Cuestión de tiempo
0
0
Días atrás apareció en los medios de comunicación de mi país la nueva campaña publicitaria de la empresa Nextel, cuyos creativos no tuvieron la mejor idea que hacer referencia a la pérdida del tiempo. Partiendo de situaciones cotidianas y aparentemente insignificantes, demuestran de una manera cómica que al término de nuestra existencia habremos perdido una importante cantidad de tiempo.
¿Se ha dado cuenta de cuán a menudo nos quejamos por la falta de tiempo? La mayoría de nosotros desearía sacar un mayor provecho de las 24 horas diarias, pero lo cierto es que nos cuesta encontrar la clave que nos permita explotar todo nuestro potencial, sin por ello vivir como esclavos de las “cosas que hay que hacer”.
En este sentido, creo que el problema radica en nuestra tendencia occidental a ser “exitistas”, empleando parámetros y resultados cuantificables que intentan satisfacer nuestras ansias por lograr el éxito y el bienestar económico. Para expresarlo de una manera más sencilla, pensamos continuamente en términos de “ganar tiempo” o “perder tiempo”.
Pero si no podemos detener el avance de los años, si nos es imposible añadir una hora más a nuestro día, si nuestra agenda incluye una extenuante e ineludible jornada laboral, si jamás podremos volver el tiempo atrás... ¿qué hacer? ¿Cómo optimizar nuestra vida?
Personalmente he descubierto que distribuir el tiempo en torno a prioridades deliberadas es el mejor camino para equilibrar el péndulo del tiempo.
El Libro de los Salmos señala: “Los años se nos escapan como se escapa un suspiro. Setenta años se nos conceden. Y algunos quizás vivan hasta ochenta, pero aun los mejores de esos años suelen ser de vacío y dolor pronto desaparecen, y nos esfumamos. Por eso, Dios: enséñanos a pensar cómo vivir y a reconocer cuán pocos son nuestros días ayúdanos a emplearlos como debemos” (Salmo 90.9-12).
Cuánta razón tenía Clemente (genial personaje humorístico de Buenos Aires, creado por Caloi) cuando cantaba junto a sus amigos: “Tiempo, tirano... ¡pará un cacho la mano!” El reloj no se detiene, las hojas del calendario caen como si se tratara de un otoño permanente y nuestra vida se nos pasa “volando”... ¡pero está en nosotros determinar cómo vivir cada minuto que Dios nos concede!
¡Buen Fin de Semana!
¿Se ha dado cuenta de cuán a menudo nos quejamos por la falta de tiempo? La mayoría de nosotros desearía sacar un mayor provecho de las 24 horas diarias, pero lo cierto es que nos cuesta encontrar la clave que nos permita explotar todo nuestro potencial, sin por ello vivir como esclavos de las “cosas que hay que hacer”.
En este sentido, creo que el problema radica en nuestra tendencia occidental a ser “exitistas”, empleando parámetros y resultados cuantificables que intentan satisfacer nuestras ansias por lograr el éxito y el bienestar económico. Para expresarlo de una manera más sencilla, pensamos continuamente en términos de “ganar tiempo” o “perder tiempo”.
Pero si no podemos detener el avance de los años, si nos es imposible añadir una hora más a nuestro día, si nuestra agenda incluye una extenuante e ineludible jornada laboral, si jamás podremos volver el tiempo atrás... ¿qué hacer? ¿Cómo optimizar nuestra vida?
Personalmente he descubierto que distribuir el tiempo en torno a prioridades deliberadas es el mejor camino para equilibrar el péndulo del tiempo.
El Libro de los Salmos señala: “Los años se nos escapan como se escapa un suspiro. Setenta años se nos conceden. Y algunos quizás vivan hasta ochenta, pero aun los mejores de esos años suelen ser de vacío y dolor pronto desaparecen, y nos esfumamos. Por eso, Dios: enséñanos a pensar cómo vivir y a reconocer cuán pocos son nuestros días ayúdanos a emplearlos como debemos” (Salmo 90.9-12).
Cuánta razón tenía Clemente (genial personaje humorístico de Buenos Aires, creado por Caloi) cuando cantaba junto a sus amigos: “Tiempo, tirano... ¡pará un cacho la mano!” El reloj no se detiene, las hojas del calendario caen como si se tratara de un otoño permanente y nuestra vida se nos pasa “volando”... ¡pero está en nosotros determinar cómo vivir cada minuto que Dios nos concede!
¡Buen Fin de Semana!
