Meditaciones para Cuaresma

0
Prólogo

Tiempo de cuaresma, es tiempo de preparación, arrepentimiento y meditación. Recordamos todo lo que Cristo hizo por nosotros, para darnos una salvación tan grande. Según las Escrituras, Cristo en su ministerio público, tuvo muchas pruebas y tentaciones. Muchas de estas pruebas, tuvieron su acontecer en los momentos en que se acercaba su Pasión y muerte. “El padre de la mentira”(1) trataba por todos los medios de opacar y destruir la obra que Dios Padre le había encargado. Los principales entre los judíos: Los ancianos, los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley, intervienen en todos estos acontecimientos (San Marcos 8:31 10: 34) Estas reflexiones han sido escritas para que medites en algunas de las pruebas a las que a diario estamos expuestos sabiendo como dice el apóstol San Pablo: “no estamos luchando contra gente de carne y hueso, sino contra malignas fuerzas espirituales del cielo, las cuales tienen mando, autoridad y dominio sobre este mundo oscuro” (Efesios 6: 12).

Lamentablemente, muchas veces este aspecto no está presente en muchas reflexiones de cuaresma, o no se le da mucha importancia. Otras veces cuando se menciona al maligno se cae en el terreno de otras manifestaciones, reales también, pero no tan comunes en nuestro medio, pues lo que él busca, no es asustar, sino el ser lo más popular y apetecible posible.
Hoy también este enemigo real se opone a lo que Cristo hace entre los hombres para que no confíen sus vidas a su cuidado y señorío.
Las dos últimas reflexiones son una proclamación de lo que Cristo hizo por nosotros con su muerte y resurrección. Finalmente termino las reflexiones con un llamado al seguimiento de Jesús y una confesión de fe.
Espero que su lectura te fortalezca en la verdadera fe, y si aún no conoces a Jesús, conozcas su salvación, tengas vida en su nombre, y le sigas como su discípulo.
1
El padre de la mentira dice:
“Ama a las tinieblas y ayuda a vencer la luz”

“Todos los días he estado con ustedes en el templo, y ni siquiera me tocaron. Pero esta es la hora de ustedes, cuando domina la oscuridad” (San Lucas 22:53)

Un pobre mendigo tocó la puerta a la casa de un señor pidiéndole pan. Con vergüenza de tener un mendigo al frente de su casa, el dueño le hizo pasar y lo llevó a la parte trasera de su casa a un sitio bien aislado de la misma. Por ser muy religioso, él quería que el mendigo orase antes de comer. Por eso le dijo al mendigo: “Repita conmigo: Padre nuestro”. El mendigo dijo “Padre suyo”. “¿ Por qué usted dice Padre suyo en vez de Padre nuestro?” preguntó el señor. El mendigo le respondió diciendo: Bien, si yo dijese “Padre nuestro”, esto nos haría hermanos, hijos del mismo Padre. “Y yo estoy seguro de que a Dios no le gustaría ver a un hijo suyo, llevando a su hermano a un lugar escondido para darle un pedazo de pan”. A escondidas, en la oscuridad, de manera camuflada y traicionera es que actúa el gran engañador de este mundo, llamado “el padre de la mentira”, Satanás. Su intención es sembrar el error, la discordia, el engaño, a fin de apartar a las personas de Dios, haciendo predominar las tinieblas del pecado.

Según las leyes judías, nadie podía ser juzgado y condenado durante la noche. Más, esto es lo que hicieron con Jesús, movidos por “el padre de la mentira”. Ellos tuvieron muchas oportunidades para apresar y juzgar a Jesús en plena luz del día. Muchas veces Jesús estuvo públicamente con ellos en el templo. Ellos creían que en la oscuridad y las tinieblas podrían vencer aquel que es la Luz del mundo. ¡Tremenda sorpresa! Jesús soportó todos los ataques malignos, enfrentó acusaciones, sufrimientos y la propia muerte de manera injusta. El lo hizo por amor a todos los hombres, para resolver su mayor dificultad: su enemistad con Dios. Venciendo al “padre de la mentira”, Jesús preparó plena, poderosa y completa salvación para toda la humanidad, abriendo así nuevamente la reconciliación de los hombres con Dios y el acceso a Dios Padre.

