Juntos o unidos
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Análisis de Efesios 3:6,8,10
“Los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio”.
¿Qué es ser gentil en el siglo XXI?
Según el diccionario "gentil" viene del latín gentils y tiene tres acepciones: idolatra o pagano, gallardo, galán y notable.
Por lo tanto a primera vista surgen dos análisis distintos: uno se refiere a la forma y otro al fondo. En cuanto al primero, quien cuide el manejo de las formas, sea “galante” será considerado gentil, en tanto que por el fondo de la cuestión no solo quien no esté en Cristo es considerado gentil sino que también se agrega el calificativo idolatra, es decir, no solo no está en Cristo sino que adora otras deidades ¿es esta la realidad del hombre del siglo XXI?
Al observar la realidad del mundo creemos que sí, pues cuando pensamos en gentil, en cuanto a las maneras, pensamos en formas refinadas, dando relevancia al denotado sin importar el connotado (el parecer y no el ser), y cuando por el contrario hablamos de la acepción como pagano o idolatra vemos que los dioses de hoy (la ciencia, la religiosidad, el dinero, el poder terreno, el éxito y la notoriedad efímera) reinan en los corazones de quienes no han llegado a Cristo.
También se observa la carga de disvalor que término tiene, pues, tradicionalmente se ha considerado al pagano como falta de instrucción, de nociones mínimas de valores, alguien a quien la “civilización” debía eliminar.
Pero la Palabra lo instaura al gentil como “coheredero”, es decir heredero con, heredar según el significado del es “suceder a uno en la posesión de sus bienes y acciones”. En nuestra legislación, actualmente, todos los hijos heredan forzosamente a sus padres, sin acepción de categorías valorativas, es decir son coherederos en condiciones igualitarias. Por tanto, podemos sintetizar en que para el Señor los gentiles no son considerados o coategorizados con la carga de disvalor que la sociedad les otorga tradicionalmente, sino que, se los equipara a todos sus hijos en la herencia del Reino.
¿Cómo procede el cristiano ante el gentil?
La Palabra nos dice “miembros del mismo cuerpo” La pregunta que surge es ¿son considerados por los cristianos miembros del mismo cuerpo en las mismas condiciones que el Señor lo declara? Para ello debemos remitirnos a la observación de la Palabra y la realidad institucional. Pablo nos dice: “ a mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar el evangelio de las insondables riquezas de Cristo”. En esta Palabra Pablo nos da un ejemplo de humildad y del crecimiento de su espíritu, es según su autodefinición el más pequeño de todos y le fue dado un regalo, una gracia ¿en qué consiste? En anunciar el evangelio ¿a quienes? A los gentiles, a sus coherederos, según lo analizado. Por lo tanto concluiríamos que hasta el más pequeño de los cristianos puede recibir el regalo de esa misión ¿qué surge de la observación del análisis institucional?
Un estudio sociológico con mirada meramente humana, muestra que las instituciones eclesiásticas se pueblan de creyentes que luchan por posiciones de liderazgo eclesiástico, perdiendo en esa competencia de vista el objetivo que Pablo nos marcó, ser el más pequeño y aún así recibir un regalo tan importante ¿para qué, entonces, afanarse en conquistar posiciones dentro de la estructura eclesiástica? ¿no es desperdiciar vitalidad y energía ver que cristiano está más crecido que otro, si igual al más pequeño se le ofrece la gracia, si acepta que lo es, como Pablo nos enseña?
La lucha fratricida, pequeñita y humana nos tapa con el árbol el bosque que debemos talar para llevar la luz del evangelio.
Pablo nos enseña aquí, que, nuestra gracia, regalo, está en llevar el evangelio puertas afueras, al gentil, a nuestros coherederos, y nos afanamos en luchas intestinas de posiciones en estructuras y superestructuras que solo nos llevan a caer profundo cuando más arriba de la pirámide, ínfima de naipes, construida por el hombre trepemos.
Salgamos pues, con planes, estrategias, proyectos innovadores a hacer lo que el Señor a través de Pablo nos encomendó que “la multiforme sabiduría de Dios (y no la del hombre) sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”
Hace unos cuantos años, un gentil exterminó miles de personas, de coherederos nuestros, por luchar, por ocupar “el espacio vital” que creía que a su nación le correspondía, estemos alertas como cristianos, que no vaya a ser, que por la mirada miope espiritual que nos conduce a luchar por nuestro espacio vital institucional no nos permita ayudar a gentiles coherederos a salvarse del holocausto final.
¿Estamos de acuerdo hermanos?
