Grupos scouts para la misión
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1 ¿QUE GRUPOS SCOUTS PARA LA MISION?
Los Grupos Scouts que nuestras Iglesias necesitan son aquellos que adaptan la propuesta educativa a la realidad local, grupos abiertos, solidarios y misioneros. De eso se trata estas líneas preparadas para la II Conferencia de la Pastoral Scout Cristiana Evangélica.
Un grupo scout que adapta su propuesta a la realidad local
No existe una sola manera de ser Grupo Scout, existen tantos tipos de Grupos
Scouts como las realidades en los que están insertos lo demanden. La clave consiste en
dar respuestas desde la acción educativa, a las necesidades de los jóvenes de un territorio específico, por esto, es que no hay un solo modelo de grupo que deba ser masivamente imitado.
Si adaptarse para dar respuestas a la comunidad - especialmente a la problemática de la niñez y la juventud - es el desafío, es conveniente darle una significación precisa a los términos. Cuando nos referimos a la comunidad, hablamos de la sociedad en donde están insertos la congregación y su grupo scout, es el lugar dónde la Iglesia realiza su Misión.
Para adaptarse es necesario conocer y comprender la realidad social en donde vivimos y actuamos como Grupo, pero esto no significa acomodarnos a una sociedad injusta,
excluyente y destructiva, si así fuese nos convertiríamos en cómplices de esta situación.
La afirmación: no somos del mundo, pero estamos en el mundo, no justifica ninguna
evasión de la realidad, por el contrario señala que aun estando en medio del dolor y la injusticia, no participamos de este sistema de valores que la avalan y justifican, sino que respondemos a una soberanía diferente.
Adaptarse es ser fieles a la tradición de innovación del Movimiento Scout. Innovar para
dar respuestas adecuadas desde nuestra propuesta educativa a las necesidades de
crecimiento de niños y jóvenes de carne y hueso, en una realidad concreta y en un
momento histórico determinado.
Adaptarse es lo contrario de a un Movimiento Scout de y para scouts, extraño a la comunidad, de códigos cerrados y ritualista. Esto debe ser escandaloso para todo grupo
scout evangélico, pues convocados como cristianos para anunciar la venida del Reino de Dios y su justicia, no debemos crear espacios que distraigan de esa tarea.
La continua adaptación a las realidades locales ¿pueden desperfilar a nuestros grupos? o sea perder aquellas cosas por las cuales somos scouts y no otro movimiento o grupo juvenil. La solución está en conocer, comprender y adherir de forma crítica y consciente al proyecto educativo de la asociación, cada vez que un grupo scout se adapta a la realidad, lo hace para que el proyecto educativo llegue a más jóvenes de la mejor manera posible. En síntesis, se adaptan las estructuras, la propuesta educativa pero no nuestras convicciones educativas y valores.
2 Un grupo Scout abierto
Ensancha el espacio de tu tienda, alarga tus sogas y refuerza tus estacas; extiende para los demás la lona que te abriga” (Isaías 54 – 2)
Un grupo scout abierto es aquel que acoge.
Acoger es según el Diccionario de la Lengua Española: “admitir en su casa o compañía a
otra u otras personas. Servir de albergue o refugio a alguien. Recibir con un sentimiento o manifestación especial la aparición de personas o de hechos. Proteger, amparar.”
Un grupo scout evangélico es un espacio donde todos los jóvenes son admitidos, donde
se rompe la soledad de las ciudades en la compañía de jóvenes y adultos. Así como en la
montaña el refugio es el descanso y el reparo para la fatiga del escalador, el grupo scout se ofrece también como un refugio, no para evadirse de la realidad, sino para tomar fuerzas y abrevar en los afectos y buenos momentos compartidos. Una canción del Pastor Juan Gattinoni resume perfectamente este sentido del grupo scout acogedor:
“Vengas de lejos, o bien de cerca
sentite en casa que hacemos fiesta,
que hacemos fiesta.
Dios te conoce, somos hermanos
seas bienvenido te doy mi mano
dame tu mano."
Un grupo scout abierto es aquel que acoge a niños y jóvenes reconociendo la porción de
divinidad que habita en cada uno. Por lo tanto no aspiramos a recibir “jóvenes perfectos” sino ayudar a todos los niños y jóvenes a descubrir que están llamados a la perfección.
Esto hace que el grupo scout evangélico no sea un grupo artificial de “nenes buenos que
no nos dan trabajo y decoran” la vida de la congregación.
Un grupo scout abierto es aquel que sale al encuentro de otras persona y realidades. No
se encierra en su sede, tiene un testimonio que dar. La conversión le permite ir hacia las personas con un mandato de amor.
