La Pasión Según Cristo
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Este abril es el mes de la Pascua. Sin embargo, el cuerpo de Cristo colgando de esos clavos terribles, se ha transformado una vez más en mercancía. Y usted sabe, ahora hay una película sobre Cristo que se ocupa casi exclusivamente de mostrar el dolor. Sin bucear en su significado, ni en su propósito. No es casualidad, parece que en este mundo el sufrimiento fuera siempre un sinsentido. Y créame, ¡eso no es cierto!.
Porque el sufrimiento de Cristo tuvo un sentido, un propósito, una causa y muchas consecuencias. Y de eso, las fotos desgarradoras, los noticieros, la película, no pueden decir nada. Ellos venden imágenes, cambian dolor por plata. Hace años que venimos tratando La Pasión según tal o cual autor. ¿No le parece que ya es hora de volver a la Pasión según Cristo?. Fíjese: en la cruz, Jesús renovó su confianza en el testimonio bíblico y musitó con dolor las palabras del salmo 22, que hasta entonces sólo parecían poesía, experiencia ajena, escritura antigua, texto memorizado. Pero allí, con toda sinceridad, desde el dolor que le invadía el cuerpo, empezó a recitar algo tan ajeno como propio: “Dios mío, ¿porqué me has abandonado?....”. Si leemos el salmo sabemos que desde el dolor y la memoria, lo que Jesús hubiera seguido diciendo si hubiera podido es “en ti esperaron nuestros padres, clamaron a Ti y fueron librados...” “...los malignos agujerearon mis manos y mis pies, repartieron mis vestidos entre sí, y sortearon mi ropa, tengo la lengua pegada al paladar y me estoy muriendo y ellos tan sólo se quedan mirando... más Tú, Señor, no te alejes, ven pronto a socorrerme. Anunciaré tu Nombre a mis hermanos, en medio de la congregación te alabaré... porque no menosprecias el dolor de los afligidos ni te escondes de ellos ... De Ti será mi alabanza en la gran congregación”.
Al revés de lo que nos suele pasar frente al dolor, Jesús sintió la necesidad de acercarse más todavía a Dios, de aferrarse a El con toda el alma, de creer en el amor y en la vida hasta la muerte. La Resurrección y la continuidad de su obra en la comunidad de fe mostraron que tenía razón, que sólo el poder y la sabiduría amorosa de Dios pueden darle un sentido a nuestra existencia, a nuestros dolores, a nuestras penas...
En los momentos de angustia y sufrimiento, Jesús no ocultó su dolor pero se aferró más aún a la mano del Padre. No tenga usted miedo de hacer lo mismo, descubrirá la misericordia de Dios, y una alegría de vivir que ni se imagina. Y encontrará que tiene muchos hermanos y hermanas cerca de usted. No se aísle.
En el momento del dolor, en vez de seguir renegando y dando vueltas con todas esas cosas que no le vienen sirviendo de nada, simplemente viva como Hijo, y sabrá lo que es Dios como Padre. Anímese. Pase del dolor según usted, al dolor según Cristo. Eso es Pascua -
Porque el sufrimiento de Cristo tuvo un sentido, un propósito, una causa y muchas consecuencias. Y de eso, las fotos desgarradoras, los noticieros, la película, no pueden decir nada. Ellos venden imágenes, cambian dolor por plata. Hace años que venimos tratando La Pasión según tal o cual autor. ¿No le parece que ya es hora de volver a la Pasión según Cristo?. Fíjese: en la cruz, Jesús renovó su confianza en el testimonio bíblico y musitó con dolor las palabras del salmo 22, que hasta entonces sólo parecían poesía, experiencia ajena, escritura antigua, texto memorizado. Pero allí, con toda sinceridad, desde el dolor que le invadía el cuerpo, empezó a recitar algo tan ajeno como propio: “Dios mío, ¿porqué me has abandonado?....”. Si leemos el salmo sabemos que desde el dolor y la memoria, lo que Jesús hubiera seguido diciendo si hubiera podido es “en ti esperaron nuestros padres, clamaron a Ti y fueron librados...” “...los malignos agujerearon mis manos y mis pies, repartieron mis vestidos entre sí, y sortearon mi ropa, tengo la lengua pegada al paladar y me estoy muriendo y ellos tan sólo se quedan mirando... más Tú, Señor, no te alejes, ven pronto a socorrerme. Anunciaré tu Nombre a mis hermanos, en medio de la congregación te alabaré... porque no menosprecias el dolor de los afligidos ni te escondes de ellos ... De Ti será mi alabanza en la gran congregación”.
Al revés de lo que nos suele pasar frente al dolor, Jesús sintió la necesidad de acercarse más todavía a Dios, de aferrarse a El con toda el alma, de creer en el amor y en la vida hasta la muerte. La Resurrección y la continuidad de su obra en la comunidad de fe mostraron que tenía razón, que sólo el poder y la sabiduría amorosa de Dios pueden darle un sentido a nuestra existencia, a nuestros dolores, a nuestras penas...
En los momentos de angustia y sufrimiento, Jesús no ocultó su dolor pero se aferró más aún a la mano del Padre. No tenga usted miedo de hacer lo mismo, descubrirá la misericordia de Dios, y una alegría de vivir que ni se imagina. Y encontrará que tiene muchos hermanos y hermanas cerca de usted. No se aísle.
En el momento del dolor, en vez de seguir renegando y dando vueltas con todas esas cosas que no le vienen sirviendo de nada, simplemente viva como Hijo, y sabrá lo que es Dios como Padre. Anímese. Pase del dolor según usted, al dolor según Cristo. Eso es Pascua -
