nosotros mismos, nuestros valores, nuestros modelos y nuestros propósitos es el punto de partida para iniciar un camino directo hacia el crecimiento de nuestras Iglesias.
Si el fruto que estamos viendo no es el que esperábamos, es evidente que debemos revisar la semilla hemos sembrado.
Para esto debemos empezar por mirar las raices de nuestras iglesias.
Aqui radica la primera dificultad ya que somos de mirar mas los resultados, con un poco de gracia de Dios algunos nos animamos a mirar el tronco (los progamas y estructuras), lo visible, pero pocos son los que se animan a tomar la pala en la mano y cavar para ver que hay en nuestras raices (Valores, principios, propósitos).
Todos sabemos que el fruto es resultado de lo que pasa bajo tierra, o sea que las verdaderas razones de los resultados obtenidos como iglesia deberiamos buscarlos en nuestra comprensión o aplicación de los valores de Dios para nuestra vida, de los principios acerca de como Dios provee crecimiento y de los propósitos que Dios tiene para su iglesia.
Mire un segundo su iglesia...
Plano 1: Frutos/Resultados: Crecimiento en calidad y cantidad. Reproducción de miembros e Iglesias
Plano 2: Tronco / Estructura: Programas / Métodos / Estructuras
Plano 3: Raíces / Principios / Valores / Propósitos
Lo animo a que piense en cuales de estos tres planos usted esta enfocado. Todos deseamos el fruto, pero justamente este no se consigue mirandolo o deteniendose mucho tiempo en el.
Tampoco ganaremos mucho poniendo gran parte de nuestros esfuerzos en el tronco (programas y estructuras), al menos hasta que hayamos revisado el caracter de la semilla que estamos sembrando.
Hoy hay una extrema mirada en los programas creyendo que estos proveerán a nuestras iglesias el fruto esperado, pero el tronco( programas y estructuras) solo es un vehiculo para la vida de la semilla tome forma y finalize en fruto.
Es demasiado el tiempo, energia y dinero que hemos volcado en el tronco sin invertir en una revisión clara de nuestras raices (Valores, principios y propósitos)
Quiero invitar a que sin temores nos animemos a preguntarnos ¿ Cuáles son nuestros valores personales ?, ¿ Qué manda en nuestras vidas ? ¿ Qué principios de trabajo seguimos ? y ¿ Qué propósitos dominan nuestro ministerio ?
El poeta decia "Lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado", sigo creyendo que las respuestas para el crecimiento de la iglesia están en aquellos aspectos no visibles (nuestras practicas personales de la fe) y no tanto en los programas y estructuras que dia a dia crecen y se hacen mas fuertes.
Sigo creyendo que Dios está levantando una generación de "siervos" que sin temor a revisar sus raices están realizando el trabajo no visible a los ojos de los hombres pero que en su tiempo dará el fruto esperado.
A todos aquellos que no están buscando su propia gloria sino el extendimiento del reino de Dios que permanece los quiero animar a revisar sus valores, iniciar procesos de crecimiento desde las raices en sus iglesias y enfocar a sus miembros en el propósito que Dios nos indico en Hechos 1.8.
