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Me cuesta alabar a Dios

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Hay tiempos en que alabar a Dios no nos sale de manera espontánea, nos cuesta hacerlo. Es más, cuando otros lo hacen, no lo disfrutamos y hasta nos molesta. ¿Qué estará pasando que no logramos conectarnos? Es probable que nos hayamos bloqueado por habernos estructurado en la manera de abordar nuestro diálogo con el Padre. Estate atento/a, mirá lo que te pide nuestro Señor: que mires a los niños, ellos no saben de protocolo, pero sí saben de la vida y cada cosa que hacen es una una alabanza a Dios, por más que les pese a muchos y le molesten los niños. No pares en tu intento, debes revertir esta situació.


“Y le dijeron: ¿Oyes lo que estos dicen? Y Jesús les dijo: Sí; ¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman Perfeccionaste la alabanza?” S. Mateo 21:16 RVR1960


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