Oremos: Señor Jesús, te damos gracias por tu amor por nosotros. Danos fuerza y discernimiento para rechazar las tinieblas y anunciar con valentía tu luz a todos los que están cercanos a nosotros. Amén.


2
El padre de la mentira dice:
“Es preferible ser práctico a ser ético”

“Los fariseos le dijeron: Tú estás dando testimonio a favor tuyo: ese testimonio no tiene valor. Jesús le contestó: Mi testimonio si tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de donde vine y a donde voy en cambio ustedes no lo saben” (San Juan 8:13,14)

Cuenta una fábula, que una ciudad fue invadida por una bandada de pequeños pájaros. La situación se hizo tan grave, que la comunidad tomó la resolución de contratar a un cazador para matar a todos los pajaritos que él pudiese atrapar con sus redes. Al lanzar su red, uno de los dedos se le enredó de tal manera que por causa del dolor estaba bañado en lágrimas de dolor. Un pequeño pájaro confundido dijo: “Vean, el cazador está llorando por nosotros”. A lo que un viejo pájaro le respondió: “¡No te fijes en sus lágrimas, sino en sus manos ensangrentadas!”

La historia de la Pasión de Cristo nos presenta un cuadro semejante. Los hombres querían matar a Jesús. El no había cometido ningún crimen, menos aún, para llevarlo a la muerte. Pero ellos lo odiaban y querían exterminarlo. Lo llevaron a los líderes religiosos, que hábilmente manipularon la Palabra de Dios con argumentos para ejecutar a Jesús. Para ellos no le interesaban los medios, más si los fines. Era preciso ser práctico y dejar de lado la ética. Para ellos: “El fin justificaba los medios”.

Es común ver la repetición de este tipo de práctica. Los líderes políticos alegan buscar libertad religiosa para la población, más lo que pretenden es apartar a los hombres de la verdadera religión. Algunos líderes religiosos están más preocupados en promoverse a si mismos y a su denominación religiosa que anunciar a Jesús.

Delante de esta confusa situación, conviene que observemos las manos violentas de esos líderes, y nos aferremos a Jesús, que nunca tuvo duda de sus propósitos en este mundo. El vino a padecer y morir por todos los hombres, y darles la verdadera vida y la eterna salvación.

Oremos: Señor Jesús, te amos gracias por tu salvación, líbranos de aquellos que con sus manos llenas de sangre quieren destruir tu nombre. Haz de nosotros instrumentos, para que con mis palabras y acciones, proclamemos las buenas Noticias de salvación a nuestro prójimo.Amén.

3
“El padre de la mentira” enseña a ser hipócrita

“Llevaron a Jesús de casa de Caifás al pretorio: Era de mañana, y ellos no entraron en el pretorio para no contaminarse, y así poder comer la pascua” (San Juan 18:28)

En el mundo de hoy, la hipocresía, el engaño, la falsedad, las apariencias y la confusión moral son parte de lo cotidiano. Cuando Jesús fue apresado, juzgado y llevado a la muerte, sus acusadores no eran personas con preocupaciones morales. Es interesante que aún siendo religiosos y observadores de las prácticas establecidas en los ritos judaicos, no tenían ningún reparo en su proceder. Ellos le habían dado a Judas treinta monedas par que les entregara a Jesús, contrataron a testigos falsos para que le hicieran falsas acusaciones y tener motivos para crucificarlo, corrompieron a los soldados romanos para que hicieran, lo que ellos querían. No cumplieron en nada lo que un juicio justo exigiría. Más el Viernes de la Pasíon, en la mañana, no podían entrar en el pretorio, que era la sala del tribunal con miedo a contaminarse. Así era la hipocresía en el tiempo de Jesús.

Así como en tiempos de Jesús es el mundo de hoy. Las personas defienden el aborto como un “derecho civil”, y por otro lado condenan la pena de muerte. Hacen campañas para distribuir jeringas desechables y distribución de preservativos con dinero del estado por un lado, mientras que por el otro, quieren prohibir la enseñanza de los principios cristianos en las escuelas públicas, que enseñan como evitar las drogas y las enfermedades sexuales contagiosas. Esta confusión moral sucede también tanto dentro, como fuera de círculos cristianos. Los valores verdaderos son mezclados con los falsos valores.

