Credo de la espiritualidad
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Encuentro que la espiritualidad es relación:
Relación con Dios
Me relaciono con un Dios de Amor. Me relaciono con un Dios que ante todo es Padre y Madre y como tal, quiere lo mejor de lo mejor para sus hijos e hijas.
No me relaciono con un Dios que me acusa o me castiga o me quite la libertad. No es cierto que Dios esté esperando a que yo falle para castigarme. Tampoco es cierto que me envía la enfermedad por mi forma de ser o de actuar.
Me relaciono con un Dios que me da fortaleza y consuelo en medio de la enfermedad y de la crisis. Me relaciono con un Dios que fomenta mi crecimiento como persona.
Me relaciono con un Dios de Amor y misericordia, de ternura y sensibilidad, un Dios de brazos abiertos para recibirme cuando me he equivocado, para aconsejarme, para mimarme en sus brazos.
Un Dios que me mira siempre a los ojos y en sus ojos se refleja ternura y paz. Me siento feliz de ser su hijo/a, su amigo/a.
¡Me siento espiritualmente ligado a ese Dios!
Relación con uno mismo
Me amo a mi mismo, me valoro, me autoprotejo, me siento bien con mi cuerpo, me siento pleno/a conmigo mismo. Puedo asumir la responsabilidad por mi propia vida y conducta y no la dejo en manos de otros/as.
Mi lugar de control es interno, no externo. Eso significa que no vivo buscando la aprobación de otros. Me gusta sentirla, es agradable, pero no dejo de vivir si no la tengo, pues tengo mi propia aprobación por mis pensamientos, mis sentimientos y mis actos.
Puedo ver en mi mismo la bondad y belleza de Dios porque soy su creación.
¡Me siento espiritualmente relacionado conmigo mismo/a!
Relación social
Vivo en sociedad con otras personas, me relaciono, comparto sonrisas, alegrías, dolores con otros/as.
Disfruto de las cosas buenas de mi cultura, su arte, su canto, su danza, su poesía, su gente.
Busco el bienestar común, me interesa mi comunidad, mi familia, mi grupo de amigos/as y allegados para convivir con ellos/as.
Desisto de querer controlar a los demás. Cada uno es responsable de si mismo y todos somos responsables de nuestra sociedad y de nuestra vida en común. No hago a otros lo que no es deseable para mi. En esta relación con otros encuentro a Dios.
¡Me siento espiritualmente relacionado con los demás y con mi cultura!
Relación con la naturaleza
Soy parte de la creación, soy parte de la naturaleza. El verde me da vida, me da paz. Las flores ponen color a mi existencia. El agua me refresca. El canto de las aves me saca de la ansiedad.
Vivo en una casa común compartida con otras personas llamada planeta, mundo. Es mi responsabilidad cuidar de esta casa y enseñar a mis hijos e hijas a cuidarla.
Soy parte de la naturaleza. Puedo encontrar las huellas de Dios en cada parte de ella.
¡Me siento espiritualmente ligado a la madre tierra al agua, a la flora, a la fauna, a la creación!
Encuentro que la espiritualidad es un tesoro,
que no estoy dispuesto a descuidar a pesar de las crisis que atraviece.
Me permite sentirme pleno y feliz, crecer, relacionarme con un Dios de Amor, conmigo mismo, con los demás y con nuestra casa en común llamada mundo.
¡Me relaciono espiritualmente con todo ello y esto pone un profundo sentido a mi ser!
Relación con Dios
Me relaciono con un Dios de Amor. Me relaciono con un Dios que ante todo es Padre y Madre y como tal, quiere lo mejor de lo mejor para sus hijos e hijas.
No me relaciono con un Dios que me acusa o me castiga o me quite la libertad. No es cierto que Dios esté esperando a que yo falle para castigarme. Tampoco es cierto que me envía la enfermedad por mi forma de ser o de actuar.
Me relaciono con un Dios que me da fortaleza y consuelo en medio de la enfermedad y de la crisis. Me relaciono con un Dios que fomenta mi crecimiento como persona.
Me relaciono con un Dios de Amor y misericordia, de ternura y sensibilidad, un Dios de brazos abiertos para recibirme cuando me he equivocado, para aconsejarme, para mimarme en sus brazos.
Un Dios que me mira siempre a los ojos y en sus ojos se refleja ternura y paz. Me siento feliz de ser su hijo/a, su amigo/a.
¡Me siento espiritualmente ligado a ese Dios!
Relación con uno mismo
Me amo a mi mismo, me valoro, me autoprotejo, me siento bien con mi cuerpo, me siento pleno/a conmigo mismo. Puedo asumir la responsabilidad por mi propia vida y conducta y no la dejo en manos de otros/as.
Mi lugar de control es interno, no externo. Eso significa que no vivo buscando la aprobación de otros. Me gusta sentirla, es agradable, pero no dejo de vivir si no la tengo, pues tengo mi propia aprobación por mis pensamientos, mis sentimientos y mis actos.
Puedo ver en mi mismo la bondad y belleza de Dios porque soy su creación.
¡Me siento espiritualmente relacionado conmigo mismo/a!
Relación social
Vivo en sociedad con otras personas, me relaciono, comparto sonrisas, alegrías, dolores con otros/as.
Disfruto de las cosas buenas de mi cultura, su arte, su canto, su danza, su poesía, su gente.
Busco el bienestar común, me interesa mi comunidad, mi familia, mi grupo de amigos/as y allegados para convivir con ellos/as.
Desisto de querer controlar a los demás. Cada uno es responsable de si mismo y todos somos responsables de nuestra sociedad y de nuestra vida en común. No hago a otros lo que no es deseable para mi. En esta relación con otros encuentro a Dios.
¡Me siento espiritualmente relacionado con los demás y con mi cultura!
Relación con la naturaleza
Soy parte de la creación, soy parte de la naturaleza. El verde me da vida, me da paz. Las flores ponen color a mi existencia. El agua me refresca. El canto de las aves me saca de la ansiedad.
Vivo en una casa común compartida con otras personas llamada planeta, mundo. Es mi responsabilidad cuidar de esta casa y enseñar a mis hijos e hijas a cuidarla.
Soy parte de la naturaleza. Puedo encontrar las huellas de Dios en cada parte de ella.
¡Me siento espiritualmente ligado a la madre tierra al agua, a la flora, a la fauna, a la creación!
Encuentro que la espiritualidad es un tesoro,
que no estoy dispuesto a descuidar a pesar de las crisis que atraviece.
Me permite sentirme pleno y feliz, crecer, relacionarme con un Dios de Amor, conmigo mismo, con los demás y con nuestra casa en común llamada mundo.
¡Me relaciono espiritualmente con todo ello y esto pone un profundo sentido a mi ser!
