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Llamados a la Adoración

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Hoy es el día que el Señor ha hecho.

Es un día para cantar y adorar.

Dios está con nosotros en este culto.

Cantemos y adoremos con todo nuestro ser.


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Que el gozo de la presencia del Padre, Hijo y del Espíritu Santo sea una realidad en este Culto. Amén.

Y nos gozamos cantando (Elegir una canción).


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Creemos que Dios es Espíritu y que debemos adorarle en Espíritu y en Verdad.

Creemos que Dios es luz y que no hay tinieblas en Él. 

Creemos que Dios es amor y que todo el que ama es nacido de Dios y conoce a Dios. 

Creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios y que en Él tenemos vida, ahora y para siempre. 

Creemos que como Cristo nos amó, así debemos amarnos los unos a los otros. 

Creemos que la Salvación, la Gloria y el Poder pertenecen a Dios quien reina desde ahora y eternamente. Amén.


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Dios cuidó de nosotros mientras dormíamos la última noche.

Dios estaba allí cuando despertamos esta mañana.

Dios está en este lugar entre nosotros, ahora.

Dios estará en el silencio, las canciones, el sermón y las oraciones de este culto.

Adoremos juntos al Señor.


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Espíritu de Dios, ven a nuestras vidas.

Abre nuestros ojos para reconocer tu presencia en toda persona.

Abre nuestros oídos para escuchar tu voz.

Abre nuestra imaginación para descubrir tus propósitos en lo increíble e inesperado.

Toca nuestros corazones para estar atentos al clamor de otros y otras.

Espíritu de Dios, ven a nuestras vidas, muéstranos nuevamente tu salvación. Amén.


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Señor, sabemos que no te fijas en las apariencias, sino en aquello que habita en lo profundo de nuestro corazón. Por eso, confiados en que habrás de estar donde dos o tres se reúnan en tu nombre, te pedimos que nos llenes de tu luz y tu verdad, que este culto renueve y recree nuestra vida, que llegues a nosotros dándonos la paz que proviene de tu amor y que la esperanza y la fe nos una como Cuerpo de Cristo en cuyo nombre te pedimos todo. Amén.


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Tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. (Salmo 71: 5)

Dios está aquí.

Tú no tuviste vergüenza de caminar por nuestras rutas. 

Por más que ellas estuviesen salpicadas por el odio, la violencia y la injusticia.

Tú no ignoraste la vida de la familia.

Por más que ellas estuviesen llenas de soledad, sufrimiento y conflictos.

Tú no desististe de amar a las personas.

Por más que ellas hubiesen perdido su autoestima, se encuentren perdidas o desorientadas.

Tú no dejaste de sembrar la paz.

Por más que el mundo te rechace y haya llevado a la cruz a Cristo.

Tú no te alejaste de tu creación.

Mas nos llamaste a vivir en comunión por el poder de tu Espíritu.

Por eso nuestro corazón se llena de alegría, cuando cantamos: (Elegir canción).


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Señor, abre nuestros ojos a tu presencia.

Abre nuestros oídos a tu llamada.

Abre nuestros corazones a tu amor.

Que nuestros brazos se abran a los otros.

Que nuestros corazones se abran a los que no piensan como nosotros.

Que nuestras puertas se abran a los que llaman.

Que estemos abiertos hacia ti, Señor.

Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo,

el amor de Dios

y la comunión del Espíritu Santo

estén siempre con nosotros, hoy y por los siglos de los siglos. Amén.


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La belleza de la diversidad humana está en este culto representada. Somos personas diferentes. Tenemos miradas, saberes, sentimientos diferentes unos de otros. Venimos de lugares distintos. Tenemos nombres y sobrenombres diversos. Pero en Cristo nos reunimos. En él somos una sola familia. ¡En Cristo somos iglesia! En Dios nos presentamos con una variedad incontable de dones. Hoy, la palabra de Dios nos estimula a reflexionar sobre la tarea de despertar y perfeccionar la diversidad de los dones. 

Buenos días, seamos todos bienvenidos y bienvenidas.

Tenemos muchos motivos para alabar a nuestro Dios. Cantemos pues a una sola voz (elegir canción)


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Escucharé lo que el Señor va a decir; pues va a hablar a su pueblo, a los que le son fieles, para que no vuelvan a hacer locuras.

En verdad, Dios está muy cerca, para salvar a los que le honran; su gloria vivirá en nuestra tierra.

El amor y la verdad se darán cita, la paz y la justicia se besarán,

la verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde el cielo.

El Señor mismo nos dará sus bienes, y nuestra tierra producirá sus frutos.

La justicia irá delante de él y le preparará el camino.

Imploramos tu presencia


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Para un domingo de Pascua

¡Cristo, nuestro Señor, resucitó!

¡Verdaderamente Él resucitó! ¡Aleluya!

¡Cristo vive!

¡Nosotros también viviremos! ¡Aleluya!

¡Su resurrección es la garantía de nuestra resurrección!

¡Cristo es nuestra vida! ¡Aleluya!

¡La paz del Señor sea con cada uno de ustedes!

En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. ¡Aleluya!


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A Cristo crucificado (Para un Viernes Santo)


Pastor que con tus silbos amorosos

me despertaste del profundo sueño; 

Tú, que hiciste cayado de ese leño 

en que tiendes los brazos poderosos, 

vuelve los ojos a mi fe piadosos,

pues te confieso por mi amor y dueño 

y la palabra de seguirte empeño 

tus dulces silbos y tus pies hermosos. 

Oye, pastor, pues por amores mueres,

no te espante el rigor de mis pecados, 

pues tan amigo de rendidos eres. 

Espera, pues, y escucha mis cuidados;

¿pero cómo te digo que me esperes, 

si estás, para esperar, los pies clavados? 


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