¿Por qué?
“Los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio”.
¿Qué es ser gentil en el siglo XXI?
Según el diccionario "gentil" viene del latín gentils y tiene tres acepciones: idolatra o pagano, gallardo, galán y notable.
Por lo tanto a primera vista surgen dos análisis distintos: uno se refiere a la forma y otro al fondo. En cuanto al primero, quien cuide el manejo de las formas, sea “galante” será considerado gentil, en tanto que por el fondo de la cuestión no solo quien no esté en Cristo es considerado gentil sino que también se agrega el calificativo idolatra, es decir, no solo no está en Cristo sino que adora otras deidades ¿es esta la realidad del hombre del siglo XXI?
Al observar la realidad del mundo creemos que sí, pues cuando pensamos en gentil, en cuanto a las maneras, pensamos en formas refinadas, dando relevancia al denotado sin importar el connotado (el parecer y no el ser), y cuando por el contrario hablamos de la acepción como pagano o idolatra vemos que los dioses de hoy (la ciencia, la religiosidad, el dinero, el poder terreno, el éxito y la notoriedad efímera) reinan en los corazones de quienes no han llegado a Cristo.
También se observa la carga de disvalor que término tiene, pues, tradicionalmente se ha considerado al pagano como falta de instrucción, de nociones mínimas de valores, alguien a quien la “civilización” debía eliminar.
Pero la Palabra lo instaura al gentil como “coheredero”, es decir heredero con, heredar según el significado del es “suceder a uno en la posesión de sus bienes y acciones”. En nuestra legislación, actualmente, todos los hijos heredan forzosamente a sus padres, sin acepción de categorías valorativas, es decir son coherederos en condiciones igualitarias. Por tanto, podemos sintetizar en que para el Señor los gentiles no son considerados o coategorizados con la carga de disvalor que la sociedad les otorga tradicionalmente, sino que, se los equipara a todos sus hijos en la herencia del Reino.
¿Cómo procede el cristiano ante el gentil?
La Palabra nos dice “miembros del mismo cuerpo” La pregunta que surge es ¿son considerados por los cristianos miembros del mismo cuerpo en las mismas condiciones que el Señor lo declara? Para ello debemos remitirnos a la observación de la Palabra y la realidad institucional. Pablo nos dice: “ a mí que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar el evangelio de las insondables riquezas de Cristo”. En esta Palabra Pablo nos da un ejemplo de humildad y del crecimiento de su espíritu, es según su autodefinición el más pequeño de todos y le fue dado un regalo, una gracia ¿en qué consiste? En anunciar el evangelio ¿a quienes? A los gentiles, a sus coherederos, según lo analizado. Por lo tanto concluiríamos que hasta el más pequeño de los cristianos puede recibir el regalo de esa misión ¿qué surge de la observación del análisis institucional?
Un estudio sociológico con mirada meramente humana, muestra que las instituciones eclesiásticas se pueblan de creyentes que luchan por posiciones de liderazgo eclesiástico, perdiendo en esa competencia de vista el objetivo que Pablo nos marcó, ser el más pequeño y aún así recibir un regalo tan importante ¿para qué, entonces, afanarse en conquistar posiciones dentro de la estructura eclesiástica? ¿no es desperdiciar vitalidad y energía ver que cristiano está más crecido que otro, si igual al más pequeño se le ofrece la gracia, si acepta que lo es, como Pablo nos enseña?
La lucha fratricida, pequeñita y humana nos tapa con el árbol el bosque que debemos talar para llevar la luz del evangelio.
Pablo nos enseña aquí, que, nuestra gracia, regalo, está en llevar el evangelio puertas afueras, al gentil, a nuestros coherederos, y nos afanamos en luchas intestinas de posiciones en estructuras y superestructuras que solo nos llevan a caer profundo cuando más arriba de la pirámide, ínfima de naipes, construida por el hombre trepemos.
Salgamos pues, con planes, estrategias, proyectos innovadores a hacer lo que el Señor a través de Pablo nos encomendó que “la multiforme sabiduría de Dios (y no la del hombre) sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales”
Hace unos cuantos años, un gentil exterminó miles de personas, de coherederos nuestros, por luchar, por ocupar “el espacio vital” que creía que a su nación le correspondía, estemos alertas como cristianos, que no vaya a ser, que por la mirada miope espiritual que nos conduce a luchar por nuestro espacio vital institucional no nos permita ayudar a gentiles coherederos a salvarse del holocausto final.
¿Estamos de acuerdo hermanos?
¿Por qué?
