Comunión de los santos y santas, un reto permanente
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Héctor Fernández
Instituto ecuménico
Diaconal – “Esteban”
Colaborador de la Iglesia
Cristiana Luterana de Honduras
Mayo 2007
¿En que situación están las sociedades centroamericanas hoy?
Podemos decir que no reflejan el amor y la misericordia de Dios, cada vez más se alejan de Dios en la medida que las oportunidades no son para todos y todas y que la vida de los pobres cada día es más desvalorizada
Sociedades que enseñan y promueven el éxito personal, la lucha entre los pobres, que obliga a las personas a buscar por cualquier medio como llevar comida a los hijos, que promueven y estimulan el individualismo, promueven la eficacia y el éxito personal, individual, aunque para ello se deba ser anti ético, sociedades que sufren, unas mayormente que otras, enormes crisis económicas en la que se empuja a las personas a vivir como dice la frase “sálvese quien pueda”
En esa realidad es un reto muy loable y más que eso, señal de esperanza para la Iglesia de Cristo, que un grupo de cristianos y cristianas intenten vivir y ser comunidad, donde el amor de Dios sea el centro de la comunidad
En la realidad que vive Honduras y la región centroamericana somos llamados/as a ser:
Real sacerdocio nación santa, pueblo escogido
La comunión de los santos y santas es comunión y esta perfila comunidad, en la que la voz de todos y todas tiene un valor, comunión, comunidad en la que todos y todas participan en igualdad de condiciones
La participación en la comunidad de fe, ese deseo de ser comunidad, ser parte del pueblo de Dios es fruto del hecho de que cada uno, cada una de nosotros en algún momento de nuestra vida hemos sentido el llamado de Dios para ser parte de su pueblo, de su nación santa, de su real sacerdocio
Los que formamos parte de la nación santa no es porque seamos santos o santas a la manera en que algunos creen, que por las buenas obras somos santos, más bien la santidad es porque en Cristo todos los que creemos en él somos santificados/as, es decir, por fe
Cuando recibimos el llamado, en cierta manera nos pasa lo que a los profetas de Dios en el tiempo del antiguo testamento. Dios nos llama a ser sus hijos/as con eso nos da un gran honor, un gran privilegio, incomparable a cualquier otro privilegio y también nos da responsabilidades como dice el texto hoy, predicar con palabras y acciones las maravillas de Dios
En algún momento de nuestra vida hemos sido ungidos/as como sacerdotes, sacerdotisas del único y verdadero Dios, lo cual nos capacita para desarrollar la acción sacerdotal en las diversas vocaciones o dones que Dios por medio de su Santo Espíritu nos da
Por medio del bautismo somos incorporados/as al glorioso cuerpo de Cristo, somos ordenados/as, capacitados/as para ser servidores/as del reino
Cuando Jesús muere, según el Evangelio de Marcos 15. 38 nos dice que el velo del templo se rasga, el velo que separa el lugar santo del lugar santísimo, con eso se rompe la idea y la tradición de que solo algunos podían ingresar al lugar santísimo y platicar con Dios, cosa que hacían los sacerdotes de aquel tiempo, desde aquella ruptura del velo todos y todas tenemos acceso a Dios sin intermediarios, cada una/o de nosotros podemos acercarnos a Dios conversar con él y así capacitarnos para compartir con otros y otras las buenas Nuevas de liberación que son maravillosas, así somos sacerdotes y sacerdotisas de Dios
Pero sabemos que la cosa no se queda allí. El texto nos recuerda que el compromiso con Dios va más allá, dice que somos enviados/as a proclamar las maravillas de Dios las cuales Lucas se nos recuerdan en Lc. 4. 18 y 19
Las grandes maravillas de Dios que se dan ha conocer de manera simple, sencilla, se realizan en un tiempo, en un lugar especifico, en la comunidad de fe local y sus alrededores, se deben proclamar, dar ha conocer, compartir con otras personas, en eso la comunidad cristiana desempeña un papel importante pues es quien encarna la acción de Dios en un momento y un lugar especifico
Eso es un servicio de Dios al pueblo por medio de nosotros sus hijos/as en un ministerio glorioso, privilegiado y al mismo tiempo riesgoso, portadores/as de una palabra que provoque, que estimule acciones que reflejen el reino de Dios en Honduras y los pueblos de la región
En Honduras hay bastantes iglesias que predican y promueven el conformismo, se les predica a quienes sufren que se conformen porque sin son pobres es porque Dios así lo quiere y que en la otra vida tendrán su recompensa. Estas iglesias también predican y promueven el individualismo, eso no es palabra de Dios, eso no es evangélico, palabra de Dios es aquello que libera, es Buena Nueva de salvación.
