Camino de la Pascua
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En el Camino de la Pascua, cada día nos hace ver nuestro compromiso con Dios y con el prójimo:
Jueves Santo: “Servicio” Jesús lava los pies a los discípulos como un esclavo para poder compartir su suerte en la Cena en la que nos regala lo más profundo de su amor: su Cuerpo y su Sangre. Él nos invita a que a los pies de nuestro prójimo, seamos prenda de común unión en el mundo de hoy.
Viernes Santo: “Entrega” Jesús ofrece su espíritu por nuestra salvación sin buscar nada a cambio. Nuestras responsabilidades nos agobian a diario pero Él nos muestra que todo tormento cotidiano debe ser el reflejo de una cruz que debemos aceptar mansamente.
Sábado Santo: “Silencio” Jesús yace en la soledad del sepulcro mientras los discípulos permanecen encerrados en el cenáculo. Este silencio es un silencio de espera, silencio que no es preocupación, sino que es esperanza. Ese es el silencio del cristiano que hace todo por amor a Dios, ya que su conversación es oración con Él.
Domingo de Pascua: “Vida” Jesús vence a la muerte y con ese triunfo nos regala la Vida, que es Eterna y que es libertad que nos hace nacer como Hombres Nuevos. Jesus, es la Vida, debe ser el norte de nuestro servicio, nuestra entrega y nuestro silencio en cada uno de los que tenemos a nuestro alrededor para vencer en nuestro ánimo a la inacción, a la pereza y a las calumnias.
Habiendo recorrido esta senda, llegue a todos los mejores deseos de una muy Feliz Pascua de Resurrección en la gloriosa Paz que nos regala Jesús para ser testigos de su Palabra que reconforta y alienta, comprometidos en su gran amor.
Jueves Santo: “Servicio” Jesús lava los pies a los discípulos como un esclavo para poder compartir su suerte en la Cena en la que nos regala lo más profundo de su amor: su Cuerpo y su Sangre. Él nos invita a que a los pies de nuestro prójimo, seamos prenda de común unión en el mundo de hoy.
Viernes Santo: “Entrega” Jesús ofrece su espíritu por nuestra salvación sin buscar nada a cambio. Nuestras responsabilidades nos agobian a diario pero Él nos muestra que todo tormento cotidiano debe ser el reflejo de una cruz que debemos aceptar mansamente.
Sábado Santo: “Silencio” Jesús yace en la soledad del sepulcro mientras los discípulos permanecen encerrados en el cenáculo. Este silencio es un silencio de espera, silencio que no es preocupación, sino que es esperanza. Ese es el silencio del cristiano que hace todo por amor a Dios, ya que su conversación es oración con Él.
Domingo de Pascua: “Vida” Jesús vence a la muerte y con ese triunfo nos regala la Vida, que es Eterna y que es libertad que nos hace nacer como Hombres Nuevos. Jesus, es la Vida, debe ser el norte de nuestro servicio, nuestra entrega y nuestro silencio en cada uno de los que tenemos a nuestro alrededor para vencer en nuestro ánimo a la inacción, a la pereza y a las calumnias.
Habiendo recorrido esta senda, llegue a todos los mejores deseos de una muy Feliz Pascua de Resurrección en la gloriosa Paz que nos regala Jesús para ser testigos de su Palabra que reconforta y alienta, comprometidos en su gran amor.
