LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN COMO BASE DE LA DIGNIDAD HUMANA

0
LA DOCTRINA DE LA JUSTIFICACIÓN COMO BASE DE LA DIGNIDAD HUMANA
Rev. Jairo H. Suárez R.
Iglesia Evangélica Luterana de Colombia.

La doctrina de la justificación abre las posibilidades para entender que la voluntad misericordiosa de Dios, es la voluntad expresa de restablecer la dignidad del ser humano en su plenitud. Por la justificación como don gracioso de Dios, somos constituidos personas en el Reino de Dios. Personas, con igualdad de dignidad donde nadie es más que otro (Gl 3:28).

Este es uno de los ejes en la formulación de la declaración universal de los derechos humanos. Los derechos humanos y en general todas aquellas formulaciones de la humanidad por garantizar la vida plena de las personas, son un desarrollo implícito de lo que significa la búsqueda de la dignidad para los pueblos de hoy.

La persona que vive en la plenitud de la gracia, es libre para reconocer en su prójimo la presencia del Dios que los ha unido en un solo cuerpo. Entonces estará en la capacidad de reconocer en el otro sus derechos, su libertad, su igualdad, la justicia y sobre todo, estará en la capacidad de compartir y promover la vida.

Es por eso que, en ese sentido, encontramos que la doctrina de la justificación por gracia por medio de la fe, señala una verdadera liberación de todo tipo de carga opresora. Cargas que en muchas circunstancias han llevado a la búsqueda desesperada por la salvación y en muchos casos ha servido para justificar hechos dolorosos y exterminios humanos.

La historia de Colombia ha sido testigo del exterminio de millones de personas, exterminio que desgraciadamente hoy sigue. Solo en este año han sido asesinados más de 183 indígenas. La política de seguridad democrática del gobierno establece nuevas reglas y leyes que lesionan los derechos de las personas. Los grupos armados continúan violando los mínimos del derecho humanitario y en general las condiciones de vida de los colombianos han venido desmejorando sistemáticamente en los últimos años. Esta situación se presenta como una maldición dolorosa que se sustenta en el ansia de poder y dominación. Maldición que continúa bajo los espejismos de la idolatría del mercado y de la banca mundial. En últimas, en el ansia de querer ser más que los demás, en el pecado que esclaviza y no deja que el ser humano sea dignificado como criatura a imagen de Dios.

Por eso es urgente y a la vez celebramos el reconocimiento conjunto de la doctrina de la justificación por gracia por medio de la fe. Urgente en cuanto los pueblos pueden ser empoderados por la gracia para la vivencia de la solidaridad que reconoce en el hermano y en la hermana un igual, sin discriminaciones, sin reservas de orden social, político o religioso.

La justificación nos muestra el camino a la apertura y el despojamiento de mis propios intereses en pro de los intereses de la comunidad, de la sociedad y de la creación.

Es el camino de la reconciliación como ministerio que reconoce, repara y sana las heridas de mi semejante. La vivencia bajo la gracia de Dios nos lleva a encontrarnos en una solidaridad que se hace responsable por la común unión con la tierra y los seres que en ella hay. Los derechos de las personas también nos advierten de los deberes hacia todo lo que está en mi entorno incluyendo la responsabilidad con el planeta que vamos a dejar a las futuras generaciones.

Celebramos que los cristianos de hoy, podamos estar reconociendo nuestras mutuas diferencias y en ellas podamos enriquecernos. Celebramos que, hoy por hoy, podamos fortalecernos en lo que nos une. Celebramos el reconocer que antes que las divisiones, es necesario dar testimonio de unidad. Testimonio que debe alcanzar la salvación de la humanidad, no porque seamos los únicos en la gracia, sino porque en la apertura y el respeto de lo diferente, podemos reconocer las señales de Dios que, en los rostros de la humanidad, quiere devolver gratuitamente el estatus pleno de dignidad, el estado pleno de derechos que devuelve la plenitud de la vida a todas las naciones. Ese es el anuncio del Evangelio, es el anuncio del Reino de los Cielos que es mayor que la propia Iglesia. El anuncio de la voluntad liberadora de Dios que es proclamada por Jesús quien nos trae vida en abundancia (Jn. 10:10).

Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.