Clama a Jehová, y El responderá
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Habacuc 1:1-4
Habacuc lamentaba las injusticias de que era objeto su pueblo.
Pero no se limitaba a quejarse, sino que clamaba con toda la fuerza de su corazón a Jehová, y hasta cuestionándole, por las iniquidades, la violencia, y la explotación de que era objeto aquel pueblo a manos de los impíos.
"¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?" (Habacuc 1:2).
Tan agobiado se sentía el profeta por la maldad que imperaba y el asedio de que eran objeto los justos a mano de los impíos, que en su clamor gritaba a Dios, pidiendo misericordia y justicia de parte de El.
• ¿Cuántas veces tu te has sentido de igual manera?
• ¿Cuántas veces has sentido que Dios te ha abandonado?
• ¿En cuántas ocasiones has sentido que Dios ha parecido favorecer al al maldito, al que hace daño, por sobre ti, que eres bueno y justo?
Si alguna vez has pasado por situaciones similares, entonces es posible que entiendas por lo que estaba pasando el profeta Habacuc.
"¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?" "¿Hasta cuándo, mi Dios, daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás."
Y enfatizaba Habacuc: "La ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad... y sale torcida la justicia".
Gritos de angustia que, según mi parecer, son tan válidos hoy, como en la época de Habacuc.
• Nos asedia la violencia por todas partes.
• La explotación del poderoso sobre el más débil no cesa.
• La justicia no parece alcanzar a los justos.
• La iniquidad del impío parece prevalecer por sobre la bondad del justo.
Pero, hermanos y hermanas, gracias a que Jesucristo derramó su preciosa sangre en la Cruz del Calvario y rompió el velo del templo, como Habacuc, podemos clamar al Dios Todopoderoso y el obrará a favor nuestro.
"Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias" (Salmos 34:17).
Acercate a El con fe, creyendo, y El escuchará y te responderá.
No temas ni desmayes ante lo que parece ser adversidad.
Confía en Jesucristo, el Rey de Reyes y Señor de Señores que intercede por ti y por mi ante el Dios Padre. Solo tienes que hacer como Habacuc, que clamó y esperó con fe.
Habacuc 2:1-4: "Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré mi pie, y velaré para ver lo que se me dirá,y que he de responder tocante a mi queja".
Jehová te responderá, si como Habacuc "afirmas tu pie sobre la fortaleza que Jesucristo representa"”, y estás pendiente a sus respuestas.
Puede que según nuestro tiempo, la respuesta tarde un poco, pero vendrá. Esa es promesa de Jehová, que respondió a Habacuc, diciéndole:
"Escribe la visión y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardare aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece más el justo por su fe vivirá" (Habacuc 2:2-4).
Fíjate en tu mente la visión de que tu petición ha sido contestada. Esa es la fe del cristiano. Dios no miente y "aunque tardare, espéralo... porque sin duda vendrá..."
Nadie, a mi entender, ha mostrado más gráficamente lo que es la fe, que Habacuc en la parte de cierre de la oración que aparece en Habacuc 3:17-19:
Aunque la higuera no florezca
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados
No den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la manada,
Y no haya vacas en los corrales
Con todo yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis alas como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
Hermanos, Dios conoce todas nuestras necesidades, pero le agrada que clamemos a El, que hablemos con El, que le alabemos a El. El se glorificará contestando tu petición y se alegrará cuando testifiques y digas como el salmista: (Salmo 3:4) "Con mi voz clamé a Jehová, y El me respondió desde su monte santo".
Habacuc lamentaba las injusticias de que era objeto su pueblo.
Pero no se limitaba a quejarse, sino que clamaba con toda la fuerza de su corazón a Jehová, y hasta cuestionándole, por las iniquidades, la violencia, y la explotación de que era objeto aquel pueblo a manos de los impíos.
"¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás y daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás?" (Habacuc 1:2).
Tan agobiado se sentía el profeta por la maldad que imperaba y el asedio de que eran objeto los justos a mano de los impíos, que en su clamor gritaba a Dios, pidiendo misericordia y justicia de parte de El.
• ¿Cuántas veces tu te has sentido de igual manera?
• ¿Cuántas veces has sentido que Dios te ha abandonado?
• ¿En cuántas ocasiones has sentido que Dios ha parecido favorecer al al maldito, al que hace daño, por sobre ti, que eres bueno y justo?
Si alguna vez has pasado por situaciones similares, entonces es posible que entiendas por lo que estaba pasando el profeta Habacuc.
"¿Hasta cuándo, oh Jehová, clamaré, y no oirás?" "¿Hasta cuándo, mi Dios, daré voces a ti a causa de la violencia, y no salvarás."
Y enfatizaba Habacuc: "La ley es debilitada, y el juicio no sale según la verdad... y sale torcida la justicia".
Gritos de angustia que, según mi parecer, son tan válidos hoy, como en la época de Habacuc.
• Nos asedia la violencia por todas partes.
• La explotación del poderoso sobre el más débil no cesa.
• La justicia no parece alcanzar a los justos.
• La iniquidad del impío parece prevalecer por sobre la bondad del justo.
Pero, hermanos y hermanas, gracias a que Jesucristo derramó su preciosa sangre en la Cruz del Calvario y rompió el velo del templo, como Habacuc, podemos clamar al Dios Todopoderoso y el obrará a favor nuestro.
"Claman los justos, y Jehová oye, y los libra de todas sus angustias" (Salmos 34:17).
Acercate a El con fe, creyendo, y El escuchará y te responderá.
No temas ni desmayes ante lo que parece ser adversidad.
Confía en Jesucristo, el Rey de Reyes y Señor de Señores que intercede por ti y por mi ante el Dios Padre. Solo tienes que hacer como Habacuc, que clamó y esperó con fe.
Habacuc 2:1-4: "Sobre mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré mi pie, y velaré para ver lo que se me dirá,y que he de responder tocante a mi queja".
Jehová te responderá, si como Habacuc "afirmas tu pie sobre la fortaleza que Jesucristo representa"”, y estás pendiente a sus respuestas.
Puede que según nuestro tiempo, la respuesta tarde un poco, pero vendrá. Esa es promesa de Jehová, que respondió a Habacuc, diciéndole:
"Escribe la visión y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella. Aunque la visión tardare aún por un tiempo, más se apresura hacia el fin, y no mentirá aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece más el justo por su fe vivirá" (Habacuc 2:2-4).
Fíjate en tu mente la visión de que tu petición ha sido contestada. Esa es la fe del cristiano. Dios no miente y "aunque tardare, espéralo... porque sin duda vendrá..."
Nadie, a mi entender, ha mostrado más gráficamente lo que es la fe, que Habacuc en la parte de cierre de la oración que aparece en Habacuc 3:17-19:
Aunque la higuera no florezca
Ni en las vides haya frutos,
Aunque falte el producto del olivo,
Y los labrados
No den mantenimiento,
Y las ovejas sean quitadas de la manada,
Y no haya vacas en los corrales
Con todo yo me alegraré en Jehová,
Y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza,
El cual hace mis alas como de ciervas,
Y en mis alturas me hace andar.
Hermanos, Dios conoce todas nuestras necesidades, pero le agrada que clamemos a El, que hablemos con El, que le alabemos a El. El se glorificará contestando tu petición y se alegrará cuando testifiques y digas como el salmista: (Salmo 3:4) "Con mi voz clamé a Jehová, y El me respondió desde su monte santo".