Sólo hay una solución para salir de este circulo vicioso que ha sido modelada por el “padre de la mentira”: Escuchar y estudiar con diligencia la Palabra de Dios. La Escritura nos muestra el camino que debemos transitar y el camino que debemos evitar, ya que en la gran mayoría de las veces andamos por el camino equivocado de las propias presuposiciones. Una persona puede decir que es honesta en sus principios, pero puede estar “honestamente equivocada”. Por eso Dios nos anima siempre a arrepentirnos de nuestros malos caminos egoístas y confiarnos a su amor. Sólo así podemos andar en sus caminos.

¿Cómo podemos ayudar a las personas a examinarse y revisarse en sus posiciones y valores? Compartiendo el mensaje de la Escritura y mostrando que muchas veces las personas se desempeñan como aquellos que entregaron a Jesús que: en medio de tanta injusticia se querían llenar de un “aire de santidad religiosa”

Oremos: Bondadoso Dios venimos ante tu presencia para que nos enseñes en tu palabra, a vivir en tus caminos y que nos apartes de toda hipocresía y falsedad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



4

El padre de la mentira dice:
“Procura saber todo pero no lo practiques”.

“Pedro lo siguió de lejos hasta el patio de la casa del sumo sacerdote. Entró, y se quedó sentado con los guardianes del templo, para ver en que terminaría todo aquello”. (San Mateo 26:58)

Un hecho repugnante, que fue noticia, es el de una señora con tres hijos y que estaba en proceso de divorcio. Un día cuando llegaba a su casa, encontró la puerta derrumbada, sus hijos asesinados y todos sus bienes robados. Se llamó a la policía, que examinaron el escenario y constató que todo sucedió a horas del mediodía. Fue a la casa de sus vecinos y descubrió que muchos habían visto al ex marido acompañado de dos hombres, que habían derrumbado la puerta y llevar muchos objetos, pero ellos no hicieron nada. Sabían que había sucedido algo irregular, pero nadie llamó a la policía ni avisó a esta señora que estaba trabajando. Ellos sólo fueron simples espectadores. El día Jueves de la Pasión de Cristo, el apóstol Pedro se dejó llevar por “el padre de la mentira” y , en el momento en que él podría o debería tomar una posición como discípulo y amigo de Jesús, se mantuvo mudo, como un mero espectador. Sentado, él presenció todo sin participar en nada. El quería ser un seguidor secreto, pero se olvidó que en la Iglesia de Cristo no hay lugar para discípulos secretos. La nueva vida que Jesús propone debe ser vivida a la clara luz del Evangelio, de manera manifiesta. O se es discípulo de Jesucristo, y se asume con todo lo que esto implica o entonces es mejor desistir por completo.

Existen muchas personas que se satisfacen en saber las enseñanzas de la Biblia, de saber enseñanzas religiosas, más en el momento de mostrar en la práctica cómo se aplica esto a la vida cristiana, se vuelven meros espectadores, si ningún compromiso. Satanás “el padre de la mentira” se alegra en ver tal comportamiento. Mientras los cristianos se callan, el afirma sus tentáculos afirmando su reino de tinieblas y de engaño, apartando a las criaturas de su Creador.

Oremos: Gracias Señor Jesús, por no quedarte indiferente ante nuestra situación, por no quedarte simplemente como espectador desde el cielo, gracias amarnos tanto y por haber venido al mundo para enfrentar la muerte en la cruz en nuestro lugar. Danos fuerzas para ser discípulos tuyos, y seguirte como Maestro y Señor. Amén.



