El Hombre Feliz

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El hombre más rico del mundo vive en el Valle Feliz. Su capital es algo
diferente a las tradicionales riquezas, son valores seguros que no se
pierden y que le proporcionan buena salud, paz de espíritu y sosiego en el
Alma.

Este es el inventario de su fortuna y la manera de conseguirla:
Encontró la felicidad, ayudando a otros a ser felices.
La buena salud la adquirió viviendo con templanza y comiendo sólo aquello
que su cuerpo necesitaba para mantenerse.
No odia a nadie, tampoco envidia y ama y respeta a todos por igual.
Se entregó totalmente a una tarea amorosa, que mezcla con el juego, por lo
tanto se divierte y pocas veces se cansa.
Reza diariamente no para pedir nuevas riquezas, lo hace para obtener más
sabiduría, que le permita identificar, alcanzar y disfrutar de la gran
abundancia
que ya tiene.
Cuando pronuncia algún nombre sólo es para dignificarlo, no calumnia a nadie
por ningún motivo.
Le gusta compartir lo que ha recibido, con todos aquellos que se sientan
necesitados.
Tiene muy buenas relaciones con su conciencia, por lo que ella lo guía en
todo lo que hace.
Tiene más riquezas materiales de las que necesita, porque está libre de
codicias
y sólo desea poseer lo necesario, su riqueza proviene de los demás y la
comparte con ellos.
Sus bienes no pagan impuestos. Existen en su mente y son riquezas
intangibles
y solo podrán acceder a ellas, los que adoptan su estilo de vida.
Esa finca es el resultado de toda una vida de esfuerzos, sin transgredir las
leyes naturales y adquiriendo hábitos acorde con las mismas.

Este es el credo del hombre feliz, que no tiene derecho de autor y que
cualquiera
de nosotros puede adoptarlo, con sólo querer cambiar aquellos hábitos que
nos alejan de la verdadera felicidad, la que por esquiva nos abandona,
cuando sólo la buscamos, para satisfacer nuestro ego.-

¿Cómo se imaginan ustedes llevar a la práctica el mandamiento más importante
(Marcos 12: 29-31): "Ama al Señor tu Dios ... y a tu prójimo como a ti
mismo". ¿No consideran que encontrar la felicidad de uno ayudando al prójimo
a ser felices puede ser una buena manera de cumplirlo?

EL Mandamiento nos indica que debemos poner a Dios en primer lugar. Dios es
Amor y por tanto lo refleja totalmente por lo que aún después de
entregárselo a Él puedo amar a otros y a mí mismo. Si antepongo otra(s)
persona(s), ideales u objetos, lo que sea, éste se reservará, en menor o
mayor medida, una cuota de ese amor para sí.

¿Acaso el resto de los hechos que convierten al referido Hombre Feliz en el
más rico del no son lo que un buen cristiano debiera aspirar a cumplir?
Están resumidas en una página las enseñanzas de Jesús.

Orar por sabiduría para disponer mejor de los recursos que ya tenemos, sin
codicia, sin odio, alimentándose de forma de mantener un equilibrio y
viviendo en armonía con la naturaleza, ¿acaso no es la mejor manera de tener
una vida sana sin comprometer el ambiente?

¿No será una buena receta a seguir la de este señor?

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