Gracias por la vida

0
Gracias Señor, por tener memoria de mi.
Gracias por tus manos que me formaron con tanto cuidado y perfección.
Gracias porque nada me falta y nada me sobra,
porque aún mis cabellos están contados.
Gracias por esa acogedora cueva que disfruté por largos nueve meses.
Gracias por mis cinco sentidos. No comprendía para qué me servirían, hasta aquel día en que comencé a sentir una fuerza en todo mi ser. Era una sensanción extraña, desconocida para mi. Confieso que sentía temor pero estaba ansioso por descubrir lo que afuera sucedia.
De pronto, comencé a escuchar muchas voces. Entre todas había dos en particular, pues las conozco desde hace mucho tiempo. Sin darme cuenta mis pulmones comenzaron a cumplir su función. Entre muchas sombras y ruidos, un grito rompió el silencio que había en mi. Mis manos temblaban. Quería sentirme seguro. No sabia qué me estaba pasando. Escuché de nuevo esa voz que decía con entusiasmo: "¡es un niño!".
"Es a mi" pensé, "se están refirendo a mi". Yo sabía que me estaban esperando. Mi corazón latía rápidamente y por primera vez pude sentir las tiernas caricias que tanto anhelaba de aquella voz que ya conocía.

Gracias Señor por que hoy he nacido.

Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.