El dilema del asesoramiento pastoral en la parroquia

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"Por Carol Duffield, pastora de la Iglesia Metodista en los Estados Unidos. Presenta un testimonio de trabajo en asesoramiento pastoral y sus límites. Tomado de http://www.grndr.com/parish4.htm - Traducción del inglés: Rev. Reinaldo Toledo. Se ha traducido el término “Pastoral Counseling” como “Asesoramiento pastoral”. "

La jerarquía dentro del campo de la salud mental (en los Estados Unidos) está basada en la educación y la suma de capacitación (training), con los psiquiatras a la cabeza, seguidos de los psicólogos clínicos, psicólogos de asesoramiento, trabajadores sociales y asesores. A menos que estén especificamente educados y capacitados, los pastores no caben en esa jeraquía de salud mental. De hecho, hasta la fecha, no se reconoce el asesoramiento pastoral como disciplina de salud. Quizás éste sea el único factor que le reserva a los pastores el derecho al asesoramiento sin haber recibido educación y capacitación para ello. No obstante, si uno ve la jeraquía como el evangelio, existe un dilema para el asesoramiento pastoral que no tenga educación y capacitación.

Platón dijo una vez: “De la misma manera que uno no debe intentar curar los ojos sin la cabeza, o la cabeza sin el cuerpo, tampoco se debe intentar curar el cuerpo sin el alma… porque la parte nunca podrá estar bien a menos que el todo esté bien… Y, por tanto, si la cabeza y el cuerpo van a estar bien, tiene uno que comenzar por curar el alma.” (Clinebell, 1992, p. 103).

“La cura del alma” es un campo para el que los pastores están educados y capacitados. Los pastores están colocados en medio de las altas y bajas del ciclo cotidiano de la vida . En ese rol, se llama a los pastores a ser capacitadores del poder espiritual en las crisis personals y sociales. El asesoramiento está en el corazón de la vocación pastoral pero como Kenneth Haugk tan acertadamente afirma, “Los cristianos son responsables del cuidado Dios es responsable de la cura.” (1984, p. 19) …

Jesús le dijo a Simón Pedro: —Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos?

—Sí, Señor, tú sabes que te amo.

Jesús dijo: Alimenta mis corderos.

Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿de veras me amas?

(Pedro) le respondió: Sí, Señor, tú sabes que te amo.

Jesús le dijo: Pastorea (cuida) mis ovejas.

Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?

Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? Y le respondió: Señor, tú lo sabe todo tú sabes que te amo.

Jesús le dijo: Apacienta (alimenta) mis ovejas. (Juan 21 15b – 17).

Jesús le preguntó a Pedro tres veces si lo amaba. En la traducción griega hay terminos diferentes para describir amar. El amor agape es incondicional, como el amor de Jesús por nosotros. El amor Phileo es el amor o la amistad fraternal. Pedro seguía respondiendo con amor fraternal, pero Jesús no se conformó con respuestas rápidas o superficiales. Jesús sabe ir al corazón del asunto. En amor, empujó a Pedro hasta el punto en que tuvo que enfrentarse con sus verdaderos sentimientos y motivaciones.

Jesús fue el Gran Asesor. Los pastores tomamos la iniciativas de él. De ahí que los pastores estén generalmente más involucrados con los ‘pacientes’ que los asesores tradicionales. Al igual que Jesús, los pastores se involucran personalmente en la situación. Al igual que Jesús, los pastores sirven en amor, amor agape: el amor que apunta al amor incondicional que no hace juicio condenatorio, pero que busca el mismo corazón y el alma del problema. Howard Clinebell afirma: “Para ser un asesor pastoral efectivo, uno tiene que estar en sintonía simultáneamente con lo psico-social y con las dimensiones espirituales de cada problema humano.” (1992, p. 106) El aspecto espiritual del asesoramiento es uno de los elementos del asesoramiento pastoral que asesor secular a menudo omite.

El desarrollo de estas destrezas de ayuda da poder al pastor para capacitar a personas para que crezcan a través de sus problemas. Hunter considera este proceso a la luz de una “relación de asistencia”.

Una relación de asistencia toma las destrezas de escucha a un nivel de interés sincero y de cuidado por una persona en crisis. Una relación de asistencia es una en la que existe un fundamento de confianza y entendimiento que permite a una persona con problemas recibir el discernimiento, fortaleza y recursos para manejar sus problemas, y algunas veces hasta seguir creciendo en medio de ellos. Dentro de esta relación se enfoca el cambio, con un énfasis en el futuro, un profundo y sincero respeto por los demás y la fe en Dios como fuente vital de fortaleza y renovación.

El asesoramiento pastoral se encuentra a las personas desde una perspectiva ligeramente diferente, pero los pastores deben estar conscientes de sus propias limitaciones. El Dr. Ravi Isaiah, Asesor Pastoral, de la Conferencia Anual de West Virginia, ofreció varias sugerencias al pastor asesor, en un artículo en el West Virginia United Methodist:

“Cerciórese de que el asesorado entiende que Ud. no está licenciado para suministrar asesoramiento médico, psicológico o terapia, y que Ud. está dispuesto a referir al asesorado a tal profesional. Quédese dentro de su campo de peritaje no vaya más allá de los límites de su capacitación y vocación. Los clérigos no deberán cobrar ni aceptar dinero por su asesoramiento, porque esto pudiera ser interpretado como asesoramiento sin estar debidamente licenciado por el estado.

