Punto de apoyo
Esta tarde, Dios habló a mi corazón de un modo distinto al usual. Lo hizo a su manera y a la mía, dándome ejemplos como solo el Creador de todo los daría.
El Maestro se presentó con una cátedra, y con una verdad sencilla, pero fuerte. Me hizo recordar cuán necesaria es la intimidad en mi relación con Él. De repente, vastó leer una frase sencilla para convertirla en lo que Dios quería decirme.
"Dame un punto de apoyo y moveré al mundo"
La frase que leí en mi libro de física me dejó pasmado, pero poco a poco comencé a entender la verdad eterna que Dios me había preparado.
Las preguntas bullían en mi mente: ¿Quieres un punto de apoyo Dios? ¿Para mover mi vida? ¿Para transformarla? ¿Cuál es ese punto?
Sabía las respuestas a cada una de esas preguntas, sólo era cuestión de aceptarlas. Sólo es cuestión de que las aceptemos y las pongamos en práctica.
Ese punto de apoyo es la oración, la lectura de Su palabra, la obediencia, la adoración.
Hoy necesitamos darle ese punto de apoyo “al Dios que todo lo mueve”. Debemos darle esos momentos de adoración para que mueva el pecado, la tristeza, la amargura. Para que mueva nuestros pasos, nuestros ojos y nuestras manos, para transformar vidas.
Te damos ese punto, mueve todo lo que quieras Maestro. Amén.