5
El padre de la mentira dice:
“Argumente cuanta cosa incorrecta en contra de Cristo”.

“Los jefes de los sacerdotes y toda la Junta Suprema buscaban alguna prueba para condenar a muerte a Jesús pero no la encontraban”. (San Marcos 14:55)

Aquello que se busca diligentemente, generalmente se encuentra. Quien busca cosas buenas, las encuentra, más aquel que busca cosas malas , las encuentra con mayor facilidad. Las intenciones del corazón se convierten como un prisma de colores que filtran sus intereses. Son los lentes del pecado, y del prejuicio. Por ejemplo, cuando alguien quiere ver las cosas de color rojo, basta que él use lentes rojos. Así también, cuando alguien está lleno de odio contra otra persona o contra su prójimo, todo lo que consigue ver en él son actitudes provocantes, irritantes y llenas de maldad.

Todo el liderazgo religioso de los judíos, miraba con odio a Jesús. Ellos no conseguían ver en él, nada que no los desafiase o provocase a ira. Ellos estaban buscando algún motivo, por pequeño que este fuera, para condenar a muerte a Jesús. En sus corazones gobernaba “el padre de la mentira”, Satanás, que los instigaba a odiar a Jesús, y no reconocerlo como el Mesías, el Hijo de Dios, el cumplimiento de las promesas de Dios revelado en la Escritura.

Si ellos quisiesen ver la verdad, hubieran podido verla. Jesús enseñaba la verdad a cada instante y en todos los lugares. El hacía milagros y mostraba numerosas señales de que realmente era el Hijo de Dios, viniendo al mundo a salvar a todos los pecadores según la intención original de Dios.

Ellos tuvieron que insistir mucho, buscando encontrar algo de que agarrarse para acusar a Jesús. Buscaron y buscaron, pero no consiguieron nada. Para satisfacer sus propios propósitos , ellos tuvieron que forjar falsas acusaciones, inventar mentiras y distorsionar sus enseñanzas.

Muchas veces les sucede así también, a cristianos comprometidos en diferentes partes del mundo que quieren hacer brillar la luz de Cristo. Son rechazados por cúpulas religiosas, que están más pendientes de reglamentos y leyes exteriores, de distinción de comidas o bebidas, vestidos, etc, y que quieren hacer prevalecer sus intereses personales y egoístas.

No permita que su visión sea oscurecida por “el padre de la mentira”. Cristo vino a este mundo con el propósito de salvarte también a ti. Durante estos días de la Cuaresma, procura conocer mejor a Jesús a través de la lectura y meditación de la Sagradas Escrituras, recordando su Pasión y muerte a favor de todos los hombres.

Oremos: Señor Jesús, envía tu Espíritu Santo para que nos ilumine y muestre quién eres tú, a fin de que podamos ser fieles discípulo tuyos, confesando la salvación que nos has dado y reconociendo tú señorío en nuestras vidas. Amén.



6
El padre de la mentira dice:
“La verdad es creada dependiendo de cómo se habla”.

“Entonces el sumo sacerdote se rasgó las ropas en señal de indignación, y dijo: ¡ Las palabras de este hombre son una ofensa contra Dios! ¿ Qué necesidad tenemos de más testigos? Ustedes han oído sus palabras ofensivas ¿Qué les parece?. Ellos contestaron: Es culpable y debe morir”. (San Mateo 20:65,66)

El arte de hablar convincentemente es fundamental para muchas personas. La habilidad podrá hasta transformar una mentira en “verdad”. Es necesario que se diga en voz bien alta, las veces que sea necesario y con mucha claridad. Obedeciendo esta regla el presentador será una persona convincente. Adolfo Hitler escribía en su libro “Mi Lucha” que: “una mentira repetida tantas veces, hasta la saciedad, hace que las personas las crean como una verdad. Mientras más se la repiten, más se la creen”.

Esta habilidad puede ser encontrada en el sumo sacerdote en ocasión del juicio que se le seguía a Jesús. El tenía la pretensión de condenar a Jesús. Necesitaba convencer al pueblo a cualquier costo. Su discurso despertaba el apoyo de la masa presente, a pesar de distorsionar la verdad y ser mentiroso. El resultado fue que él consiguió el apoyo del pueblo en su intento de condenar a Jesús a la muerte.

