Más cerca en Navidad o en Pascuas

0
“Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación” - 2º Corintios 1:5

¿Cuándo les resulta más fácil sentirse hermano de JESÚS? ¿Cuándo sienten que tenemos más aspectos en común?, ¿al acercarse la Navidad o el Viernes Santo?

Obviamente las sensaciones en ambas épocas son diferentes, no sólo por el aspecto litúrgico, la preparación que como cristianos hacemos en ambos casos. En mi opinión hasta la altura del año en que nos encontramos tiene su influencia. En Adviento estamos terminando el año, época propicia para evaluaciones, hayamos cumplido o no con las metas propuestas, ya estamos pensando en el descanso, seguramente autoconsiderado como merecido.
En Cuaresma en tanto, estamos empezando el año, recién comienzan las clases, los motores están alcanzando la temperatura ideal para encarar la tarea anual de lleno.

Pero, ¿qué es lo que nos hace sentirnos hermanos de Jesús?

Por supuesto que el hecho de que haya nacido, pero ése es solo el comienzo. Lo que realmente nos hace sentir hermanos es el hecho de que vino a este mundo para sufrir las mismas aflicciones que nosotros y vaya si lo hizo. No me estoy refiriendo solamente a los insultos, escupitajos, latigazos y todas las flagelaciones previas a la crucifixión, ni siquiera a la crucifixión misma. Por supuesto que éstas también es necesario incluirlas, pero no podemos olvidar las dudas (“Padre si quieres líbrame de este trago amargo ...”), el increparle al Padre (“¿Por qué me has abandonado?”). Características bien humanas por cierto. Tanto que si queremos sentirnos bien, conformes con nosotros mismos, es tentador pensar, autocomplacernos con un “y si hasta Jesús lo hizo”.
Hasta quizás, si no tuviéramos esa actitud, estaríamos cayendo en mayor pecado, el de soberbia de considerarnos más que humanos. El acercarnos tanto a Cristo en estos aspectos no está mal, nos hermana el aspecto negativo es si nos quedamos complacidos y nos olvidamos o no ponemos en práctica otros ejemplos como el: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

¡Cuán cansados y hasta abatidos nos sentimos a veces cuando estamos poniendo nuestros dones al servicio del Señor! ¡Cuántas veces nos preguntamos ¿por qué se hace tan cuesta arriba nuestra labor si es que nuestro esfuerzo está puesto para llevar adelante una obra que tiene como cometido cumplir con la voluntad de Dios!.

El tema es que a veces se hace tan pesado porque estamos confundiendo Su voluntad por la nuestra. Jesús humano solicita ser librado del trago amargo pero agrega “pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. Pero si aún cumpliendo la voluntad del Señor se nos hiciera pesada la carga, ¿hay alguien que pueda pensar que nuestra carga es mayor que la que Él llevó?

No sé cuál sea tu principal aflicción, no estoy muy seguro de conocer siquiera todas las mías, pero no son muchas. Las que sean, las encuentro poca cosa al mirar a mi alrededor o las 20 pulgadas del intruso electrónico que tengo en casa que me muestra las que sufren millones de prójimos a lo largo y ancho del planeta.

Lo que sí conozco, y eso es lo que me alienta, es la certeza que encierra la segunda sentencia de la frase de Pablo que encabeza estas palabras: abunda la consolación a causa de nuestro hermano Cristo.

Amén

Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.