Un grupo Scout solidario
“El primer mandamiento de todos es: Oye Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo
es: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Ningún mandamiento es más importante que estos.” (Mc.12: 29 –31)
Lo central de la nueva Ley nos ubica de lleno en los conflictos cotidianos del hombre y de la mujer. Amar al prójimo es el gran desafío que nos saca de nuestros egoísmos, de nuestro encierro y nos habla de nuestra responsabilidad social como cristianos. En esta nueva Ley basamos nuestro accionar solidario como cristianos y scouts, en esta nueva ley se fundamenta para nosotros, scouts evangélicos, la Promesa y la Ley Scout.
Por esta razón un Grupo Scout evangélico es solidario cuando educa a sus jóvenes en la
solidaridad. Cuando mediante sus actividades hace que cada joven se vuelva responsable
de su desarrollo personal y asuma su parte de responsabilidad en el desarrollo de su
comunidad.
Un grupo scout es solidario cuando no se limita a acciones de beneficencia, sino más
bien a la promoción de la justicia, la dignidad y la libertad de todos los hombres y las mujeres. Cuando lo hace creando redes con otras personas y organizaciones y no
actuando solo.
3. Un Grupo Scout Misionero
“Vayan pues, a las gentes de todas las naciones y háganlas mis discípulos” (Mt.28: 19).
El Grupo Scout Evangélico es Iglesia, forma parte de la congregación, no es una entidad
separada, es uno solo el pueblo del éxodo y una sola la Misión. El grupo scout pone sus
dones al servicio de la Misión, lo hace desde la educación no formal y más
específicamente desde una pedagogía que le es propia.
Desde la perspectiva de esta pedagogía scout diremos que un grupo scout evangélico es
misionero cuando:
· Ofrece oportunidades de vivir la Palabra, más que enseñar sobre ella. No se trata de
enseñar a Dios como si se lo pudiera abarcar y dominar en una formula. Más bien
tratamos de testimoniar que creemos.
· Crea verdaderas comunidades abiertas. Comunidades que salen al encuentro de las
personas y las realidades para compartir el dolor y anunciar la esperanza.
· Permite a los niños y jóvenes reconocer en su vida y en sus realizaciones la promesa
de Dios. Les proponemos a los niños y jóvenes tomarse un tiempo para encontrar la
presencia de Dios en los juegos y proyectos, en la naturaleza y la vida comunitaria.
Afirmamos que aportar al desarrollo integral de la persona es misionero.
El Señor ha plantado su carpa entre nosotros y hace ruta con su pueblo joven y nómade
Proclamamos que el Espíritu construye una carpa más grande y más perfecta, en la cual hay espacio para
todos los que deseen un encuentro personal con Dios.
“Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.” (Mc 16: 15)
Los Grupos Scouts que nuestras Iglesias necesitan son aquellos que adaptan la propuesta educativa a la realidad local, grupos abiertos, solidarios y misioneros. De eso se trata estas líneas preparadas para la II Conferencia de la Pastoral Scout Cristiana Evangélica.
Un grupo scout que adapta su propuesta a la realidad local
No existe una sola manera de ser Grupo Scout, existen tantos tipos de Grupos
Scouts como las realidades en los que están insertos lo demanden. La clave consiste en
dar respuestas desde la acción educativa, a las necesidades de los jóvenes de un territorio específico, por esto, es que no hay un solo modelo de grupo que deba ser masivamente imitado.
Si adaptarse para dar respuestas a la comunidad - especialmente a la problemática de la niñez y la juventud - es el desafío, es conveniente darle una significación precisa a los términos. Cuando nos referimos a la comunidad, hablamos de la sociedad en donde están insertos la congregación y su grupo scout, es el lugar dónde la Iglesia realiza su Misión.
Para adaptarse es necesario conocer y comprender la realidad social en donde vivimos y actuamos como Grupo, pero esto no significa acomodarnos a una sociedad injusta,
excluyente y destructiva, si así fuese nos convertiríamos en cómplices de esta situación.
La afirmación: no somos del mundo, pero estamos en el mundo, no justifica ninguna
evasión de la realidad, por el contrario señala que aun estando en medio del dolor y la injusticia, no participamos de este sistema de valores que la avalan y justifican, sino que respondemos a una soberanía diferente.
Adaptarse es ser fieles a la tradición de innovación del Movimiento Scout. Innovar para
dar respuestas adecuadas desde nuestra propuesta educativa a las necesidades de
crecimiento de niños y jóvenes de carne y hueso, en una realidad concreta y en un
momento histórico determinado.
Adaptarse es lo contrario de a un Movimiento Scout de y para scouts, extraño a la comunidad, de códigos cerrados y ritualista. Esto debe ser escandaloso para todo grupo
scout evangélico, pues convocados como cristianos para anunciar la venida del Reino de Dios y su justicia, no debemos crear espacios que distraigan de esa tarea.
La continua adaptación a las realidades locales ¿pueden desperfilar a nuestros grupos? o sea perder aquellas cosas por las cuales somos scouts y no otro movimiento o grupo juvenil. La solución está en conocer, comprender y adherir de forma crítica y consciente al proyecto educativo de la asociación, cada vez que un grupo scout se adapta a la realidad, lo hace para que el proyecto educativo llegue a más jóvenes de la mejor manera posible. En síntesis, se adaptan las estructuras, la propuesta educativa pero no nuestras convicciones educativas y valores.