Así, a través de discursos envolventes, y estrategias de marketing se consigue movilizar masas, recaudar grandes sumas significativas de dinero e impresionar a las multitudes. Normalmente no se tiene ninguna preocupación con la verdad divina. La preocupación es la de transformar cualquier discurso en verdad, a fin de satisfacer sus propios deseos e intereses. De esta forma, Cristo está siendo condenado hoy, como lo fue hace casi dos mil años por la Junta Suprema de los judíos. La diferencia en relación a aquella ocasión, fue que Dios transformó la maldad de aquellos hombres en la mayor bendición para toda la humanidad. Con su muerte, Cristo se tornó en el Autor de la Salvación de todos los hombres. Hoy, cuando la verdad de Cristo es distorsionada por las ideas de los hombres, muchas personas son engañadas y apartadas de su salvación.

En este tiempo de cuaresma busca conocer más de Jesús, así con raíces mas profundas en la Palabra de Dios, podrás distinguir la enseñanza verdadera en relación a Dios y de la salvación en Cristo. Dios es uno solo, y su verdad es única.

Oremos: Señor Jesús, Tú eres la verdad que necesito y quiero conocer. Ayúdame a distinguir entre la verdad y el engaño, para que nunca me aparte de ti. Amén.



7
El padre de la mentira dice:
“No hay problema, todas las personas hacen lo mismo”

“Algunos comenzaron a escupirle, y a taparle los ojos y golpearlo, diciéndole: ¡Adivina quién te pegó! Y los guardias del templo le pegaron en la cara”. (San Marcos 14:65)

Atravesar las calles fuera de las líneas de cruce en las esquinas es una falta a los conductores de los carros y es ilegal, pero eso es lo que hace la mayoría de las personas. Por eso se tiene la impresión de que es lo correcto. La repetición del error parece hacer pasar por inocente al infractor.

En el juicio de Jesús, muchos comenzaron a maltratarlo llevados por la actitud de la mayoría. Muchos no tenían la seguridad de que los líderes judíos no estaban haciendo lo correcto, e incluso sabiendo que se estaba cometiendo una injusticia, la practicaban, y no vieron ningún inconveniente en hacer lo mismo. A Jesús, le daban golpes y escupían su cara, los propios soldados le pegaron en su rostro.

Asumir actitudes que son comunes a la
mayoría, no siempre es lo correcto y prudente. De ahí el famoso dicho de que: “ no siempre la mayoría tiene la razón”. Es necesario que se tengan criterios. Lo que no es correcto, no es correcto. Lo que es verdadero, es verdadero.

Aunque nadie lo tome en cuenta, es importante mantener una actitud de vida coherente. Jesús siempre fue coherente entre lo que decía y hacía. Nada resalta en su vida más que esto. Aunque la mayoría se oponía a él, a sus palabras y sus enseñanzas, su comportamiento no cambiaba. Era el mismo. Para él, lo más importante era hacer la voluntad de su Padre.

Cuantas injusticias se cometen a diario, cuanto daño se les causa a las personas, cuantas oportunidades se pierden, porque faltan criterios, por ignorancia, y porque faltan posiciones firmes y coherentes apegadas a la verdad. Muchas veces sabiendo la verdad se guarda silencio, para ganar partido o el apoyo de un grupo en un proyecto, pero se compra a cuotas su propia esclavitud. En términos jurídicos se dice que: “cuando se guarda silencio sabiendo la verdad, le hace cómplice”, en términos teológicos se llama pecado de omisión .”El que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado” (Santiago 4:17). Esto es una verdad en la vida cotidiana de todos, en lo que se refiere a la sociedad, y también lo se refiere a la vida espiritual. Debemos cuidarnos de seguir la opinión de la mayoría. Orientémonos por Jesús y por su Palabra. Sus enseñanzas son verdaderas y justas, y serán apropiadas en cualquier época y tiempo, porque la condición espiritual del ser humano es siempre la misma, ciega, impotente para auto redimirse, y necesitada.

Si usted no ha tomado en cuenta la vida y las enseñanzas de Jesús, pídale perdón y que reoriente su vida. Si la mayoría hace lo contrario, esto no justifica su actitud errada. Usted tendrá que responder por su propia manera de ser y de vivir.

