Le pedí a Dios
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Le pedí a Dios estar en la primera fila,Él me colocó en el último lugar para que conociera la palabra humildad.
Quise ser el centro del mundo, pero los golpes de la la vida me enseñaron que la vanidad me aparta del centro de cualquier parte.
Ambicioné para mí fama y gloria, pero Dios me regaló sencillez y comprensión para que mi ego nunca hiera a los demás.
Me gustaría el automóvil más veloz para llegar más rápido que el resto, Dios me ha dado paso firme por el sendero correcto para no atropellar a nadie en mi camino.
Quisiera llegar a tener una gran casa llena de cosas, ahora comprendo que debo tener mi corazón abierto porque lo importante y duradero son los sentimientos.
Pasé la vida trabajando en pos de una existencia mejor , pero Dios me ha mostrado que las mejores cosas de la vida no se compran con dinero, se ganan con honradez, lealtad, sinceridad y respeto y no se pierden jamás.
Deseo ser feliz en la vida, y Dios me ha dejado conocer la tristeza para valorar lo que tengo cuando lo tengo y no demasiado tarde.
Ahora cuando rezo, trato de despojarme del falso orgullo que me hace querer todas las cosas aparentemente buenas para mí, y lo hago desde mi condición de humano vulnerable y compasivo para aspirar a la paz y a la tranquilidad que busco, que sean la base de todas las cosas para estar orgulloso de ser
humano. Dios mío no me concedas todo lo que pido, solo Tú sabes lo que realmente necesito y te agradezo desde el alma lo que hasta hoy me has concedido.
Quise ser el centro del mundo, pero los golpes de la la vida me enseñaron que la vanidad me aparta del centro de cualquier parte.
Ambicioné para mí fama y gloria, pero Dios me regaló sencillez y comprensión para que mi ego nunca hiera a los demás.
Me gustaría el automóvil más veloz para llegar más rápido que el resto, Dios me ha dado paso firme por el sendero correcto para no atropellar a nadie en mi camino.
Quisiera llegar a tener una gran casa llena de cosas, ahora comprendo que debo tener mi corazón abierto porque lo importante y duradero son los sentimientos.
Pasé la vida trabajando en pos de una existencia mejor , pero Dios me ha mostrado que las mejores cosas de la vida no se compran con dinero, se ganan con honradez, lealtad, sinceridad y respeto y no se pierden jamás.
Deseo ser feliz en la vida, y Dios me ha dejado conocer la tristeza para valorar lo que tengo cuando lo tengo y no demasiado tarde.
Ahora cuando rezo, trato de despojarme del falso orgullo que me hace querer todas las cosas aparentemente buenas para mí, y lo hago desde mi condición de humano vulnerable y compasivo para aspirar a la paz y a la tranquilidad que busco, que sean la base de todas las cosas para estar orgulloso de ser
humano. Dios mío no me concedas todo lo que pido, solo Tú sabes lo que realmente necesito y te agradezo desde el alma lo que hasta hoy me has concedido.
