El guerrero espiritual de Dios

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“Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? El dijo: ¿Quién eres Señor? Y le dijo: Yo Soy Jesús, a quién tú persigues…”
Hechos: 9: 4-5a

Con frecuencia la Biblia enseña cómo Dios nos busca para salvarnos y para cambiar nuestra forma de vivir. Uno de los casos más impresionantes es el de la conversión de Pablo. Este hombre, enemigo y exterminador despiadado de los seguidores de Jesús, experimentó en su vida un cambio drástico cuando tuvo un encuentro personal con Cristo camino a Damasco.

Esa cita que tuvo con Jesús, nunca la pudo olvidar. La presencia del Señor lo dejó sin vista y las palabras que le dijo Cristo lo dejaron: abrumado, desolado y quebrado “espiritualmente”. Pablo, en ese instante con Cristo, sólo pensaba en que el Señor lo ejecutaría inmediatamente…

Sin embargo, el Señor no lo buscó para matarlo, sino para salvarlo y darle una misión: “llevar el evangelio a los gentiles”, pero, para poder llevar a cabo esta tarea, Dios le dejó 3 días ciego. Durante ese tiempo, Pablo tuvo que mirar internamente su condición espiritual y no le gustó lo que vio se dio cuenta que estaba perdido y que su alma se dirigía al infierno, porque su fanatismo religioso había sido utilizado por Satanás para impedir el crecimiento de la iglesia de Dios. ¡Estaba luchando contra Dios!

Entonces, tomo la decisión correcta y obedeció las instrucciones de Cristo ¡Su conversión fue impresionante! El Espíritu Santo le dio a la vida de Pablo un giro de 180º y el cambio fue radical. Sus objetivos terrenales fueron sustituidos por los celestiales.

Su devoción, entrega y dedicación fueron tales que sus enseñanzas están registradas en las Sagradas Escrituras. Millones de almas han venido a los pies del Señor, han recibido el perdón de pecados y la vida eterna gracias a Pablo quien enseñó el evangelio de Cristo.

Jesús eligió a Pablo y lo convirtió en un guerrero espiritual. Uno de los más grandes ganadores de almas, fundador de iglesias, formador de líderes cristianos.
La conversión que experimentó Pablo, también puede ser tuya. Si vienes a Cristo y le pides el perdón de tus pecados en oración, el Señor te perdonará y te dará vida eterna. Recuerda, la religión no salva del infierno. La única manera de ser salvo es a través de la fe en Cristo Jesús.

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