El esperar en el Dios Vivo
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El esperar en el Dios Vivo
“No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre” les contestó Jesús. Hechos 1:7
En cierta ocasión una persona estaba renovando su pasaporte, a veces, la igualdad de derechos no es puesta en práctica. Todos tenemos los mismos derechos- y otras veces la burocracia o la voluncracia de las personas que laboran en las empresas del Estado hacen incómodos cualquier simple proceso. Esa persona tenía una foto que se había tomado por fuera de la Institución aparentemente con las mismas especificaciones que ellos exigen en la Dirección de pasaportes llevaba ya varios días en los trámites, pero al fin había llegado el momento de depositar.
Llega el martes alrededor de la 1:00p.m. ya se habían agotado los turnos, según les informaron a un grupo considerable de personas que se encontraban en el mismo proceso pero para estar segura de que al otro día, todo estaría en orden, le preguntó a uno de los “servidores” públicos acerca de su documentación, y él le dijo: qué es esto!!?, está torcido!!. Se retiró, pero sintió del Señor volver atrás. Vuelve al lugar y hay un caballero, que al igual que ella, se quedó sin ticket, temprano de la tarde, y uno de los empleados choca con él y le pregunta que desea, pués lo ve absorto, como quien no sabe que hacer, ya que en ese momento, aún en horario de trabajo, no había quien diera la información pero esta vez contrario a lo anterior, el empleado, le dice: venga por aquí, dejeme ver si lo puedo ayudar y de hecho le depositó los papeles. La muchacha de la historia real, sigue pensando para sí, puede ser que para esto me devolviera el Señor Sin embargo, a ella le fué negada ese tipo de ayuda en ese momento, pero pudo preguntarle acerca de las fotografías, a lo cual él contestó: están bien.
A raiz de lo pasado y como cada uno tenía su propio criterio, dice: que oraba al Señor que todo estuvies bien, pués había invertido valores, tiempo, dinero y esfuerzo para lograr esto. En ocasiones este tipo de casos, ocurre para el beneficio particular de las Instituciones, pero El Señor siempre tiene la última palabra, no el hombre. En la fila, ya al día siguiente, se había encontrado con una persona que tuvo que volverse a tomar las fotos dentro de las instalaciones de la Institución, y cuentan que hay varios casos así. Había otra persona que tenía otra fotografía tomada por fuera y la persona creyente le dijo, no te preocupes en el nombre de Jesús, todo va a salir bien y podrás llegar a tiempo a tu trabajo(pués a esta última le preocupaba el hecho de que había pedido mucho permiso). Hermanos Dios hizo la obra. Muchos dirían, es suerte o casualidad, no, El Espíritu Santo la hizo decretado con poder, en su tiempo y con toda autoridad. Reprendiendo espiritus de odiosidad, de negligencia y cuanta obra del enemigo se quisiese levantar.
No nos podemos jactar de las obras de nuestras manos que son engañosas e inicuas, injustas y con toda maldad, pués cuando confiamos en el Altisimo no es de nosotros saber el tiempo, ni lo que ha sido determinado por la autoriadad del Padre, sino mas bien, nos toca esperar calmadamente y confiar en El, que de la nada lo hizo todo.
Esclesiastés 3:15 Lo que ahora existe, ya existía y lo que ha de existir, existe ya. Dios hace que la historia se repita.
Porque grande es El para seguir haciendo maravillas.
“No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre” les contestó Jesús. Hechos 1:7
En cierta ocasión una persona estaba renovando su pasaporte, a veces, la igualdad de derechos no es puesta en práctica. Todos tenemos los mismos derechos- y otras veces la burocracia o la voluncracia de las personas que laboran en las empresas del Estado hacen incómodos cualquier simple proceso. Esa persona tenía una foto que se había tomado por fuera de la Institución aparentemente con las mismas especificaciones que ellos exigen en la Dirección de pasaportes llevaba ya varios días en los trámites, pero al fin había llegado el momento de depositar.
Llega el martes alrededor de la 1:00p.m. ya se habían agotado los turnos, según les informaron a un grupo considerable de personas que se encontraban en el mismo proceso pero para estar segura de que al otro día, todo estaría en orden, le preguntó a uno de los “servidores” públicos acerca de su documentación, y él le dijo: qué es esto!!?, está torcido!!. Se retiró, pero sintió del Señor volver atrás. Vuelve al lugar y hay un caballero, que al igual que ella, se quedó sin ticket, temprano de la tarde, y uno de los empleados choca con él y le pregunta que desea, pués lo ve absorto, como quien no sabe que hacer, ya que en ese momento, aún en horario de trabajo, no había quien diera la información pero esta vez contrario a lo anterior, el empleado, le dice: venga por aquí, dejeme ver si lo puedo ayudar y de hecho le depositó los papeles. La muchacha de la historia real, sigue pensando para sí, puede ser que para esto me devolviera el Señor Sin embargo, a ella le fué negada ese tipo de ayuda en ese momento, pero pudo preguntarle acerca de las fotografías, a lo cual él contestó: están bien.
A raiz de lo pasado y como cada uno tenía su propio criterio, dice: que oraba al Señor que todo estuvies bien, pués había invertido valores, tiempo, dinero y esfuerzo para lograr esto. En ocasiones este tipo de casos, ocurre para el beneficio particular de las Instituciones, pero El Señor siempre tiene la última palabra, no el hombre. En la fila, ya al día siguiente, se había encontrado con una persona que tuvo que volverse a tomar las fotos dentro de las instalaciones de la Institución, y cuentan que hay varios casos así. Había otra persona que tenía otra fotografía tomada por fuera y la persona creyente le dijo, no te preocupes en el nombre de Jesús, todo va a salir bien y podrás llegar a tiempo a tu trabajo(pués a esta última le preocupaba el hecho de que había pedido mucho permiso). Hermanos Dios hizo la obra. Muchos dirían, es suerte o casualidad, no, El Espíritu Santo la hizo decretado con poder, en su tiempo y con toda autoridad. Reprendiendo espiritus de odiosidad, de negligencia y cuanta obra del enemigo se quisiese levantar.
No nos podemos jactar de las obras de nuestras manos que son engañosas e inicuas, injustas y con toda maldad, pués cuando confiamos en el Altisimo no es de nosotros saber el tiempo, ni lo que ha sido determinado por la autoriadad del Padre, sino mas bien, nos toca esperar calmadamente y confiar en El, que de la nada lo hizo todo.
Esclesiastés 3:15 Lo que ahora existe, ya existía y lo que ha de existir, existe ya. Dios hace que la historia se repita.
Porque grande es El para seguir haciendo maravillas.
