El paraíso
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Ayer, cuando conversaba como era costumbre con mi amiga, me contó algo hermoso, su niñez, una paraje de su infancia que todos los cruceños vivimos antes de los edificios y la luz eléctrica.
Y me dijo lo siguiente, yo viví en el lado sur de la ciudad de Santa Cruz, desde antes del pavimento y el chupete con chicle, cuando los niños amaban ir a la pequeña escuela del barrio, pues era un lugar tranquilo y donde ocurrían las mas buenas aventuras que pudieras pensar.
La joven profesora, típica mujer admirada y respetada por todo el pueblo ya que ella educaba a los niños. Esta mujer de largo cabello y de sonrisa blanca.. con su larga falda y sus pequeños zapatos de charol, y su inigualable blusa blanca de percala, y que guardaba celosamente un pequeño rosario que colgaba de su cuello pues fuera un regalo que le habrían hecho sus alumnos muestra de gran cariño , su nombre era Concepción. Señorita Profesora como le decíamos todos. Cuantas veces nos defendió de nuestros padres cuando llegábamos con la ropa sucia, y cuantas veces me dejo peinarle su hermoso cabello. Ella es un hermoso recuerdo de mi infancia.
También recordé los recreos.. los mejores de mi vida!!, cuando salía a recreo era como si estuviera en el paraíso, mi paraíso.. las bandadas de loros pasaban a las 2 pm y corríamos junto a ellos, pues volaban bien bajingo casi casi los tocábamos, también estaban las jochas que teníamos que hacer para sacar a las vacas que pastaban en la cancha de fútbol.. justo cuando queríamos jugar. A veces parecía que estábamos en la jungla, porque veíamos lagartos gigantes ( lagartijitas), y víboras ( chupacotos), muchas ondas rompimos queriendo atinarles a esas feroces bestias .
Pero cuando por fin le atinábamos teníamos un gran premio, si un rico ambaibo recién caidito del árbol, o un rico tujuré que llevaba la mamá de pablito mi mejor amigo.
Pablito, un lindo gordito un gran amigo que me cuidaba en todo momento, que tomaba de mi mano al pasar por el pequeño riachuelo del pueblo.. y que me contaba chistes que lograba escuchar de sus abuelos .. hoy es un hombre de bien un medico de gran éxito en el país, y desde chico le encantaba curar dolores, y a Dolores la niña mas bonita del pueblo.
Ay!!! Que linda es la niñez.. y la Santa Cruz de ayer era un verdadero paraíso, que caro nos costó el tener pavimento, que caro nos costó la luz eléctrica, que caro nos costo, el chupete con chicle que importamos de no se donde... y tantas cosas mas, que hoy tenemos y que las cambiamos por : los pies descalzos, las hondas, el canto de los loros, y los cuentos costumbristas.
Pues preferimos comer la manzana de la civilización y salir del paraíso.
Y me dijo lo siguiente, yo viví en el lado sur de la ciudad de Santa Cruz, desde antes del pavimento y el chupete con chicle, cuando los niños amaban ir a la pequeña escuela del barrio, pues era un lugar tranquilo y donde ocurrían las mas buenas aventuras que pudieras pensar.
La joven profesora, típica mujer admirada y respetada por todo el pueblo ya que ella educaba a los niños. Esta mujer de largo cabello y de sonrisa blanca.. con su larga falda y sus pequeños zapatos de charol, y su inigualable blusa blanca de percala, y que guardaba celosamente un pequeño rosario que colgaba de su cuello pues fuera un regalo que le habrían hecho sus alumnos muestra de gran cariño , su nombre era Concepción. Señorita Profesora como le decíamos todos. Cuantas veces nos defendió de nuestros padres cuando llegábamos con la ropa sucia, y cuantas veces me dejo peinarle su hermoso cabello. Ella es un hermoso recuerdo de mi infancia.
También recordé los recreos.. los mejores de mi vida!!, cuando salía a recreo era como si estuviera en el paraíso, mi paraíso.. las bandadas de loros pasaban a las 2 pm y corríamos junto a ellos, pues volaban bien bajingo casi casi los tocábamos, también estaban las jochas que teníamos que hacer para sacar a las vacas que pastaban en la cancha de fútbol.. justo cuando queríamos jugar. A veces parecía que estábamos en la jungla, porque veíamos lagartos gigantes ( lagartijitas), y víboras ( chupacotos), muchas ondas rompimos queriendo atinarles a esas feroces bestias .
Pero cuando por fin le atinábamos teníamos un gran premio, si un rico ambaibo recién caidito del árbol, o un rico tujuré que llevaba la mamá de pablito mi mejor amigo.
Pablito, un lindo gordito un gran amigo que me cuidaba en todo momento, que tomaba de mi mano al pasar por el pequeño riachuelo del pueblo.. y que me contaba chistes que lograba escuchar de sus abuelos .. hoy es un hombre de bien un medico de gran éxito en el país, y desde chico le encantaba curar dolores, y a Dolores la niña mas bonita del pueblo.
Ay!!! Que linda es la niñez.. y la Santa Cruz de ayer era un verdadero paraíso, que caro nos costó el tener pavimento, que caro nos costó la luz eléctrica, que caro nos costo, el chupete con chicle que importamos de no se donde... y tantas cosas mas, que hoy tenemos y que las cambiamos por : los pies descalzos, las hondas, el canto de los loros, y los cuentos costumbristas.
Pues preferimos comer la manzana de la civilización y salir del paraíso.