Pudiera ser de ayuda tener una “Declaración de Entendimiento” que defina claramente sus limitaciones y el derecho de ellos a recibir asesoramiento pastoral.” (1998, p.12)

Es apropiado que la iglesia se involucre en ayudar a las personas a que ellas mismas se ayuden. En repetidas ocasiones, Jesús se encontró con personas en el momento de su necesidad, y les escuchó, les enseñó, les amó, y les ofreció la sanidad en el Nombre del Padre.

Juan Wesley (fundador de la Iglesia Metodista) se propuso reformar una ‘iglesia alta’ fría y egoísta. En su lugar, dio origen a una nueva denominación. Wesley se perocupaba por el cuerpo, la mente y el alma de las personas en necesidad. “Es posible relacionar los intereses de Wesley sobre la salud con muchos de los focos de la psicología de la salud moderna. Wesley, al igual que los psicólogos de la salud, estaba interesado en la promoción de la salud, la prevención y tratamiento de enfermedades, la identificación de las causas de la enfermedad, y la mejora del sistema de salud… Estaba convencido que muchas enfermedades eran provocadas por el trauma de condiciones sociales. Fue muy sensible a lo psico-somático, y amonestó a médicos que recetaban drogas cuando debían escuchar con compasión.” (Maloney, WWW. 1998)

Juan Wesley creía también en la sanidad de cuerpo, mente y alma. Es importante apuntar que hay muchos pastores que procuran la profesión de asesor. El dilema surge de nuevo cuando, después de obtener sus credenciales, el pastor a menudo abandona la parroquia para ejercer la profesión. De hecho, hay un lugar para el asesor profesional, así como para el asesor pastoral. Aunque el autor cree firmemente que restaurar una relación de paz y amor con Dios está en el mismo meollo de los problemas mundiales, tanto individuales como sociales, hay un reconocimiento de que las personas deben arribar a esa respuesta a su propio tiempo y manera. Aunque la iglesia no es probablemente el enemigo para muchos, es intimidante para algunos, y por tanto, no es probablemente el ente de sanidad de su elección. El pastor que se preocupa, tiene que ir fuera de la iglesia.

Actualmente sirvo seis iglesias pequeñas y seis pequeñas comunidades. En mi cargo hay varias personas que no salen de sus casas. Muchas viudas, viudos, hijos de hogares rotos, matrimonios que luchan por mantenerse unidos, situaciones con personas que viven juntas, una mujer que se enfrenta una cirugía de cáncer, un menor que se enfrenta a la décima cirugía en un año, una joven madre que tuvo que terminar su preñez debido a complicaciones, dos padres alcohólicos, una persona que se enfrenta a la justicia por falsificación, dos casos de custodia de menores y dos madres con enfermedades mortales. ¿Hay necesidad de asesoramiento pastoral? Sólo puedo contestar con un SÍ resonante.

Este pastor procura obtener el conocimiento y la sabiduría para fortalecer las destrezas, centradas en la fe, de escuchar y mostrar interés por aquellos con problemas. En un sentido muy real, no hay suficientes horas en el día para tocar a estas personas. Sé que no estoy propiamente adiestrada para buscar causas ocultas o reprimidas. No estoy equipada para dignosticar o dispensar medicina. Sí trato de poner en práctica alguna educación preventiva y de mantenimiento, y aliento a la comunidad de fe a tocar en amor a otros en formas concretas. Estamos planeando un programa para después de la escuela para el próximo otoño, y organizando un estudio bíblico, para ‘simplones’, dirigido a matrimonios jóvenes. Mi esposo y yo nos estamos preparando para un liderismo en el enriquecimiento del matrimonio. Estas son formas posibles de dirigir a personas en necesidad pero la prioridad is tener un interés genuino.

Puedo mostrar interés, y escuchar, y orar, e involucrarme en sus vidas. Además de eso, puedo apuntarles a aquel que puede curar el dolor que los embarga. Sé que el que los creó y los ama, los perdona, aún cuando elllos mismos no puedan perdonarse. Quiero que sepan que Dios les ama, ¡y yo también! No les echo mi fe encima, pero tengo esperanzas y oro para que mi fe sea como una luz en las tinieblas de las penas y problemas.

Creo: “Porque e tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16)

“Con Dios todas las cosas son posibles,” (Mateo 19:26b)

“El Señor es mi pastor, nada me faltará…” (Salmo 23:1a)

¡Porque vive él, podemos enfrentarnos al mañana! (canción cristiana)¡CREO!

Referencias La Biblia: Salmo 23:1a, Mateo 19:26b, Juan 3:16, Juan 21:15b-17.

Clinebell, H. (1992). Basic types of pastoral care and counseling: resources for the ministry of healing and growth. Nashville: Abingdon.

Haugk, K. C. (1984). Christian care giving- a way of life. Minneapolis: Augsburg.

Hunter, R.L. (1989). Helping when it hurts, a practical guide to helping relationships. Philadelphia: Fortress.

Isaiah, R. (1998, April). Suggestions offered to pastoral counselors. The West Virginia United Methodist, pg.12.

Maloney, H. N. (1998). John Wesley and Psychology. World Wide Web, www.mobynet.com/caps/john.htm.

Stone, H. W. (1994). Brief pastoral counseling short-term approaches and strategies. Minneapolis: Augusburg.

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