Oremos: Señor Jesús, ayúdame para que no caiga en la tentación de simplemente dejarme llevar por las influencias de las mayorías, más ante de todo que pueda seguir lo que tú me enseñas en tú Palabra, aunque sufra oposición. Amén.


8

El padre de la mentira dice: “Escoge la mentira y rechaza la verdad”

“Pero los jefes de los sacerdotes alborotaron a la gente, para que pidiera que les dejara libre a Barrabás” (San Marcos 15:11)

Hoy queremos mostrar como hacer decisiones correctas, y de cómo escoger entre el camino del bien y el camino del mal. Nuestro texto nos dice: “Pero los jefes de los sacerdotes alborotaron a la gente, para que pidieran que dejara libre a Barrabás”.
Las personas no siempre mantienen elevados ideales de justicia, cuando sus intereses personales o de grupo están en juego. Existen muchas personas que estarían dispuestas a permitir el robo, si ellos pueden robar con impunidad. Existen muchas personas que están a favor que se de la libertad de matar a su semejante, si se les permite que ellos continúen matando impunemente.
En la Pasión de Jesús sucedió algo bastante parecido. Jesús estaba preso. No había ninguna acusación para que él estuviera en la prisión. No obstante, por la presión del pueblo, incitado por las autoridades religiosas, Pilatos preguntó al pueblo a quien querían ver ellos en libertad: Jesús o Barrabás. Barrabás era un bandido conocido. Jesús era inocente. La multitud prefirió que se soltara a Barrabás, y que Jesús fuese condenado.

Muchas veces se dice que “la voz del pueblo es la voz de Dios”. Muchas veces eso no es así. En el Antiguo Testamento los profetas, quienes hablaban de parte de Dios, eran rechazados por la mayoría. Su compañía era el desierto, la soledad, lejos de las grandes masas. Más era el lugar donde Dios forjaba a sus hombres. En el día de hoy muchas multitudes gritan contra Jesús, y a favor de Barrabás. Los derechos de las víctimas, son menos defendidos que los derechos de los criminales. Hay más campañas a favor de la inmoralidad sexual, que de las familias que quieren vivir según sus convicciones cristianas. Hay muchas voces que claman por la legalización del aborto, pero hay poco espacio, para hablar de la vida. Muchos apoyan la guerra, y muy pocos construyen la paz. Hay muchos gritos a favor de Barrabás, y pocas defensas a favor de Jesús.
Cuando Jesús estaba delante de la multitud, y escuchó que clamaban por la libertad de Barrabás, y en cambio que lo condenaran a él, su corazón se llenó de compasión. Ellos estaban siguiendo a falsos pastores. En el día de hoy también sucede así. Jesús tiene compasión de todos aquellos que por voluntad propia, o por dejarse llevar por falsas opiniones, siguen el camino del error. Es importante hacer la escogencia correcta. Entre Barrabás y Jesús, quedémonos con Jesús. Sólo en Jesús hay perdón, vida y salvación. Amén.


9
“Tetelestai” “¡Consumado es! “ “ ¡Todo está cumplido!”

Jesús bebió del vino agrio y dijo: Todo está cumplido. Luego inclinó su cabeza y murió. (San Juan 19:30)

Los acontecimientos que completan el cuadro del sufrimiento y de la muerte de Jesús se llevaron a cabo por la incomprensión humana. En los días de hoy, la razón humana cuestionan la realidad de las palabras del texto bíblico: “Jesús dijo todo está cumplido. Luego inclinó su cabeza y murió”. ¡Consumado es!. Esto significó para el “padre de la mentira”, sus ángeles y seguidores creer que tenían la victoria sobre el Hijo de Dios. Para los propios discípulos, la muerte de Jesús representó momentáneamente derrota, fracaso y decepción. Ellos tampoco habían comprendido que las palabras de Jesús: “¡Consumado es!” era un anuncio y proclamación de la victoria total y definitiva de Dios sobre Satanás, de la vida sobre la muerte y del cielo sobre el infierno.

