Padre, ¿cuánto tiempo más?

0
Estaba pasando por pruebas difíciles y muy dolorosas. Muchas veces sentía como si Dios no estuviera oyendo mi clamor y mi sufrimiento. Estaba destrozada y herida.

Cada minuto que pasaba se me hacía eterno y mi corazón lloraba dia y noche. Pensé que era una pesadilla, pero no, era verdad. Lo que estaba pasando era real.

En ese mismo día pedí a unas hermanas que oraran por mi para que Dios me ayudara en esos momentos en que más lo necesitaba. Yo lo sentia muy lejos de mi.

Dios poco a poco fue obrando en mi corazón y fue desapareciendo el dolor que sentía. Le dejé mis cargas y mi tristeza en ese momento.

Qué fácil es quejarnos! ¿verdad?

En vez de dejar en las manos de Dios todo lo que sentimos, nos ponemos a llorar y reclamarle a Dios: ¿por qué nos pasa a nosotros esto?.

Como cristianos sabemos que todas las cosas que pasan nos ayudan para bien, y siempre sera asi.

Dios me ayudó en ese tiempo a ser fuerte y no dejarme vencer por la advesidad.

Confia en Dios en todo momento.

Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.