2 Un grupo Scout abierto
Ensancha el espacio de tu tienda, alarga tus sogas y refuerza tus estacas; extiende para los demás la lona que te abriga” (Isaías 54 – 2)
Un grupo scout abierto es aquel que acoge.
Acoger es según el Diccionario de la Lengua Española: “admitir en su casa o compañía a
otra u otras personas. Servir de albergue o refugio a alguien. Recibir con un sentimiento o manifestación especial la aparición de personas o de hechos. Proteger, amparar.”
Un grupo scout evangélico es un espacio donde todos los jóvenes son admitidos, donde
se rompe la soledad de las ciudades en la compañía de jóvenes y adultos. Así como en la
montaña el refugio es el descanso y el reparo para la fatiga del escalador, el grupo scout se ofrece también como un refugio, no para evadirse de la realidad, sino para tomar fuerzas y abrevar en los afectos y buenos momentos compartidos. Una canción del Pastor Juan Gattinoni resume perfectamente este sentido del grupo scout acogedor:
“Vengas de lejos, o bien de cerca
sentite en casa que hacemos fiesta,
que hacemos fiesta.
Dios te conoce, somos hermanos
seas bienvenido te doy mi mano
dame tu mano."
Un grupo scout abierto es aquel que acoge a niños y jóvenes reconociendo la porción de
divinidad que habita en cada uno. Por lo tanto no aspiramos a recibir “jóvenes perfectos” sino ayudar a todos los niños y jóvenes a descubrir que están llamados a la perfección.
Esto hace que el grupo scout evangélico no sea un grupo artificial de “nenes buenos que
no nos dan trabajo y decoran” la vida de la congregación.
Un grupo scout abierto es aquel que sale al encuentro de otras persona y realidades. No
se encierra en su sede, tiene un testimonio que dar. La conversión le permite ir hacia las personas con un mandato de amor.
Un grupo Scout solidario
“El primer mandamiento de todos es: Oye Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Y el segundo
es: Ama a tu prójimo como a ti mismo. Ningún mandamiento es más importante que estos.” (Mc.12: 29 –31)
Lo central de la nueva Ley nos ubica de lleno en los conflictos cotidianos del hombre y de la mujer. Amar al prójimo es el gran desafío que nos saca de nuestros egoísmos, de nuestro encierro y nos habla de nuestra responsabilidad social como cristianos. En esta nueva Ley basamos nuestro accionar solidario como cristianos y scouts, en esta nueva ley se fundamenta para nosotros, scouts evangélicos, la Promesa y la Ley Scout.
Por esta razón un Grupo Scout evangélico es solidario cuando educa a sus jóvenes en la
solidaridad. Cuando mediante sus actividades hace que cada joven se vuelva responsable
de su desarrollo personal y asuma su parte de responsabilidad en el desarrollo de su
comunidad.
Un grupo scout es solidario cuando no se limita a acciones de beneficencia, sino más
bien a la promoción de la justicia, la dignidad y la libertad de todos los hombres y las mujeres. Cuando lo hace creando redes con otras personas y organizaciones y no
actuando solo.
3. Un Grupo Scout Misionero
“Vayan pues, a las gentes de todas las naciones y háganlas mis discípulos” (Mt.28: 19).
El Grupo Scout Evangélico es Iglesia, forma parte de la congregación, no es una entidad
separada, es uno solo el pueblo del éxodo y una sola la Misión. El grupo scout pone sus
dones al servicio de la Misión, lo hace desde la educación no formal y más
específicamente desde una pedagogía que le es propia.
Desde la perspectiva de esta pedagogía scout diremos que un grupo scout evangélico es
misionero cuando:
· Ofrece oportunidades de vivir la Palabra, más que enseñar sobre ella. No se trata de
enseñar a Dios como si se lo pudiera abarcar y dominar en una formula. Más bien
tratamos de testimoniar que creemos.
· Crea verdaderas comunidades abiertas. Comunidades que salen al encuentro de las
personas y las realidades para compartir el dolor y anunciar la esperanza.
· Permite a los niños y jóvenes reconocer en su vida y en sus realizaciones la promesa
de Dios. Les proponemos a los niños y jóvenes tomarse un tiempo para encontrar la
presencia de Dios en los juegos y proyectos, en la naturaleza y la vida comunitaria.
Afirmamos que aportar al desarrollo integral de la persona es misionero.
El Señor ha plantado su carpa entre nosotros y hace ruta con su pueblo joven y nómade
Proclamamos que el Espíritu construye una carpa más grande y más perfecta, en la cual hay espacio para
todos los que deseen un encuentro personal con Dios.
“Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.” (Mc 16: 15)