La salvación estaba completa. El Salvador podía morir en paz pues la misión que le había sido encomendada por su Padre, fue cumplida en su totalidad. Y así, sus pies que lo llevaron anunciando su mensaje, están inmóviles. Sus manos que abrazaron a los niños, abrieron los ojos de los ciegos, los oídos a los sordos, están clavados en el madero de la maldición. Los labios de Jesús que daban bendición, consuelo y salvación, ahora están secos y pálidos. ¡Cristo ha muerto!

¡Consumado es!. Consumada estaba su obra redentora que libertó a toda la Creación, que gemía y perecía bajo los relámpagos de la Ley que afirma que: “el salario del pecado es la muerte” (Romanos 6:23). Más Jesús no cometió ningún pecado. “ Cristo no cometió pecado alguno pero por causa nuestra, Dios lo trató como el pecado mismo, para así, por medio de Cristo, liberarnos de culpa. (2 Corintios 5:21)
¡Consumado es! Significa que Cristo hizo todo por nosotros, por pura gracia y misericordia. La humanidad entera estaba rescatada de la condenación del infierno. Consumada está su salvación.

En el momento de la muerte de Cristo, el velo del templo de Jerusalén se rasgó en dos partes, vino tal oscuridad sobre la tierra a plena luz del día, la tierra se estremeció desde sus profundidades y hubo un gran terremoto, hizo que las rocas se despedazaran y se abrieron muchas tumbas y muchos resucitaron de entre los muertos. Todo eso sucedió según el testimonio de los Evangelios, para anunciar que una nueva era, un nuevo orden comenzó para la humanidad: Cristo pagó con su muerte en la cruz, el rescate de toda nuestra deuda con Dios.
Confíe usted también en esta promesa del Salvador: “tus pecados te son perdonados tu fe te salvó, vete en paz” ( San Lucas 7: 48,50 )


10

¡ Eguerte! ¡Ha Resucitado!

“Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca. Las mujeres se asustaron, pero él les dijo: No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron” (San Marcos 16:5,6).

Hace muchos años se celebraba una gran concentración en la plaza Roja de la Revolución en la ciudad de Moscú. Grandes personalidades de esta revolución llevaban su mensaje al pueblo. Como eran tantos oradores, sólo se les concedía hablar cinco minutos. La multitud escuchaba pasivamente, con una u otra expresión. Luego que todos hablaron, pasó al podium un anciano sacerdote ortodoxo, le insistieron en que fuese breve. Sólo voy a decir dos palabras al pueblo, dijo al anciano pastor mientras los jefes del parlamento tenían los ojos fijos en él. Levantando las manos exclamó con gran emoción: “¡Ha resucitado!”. A lo que el pueblo de Moscú respondió con gran júbilo y alegría: ¡En verdad, Ha resucitado!. Tantos años de prohibición y persecución religiosa no habían podido apagar la fe de un pueblo en Cristo resucitado.

Si Cristo no resucitó, nuestros pecados no son perdonados.
Pero Cristo si resucitó y hay abundante perdón.
Si Cristo no resucitó, no hay esperanza de vida eterna.
Pero Cristo si resucitó y hay vida eterna.
Si Cristo no resucitó, los que descansaron en Cristo no resucitarán.
Pero Cristo si resucitó y ellos también resucitarán.
Si Cristo no resucitó, todavía reina el padre de la mentira en nuestras vidas.
Pero Cristo si resucitó, y nos libra del maligno.
Si Cristo no resucitó, tenemos que vivir temiendo la muerte.
Pero Cristo si resucitó, y no tememos la muerte.
Si Cristo no resucitó, no puede ser nuestro Señor.
Pero Cristo si resucitó y es nuestro Señor glorioso.
Si Cristo no resucitó, vana es nuestra predicación.
Pero Cristo si resucitó, y le proclamamos con todo el corazón.
Si Cristo no resucitó, vana es nuestra fe.
Pero Cristo si resucitó, y vivimos por la fe en El.
Si Cristo no resucitó, somos los más infelices de todos los seres humanos.
Pero Cristo si resucitó, y nos llena de júbilo.
“La muerte ha sido devorada por la victoria. ¿Donde está, oh muerte, tu victoria?. ¿Dónde está, oh muerte tu aguijón?. El aguijón de la muerte es el pecado, y la ley antigua es la que da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”(I Cor 15: 55 – 57 )
¡Cristo venció! ¡Nosotros venceremos!. Amén.



