Hasta que no descanse

0
El cuerpo por su propio peso, va a su centro.
No precisamente hacia abajo, sino a su lugar propio.
El fuego se dirige hacia arriba.
La piedra hacia abajo.
El aceite derramado debajo del agua, sube y se pone encima.
El agua que se echa sobre el aceite se pone debajo de él.
Todos siguen su ley de gravedad, van a sus centros.
Y si no están ordenados del todo, andan inquietos.
Nuestro peso es el amor y no descansa, hasta que no descanse en él, nuestro Señor Jesucristo

Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.