El agujero
0
0
Estaba muy oscuro, pero sin embargo lograba ver una luz, pero a medida que caminaba la oscuridad me envolvía. No sabía cómo había llegado a aquel lugar ni cómo podría salir de allí. Ya no podía ver el camino, mis ojos estaban como cegados pero mis oídos estaban atentos. Había sonidos muy extraños aunque otros se me hacían conocidos.
De pronto sentí un vacío y me llené de pánico, había caído en un agujero. No veía nada, solo sentía que caía. Al parecer el agujero no tenía fondo o estaba muy lejos.
Cuando miré hacia arriba había una luz, ¿cómo no me había percato de ella antes? Había mirado a mi alrededor pero no había levantado mi cabeza. Ahora era demasiado tarde, solo caía y caía más profundo cada vez, y a medida que caía la luz se hacía más lejana. No había forma de parar, todo estaba perdido.
Mientras caía, pensamientos llegaban a mí. Recordé momentos en los cuales no estaba solo, cuando había luz y todo era tan claro. Recordé la voz de un amigo y la promesa que hicimos de nunca separarnos, ¿por qué estaba solo?, ¿cómo pude alejarme de mi amigo, cómo pude correr sin él, y no oír su voz?
Grité, tenía pánico, sólo imploré que mi amigo llegara y pudiera ayudarme.
De repente, de la lejana luz irrumpió una mano la cual se acercó a mí e impidió que cayera más. Me sacó de aquel agujero cuando pensaba que moriría allí.
Me dí cuenta que el agujero no era tan profundo y que mi amigo siempre había estado conmigo. La verdad fue el miedo y el pánico los que no me dejaron verle en medio de la oscuridad. Ya todo estaba claro y podía ver el camino, pero esta vez me aseguré de estar fuertemente atado a mi amigo para seguir el camino para cuando vuelva anochecer no sentirme solo y no perderme sin él.
- -
Cuando tenemos problemas sentimos que no hay salida, y no vemos una luz. Todo es tan grande y nosotros tan chicos. Creemos que hay un Dios pero no lo vemos y pensamos que se olvidó de nosotros, que tiene tiempo para los demás pero para nosotros no. Nos alejamos de él sin darnos cuenta, la verdad Dios siempre está con nosotros.
No debemos temer, el miedo nos aleja de Dios.
En el momento en que creemos que no podemos más aparece la misericordia de Dios y su pronta ayuda.
“NO TEMAS JESÚS NUNCA LLEGA TARDE.”
Con Jesús las dificultades no son problema.
“Recuerda en la oscuridad lo que aprendiste en la luz”
No temas El Señor está contigo y no te dejará.
Salmos 18:16, Salmos 27:14, Salmos 81:6-7
De pronto sentí un vacío y me llené de pánico, había caído en un agujero. No veía nada, solo sentía que caía. Al parecer el agujero no tenía fondo o estaba muy lejos.
Cuando miré hacia arriba había una luz, ¿cómo no me había percato de ella antes? Había mirado a mi alrededor pero no había levantado mi cabeza. Ahora era demasiado tarde, solo caía y caía más profundo cada vez, y a medida que caía la luz se hacía más lejana. No había forma de parar, todo estaba perdido.
Mientras caía, pensamientos llegaban a mí. Recordé momentos en los cuales no estaba solo, cuando había luz y todo era tan claro. Recordé la voz de un amigo y la promesa que hicimos de nunca separarnos, ¿por qué estaba solo?, ¿cómo pude alejarme de mi amigo, cómo pude correr sin él, y no oír su voz?
Grité, tenía pánico, sólo imploré que mi amigo llegara y pudiera ayudarme.
De repente, de la lejana luz irrumpió una mano la cual se acercó a mí e impidió que cayera más. Me sacó de aquel agujero cuando pensaba que moriría allí.
Me dí cuenta que el agujero no era tan profundo y que mi amigo siempre había estado conmigo. La verdad fue el miedo y el pánico los que no me dejaron verle en medio de la oscuridad. Ya todo estaba claro y podía ver el camino, pero esta vez me aseguré de estar fuertemente atado a mi amigo para seguir el camino para cuando vuelva anochecer no sentirme solo y no perderme sin él.
- -
Cuando tenemos problemas sentimos que no hay salida, y no vemos una luz. Todo es tan grande y nosotros tan chicos. Creemos que hay un Dios pero no lo vemos y pensamos que se olvidó de nosotros, que tiene tiempo para los demás pero para nosotros no. Nos alejamos de él sin darnos cuenta, la verdad Dios siempre está con nosotros.
No debemos temer, el miedo nos aleja de Dios.
En el momento en que creemos que no podemos más aparece la misericordia de Dios y su pronta ayuda.
“NO TEMAS JESÚS NUNCA LLEGA TARDE.”
Con Jesús las dificultades no son problema.
“Recuerda en la oscuridad lo que aprendiste en la luz”
No temas El Señor está contigo y no te dejará.
Salmos 18:16, Salmos 27:14, Salmos 81:6-7