11

“ ¡Men-ah! ___ ¡Sígueme! “

“Entonces Jesús le dijo a Pedro: ¡ Sígueme! “ (San Juan 21:19 )

Un turista que visitaba a Siria, observó a tres pastores de ovejas que estaban dando de beber a sus respectivos rebaños de ovejas en la cercanía de un pozo. Las ovejas de los tres rebaños estaban entremezcladas unas con las otras, y una persona extraña podría pensar que se trata de un solo rebaño.

Uno de los tres pastores se levantó de la orilla del pozo y exclamó : “¡Men-ah!”, que en dialecto de esa localidad quiere decir: “¡Vengan conmigo!”. Inmediatamente unas treinta ovejas se separaron del grupo mayor, y siguieron a su pastor en fila y sin ver para ningún otro lado hacia un cerro cercano. De la misma manera, un segundo pastor que estaba más apartado, exclamó : “¡Men- ah!” y su rebaño lo siguió. Admirado el turista preguntó al tercer pastor: “¿Sus ovejas me seguirán si yo las llamo?”. “No”, respondió el pastor. “¿Y si yo uso su capa y su cayado?”, preguntó de nuevo. “¿Por qué no lo experimenta usted mismo?”, insistió el pastor. Entonces con una sonrisa le dio su capa, su cayado y su turbante diciéndole: “Experimente por usted mismo” y se quedó observándolo.
“¡Men-ah!”, “¡Men-ah!” exclamaba una y otra vez. Las ovejas sólo se limitaron a orientar sus orejas y algunas lo observaron rápidamente. Desconfiadas, no se movieron y siguieron pastando. “Entonces, ¿ ellas jamás seguirán a nadie más sólo a usted?” preguntó el turista. “Jamás. Solamente cuando la oveja está enferma o a punto de morir es que seguirá a un extraño. De lo contrario, !nunca¡” respondió el pastor.

Nosotros los humanos somos parecidos en este sentido a las ovejas. En una ocasión, una señora comentó a su consejero que se sentía muy triste y desanimada ante la partida de un pastor muy consagrado de la iglesia. El le había anunciado el mensaje de Cristo y consoló en su vida en momentos de mucho dolor. El consejero que la atendió le respondió: “siempre que se anuncie fielmente el mensaje de Cristo, podrás recordarlo y lo tendrás muy cercano, porque él también te anunció ese mensaje y trajo paz a tu corazón”.

Estas historias confirman las palabras de Jesús : (las ovejas) “No siguen a un desconocido, sino que huyen de él, porque no conocen la voz de los desconocidos.... Jesús dice: “Yo soy el buen pastor, conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mi” (San Juan 10:4,14)

Esto fue lo que sucedió con el apóstol Pedro cuando estaba pescando en el mar de Tiberias. Jesús lo llamó, le dijo que lo siguiera y Pedro obedeció porque conocía su voz.

Jesús también nos llama a cada uno de nosotros. Nos dice : ¡Sígueme!. “Vengan a mi todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar (San Mateo 11:28).
¿Quieres escuchar la dulce voz de Jesús y seguirlo como lo hizo Pedro?. “Si hoy escuchas su voz, no endurezcas tu corazón” (Hebreos 3:7b, 8ª) . Amén.

La Redención

“Creo que Jesucristo, verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la Virgen María, es mi Señor, que me ha redimido a mi, hombre perdido y condenado, y me ha rescatado y librado de todos mis pecados, de la muerte, y del poder del diablo más no con oro ni plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente Pasión y muerte todo lo cual hizo para que yo sea suyo y viva bajo El en su reino, y le sirva en justicia, inocencia y bienaventuranza eternas, así como El resucitó de entre los muertos y vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad”. Martín Lutero


REFERENCIAS

1. Uso aquí la expresión “padre de la mentira”, para referirme a Satanás que es el engañador, que ha sido mentiroso desde la caída de la humanidad con su enseñanza que “el hombre puede ser como Dios en autonomía de Dios”, y es el origen de todo engaño, falsedad y mentira.


Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.