El otro amor (amor a ti mismo)
0
0
1. Cuando descubrí "el otro amor" Me amé de verdad a mi mismo comprendí que, en cualquier circunstancia, todo me ayuda a bien y estoy en el “momentum” exacto pues “Jesucristo en mí, es la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27). Entonces, doy gracias a Dios por todo y tengo paz que sobrepasa todo entendimiento. Hoy sé que eso es un regalo de mi Creador que se llama.... AUTO ESTIMA
2. Aprendí que amarme incluye ser quien soy por la gracia de Dios examinarme a mi mismo y ser auto – crítico: Pude percibir entonces, que mi angustia y sufrimiento emocional a veces no pasan de ser una señal de que estoy siendo incongruente con mis propios valores de vida cristiana. Creo entonces que eso es un don llamado AUTENTICIDAD
3. Reorienté mis propias expectativas, abandoné atrás la superficialidad de mi fe. Me convencí que no lo he logrado todo y ahora camino, como la luz de un nuevo día, que crece y crece, buscando brillar en todo su esplendor. Mi meta es la estatura de la plenitud de Jesús. Hoy puedo decir que camino a la MADUREZ...
4. Desarrollé la compasión (empatía) y aprendí a no deber nada a nadie, excepto el darles mi amor. Empecé a percibir que es doloroso forzar alguna situación o persona sólo para realizar aquello que quiero, aún sabiendo que no es el momento adecuado para mi o para mi prójimo Hoy sé que tuve un fruto que se llama... RESPETO
5. Otra vez, me amé de verdad sin afán y prisa. Dejé el miedo a tener tiempo libre y comencé a ejercitar la esperanza y la fe. Decidí abandonar proyectos egocéntricos sobre mi futuro. Hoy hago lo que creo que es bueno, al ritmo de mis limitaciones y vulnerabilidad humana. Cuando soy débil, en verdad soy fuerte. Hoy sé que eso es una virtud cristiana que se llama. SIMPLICIDAD
6. Seguí con frutos antes no conocidos desistí de querer tener siempre la razón y con eso cometí mucho menos errores. Aprendí a hablar palabras blandas sazonadas con gracia, para edificación de todos los demás. Hoy entonces descubrí la... HUMILDAD
7. Continuó el verdadero amor a mi mismo, desistí de quedarme reviviendo el pasado y de afanarme con un futuro incierto Ahora, sonrío más, no reemplazo a Dios con el trabajo y comparto más tiempo con mi familia. Acepto la propuesta bíblica de vida abundante aquí y ahora. La participación de mi fe es eficaz para descubrir lo mejor de Jesús en mi. Esto es CALIDAD DE VIDA
8. En fin, cuando redescubri la importancia del “otro amor”, percibí qué mi naturaleza finita me puede fallar o decepcionar. Pero cuando yo me comprometo con amar a Dios, amar al prójimo y amarme a mi mismo, mi fe se torna más trascendente y actúo como un discípulo que se transforma por la renovación de su entendimiento. Es así que consigo descubrir, en que consiste…. LA VOLUNTAD DE DIOS