Recordemos que la palabra de Dios es la que surge del amor y la indignación, amor a toda la vida creada por Dios e indignación a todo lo que atropella y daña o pone en peligro la vida y la dignidad de las personas
La palabra de Dios nos muestra la realidad tal como es, nos quita la venda de los ojos y la suciedad de los oídos y nos abre la boca para que dejemos de ser mudos y sordos ante las injusticias
La palabra que sale de la comunidad cristiana es una palabra que anuncia las maravillas de Dios y denuncia todo lo que se opone a la vida y promueve el pecado del egoísmo e individualismo
La acción comunitaria, colectiva, participativa, es un cuestionamiento a un sistema que promueve el individualismo y las jerarquías sociales, religiosas
Riesgos en el caminar cristiano:
Cuanto mas intentamos ser pueblo de Dios, comunidad de amor, se pueden presentar ideas o personas que traigan otras ofertas contrarias al evangelio.
Desde volverse iglesia que no proclama las maravillas de Dios y vive encerrada en sus cuatro paredes como de las que abundan hoy en día, donde nadie se conoce, nadie comparte, como dice alguien “iglesia donde los cristianos entran sin conocerse, viven sin amarse y mueren sin llorarse”, hasta la tentación de volverse un lugar donde las personas se alejan totalmente de la realidad en la que viven e intentan vivir una experiencia espiritual en la que el Dios de Jesús es el mayor ausente, en cualquiera de estos casos u otros mas que alejan la iglesia de la realidad, las obras de amor y misericordia cristiana, la diaconia, si es que se realizan, se deforman pierden su naturaleza cristiana y se vuelven en el mejor de los casos, acciones asistencialistas, limosnas que no cambian, no transforman a quien las da y quien las recibe
La comunión de los santos y santas, de los sacerdotes y sacerdotisas es una comunidad que tiene un núcleo, un eje central: el amor que escucha, deja hablar y participar al que piensa y es diferente
Dios es amor y el pueblo cristiano se reúne en torno al amor de Dios que tiene como expresión máxima, el amor de Dios en Jesús, que por amor no se niega en caminar hacia la cruz, hacia el sufrimiento, ese amor produce una alianza renovada de Dios con la humanidad
Desde la cruz se perfila la comunión de los santos donde no prevalece, color de piel, idioma, rasgos de cultura y raza, sexo, ni clase social, pero si hay un requisito: creer y confesar que Jesús el nazareno es el Señor de la vida y de la comunidad local. Por eso la comunidad de santos y santas esta compuesta por un solo cuerpo unido desde la diversidad de personas
Otra característica de la comunidad de los santos/as es que se vuelve luz en medio de las tinieblas. Honduras y las sociedades centroamericanas necesitan de comunidades cristianas que reflejen la luz de Cristo transmitiendo su amor incondicional a toda persona
Dos señales entre otras, de la comunión de los santos es la hospitalidad y el cariño en nuestros hogares y en el templo de adoración, somos llamados y llamadas a ser hospitalarios con quienes nos visitan y cariñosos con ellos/as, en ellos y ellas Jesús nos visita
Las personas que forman la comunidad de santos mantienen una sed y hambre permanente por la Palabra, porque tienen también sed y hambre de justicia, la esencia de esa Palabra viene de Dios pero se encarna en nosotros, en nuestras vidas, en el testimonio que damos
La Palabra se encarna en cuerpos humildes y sencillos, que forman parte de la comunidad trascendente de los santos y santas, para comprender esto quiero traer a cuenta el caso de El Salvador, tierra de mártires: Hombres y mujeres que lucharon por la causa de Jesús, que con la fe puesta en Dios ofrendaron su vida por los valores del Reino, en este sentido la comunión de los santos se fundamenta y trasciende lugar geográfico, tiempos, esta unida a los santos y mártires por el evangelio, desde el Diacono Esteban hasta nuestros días
Que el Santo Espíritu nos anime a continuar en el camino de ser comunidad
Un solo cuerpo, como ilustra Pablo, donde todos se gozan de la alegría de uno y donde la tristeza de una se vuelve la tristeza de todos y todas, siendo así señal de amor en una sociedad que tanto lo necesita.
Que Dios nos de sabiduría, fortaleza y mucho amor para continuar la construcción de la comunión de los santos y santas en Honduras y la región centroamericana
