Luz en medio de las tinieblas

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Somos lumbreras en medio de las tinieblas. Luminarias en un mundo vacío. Somos embriones en proceso a formar parte algún día de esa gran nube de testigos y héroes de la fe. La grandeza de nuestro espíritu es la lucha por la verdad, y la pelea que libramos día a día por la integridad de nuestras almas. Somos pocos los que intentamos perfeccionar nuestra fe por medio de Aquel que nos prometió cohabitar en nuestro ser.

En un mundo donde no hay espacio para gente diferente, donde la materia es lo que dicta el valor, somos contados como nada. Mas delante de Aquel que pesa los corazones y que conoce las verdaderas intenciones del corazón, somos cartas abiertas a ser leídas por todos los hombres. Aun siendo menospreciados y tenidos a veces por menos en medio del vacío de esta sociedad, reconocemos que nuestro valor no procede de nosotros mismos o de la pureza de nuestra alma, si no que lo otorga Aquel que nos concedió el bendito regalo de Su gracia por su preciosa sangre.

Somos pregoneros de una grandeza que no nos pertenece pero que nos fue otorgada, por pura gracia, Su Santo Espíritu es más preciado que la vida misma y todos sus deleites. Es el momento de crecer, de abrir el alma y entregarle más de lo que soy. Se que el me dará mas de lo que jamás pensé tener.

Que el resplandor de Su presencia en mi ilumine el camino de muchos y que sea hecho el propósito para el cual el me pensó desde antes de la fundación del mundo. Soy Su fuego resplandeciendo entre las tinieblas. Es mi vida el vehiculo con el cual el trillara lo que queda de este mundo. Son mis manos ejemplos de Aquel carpintero, manos dispuestas a tomar tierra y a escupir para crear lodo y arrebatar la ceguera que cubre al hombre natural de mi tiempo. Sopla tu presencia en mi interior Señor mió, pues el mundo necesita de ti, al tu soplar sobre mi, Tu vida será manifiesta a través de mi aquellos que tanto te necesitan.

Esta es la ultima cosecha Señor y yo quiero formar parte de esta labranza tuya. Capacítame, cúbreme y revísteme para que sea manifiesto tu poder, que pueda tu pueblo arrebatarle al infierno mismo, día a día los que han de ser añadidos a Tu Reino. Si Señor revísteme en humildad, porque no quiero envanecer mi corazón por el peso de Tu corona ya que la misma es solo Tuya Señor. Forma no solo un nuevo corazón Señor si no también un carácter real ya que la integridad de mi espíritu no la quiero entregar a los estándares de este mundo.

Confórmame a tu imagen que sea yo el mismísimo reflejo de Tu gloria y Tu majestad no para mi gloria si no para la Tuya, que siempre mis labios engrandezcan y exalten el nombre de Aquel que me dio nombre y que conoce cada uno de los cabellos que me resta por tener. Soy Tu luz, en medio de las tinieblas de este mundo recuérdamelo siempre Señor, para vivir conforme a ese propósito cada día de mi vida. Soy la sal, soy Tu llama, soy Tu luz en medio de las tinieblas de este mundo.

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