Ayer
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Ayer abrí un baúl que estaba olvidado, se hallaba en la orilla de mis recuerdos. Jamás lo había visto y por lo mismo nunca lo había revisado y tal de mi asombro al verlo que decidí hacerlo. Al abrirlo me encontré que era una recopilación de los mejores momentos de mi vida. Encontré un tesoro.
Un tesoro. Su brillo iluminó mi cara y entre tanto brillo no te pude ver pues el tesoro deslumbra mis ojos y no podía ver nada.
En otra parte de este gran baúl encontré deliciosos manjares de los cuales al acercarme se podía percibir un delicioso aroma el cual llenó todo el lugar en donde me encontraba. Al revisarlo, tú no estabas ahí y no me lo podía explicar, pero había dos cosas más que llamaron mucho mi atención y tome el reto de averiguar de qué se trataba.
La primera eran recuerdos. Recuerdos de las personas que habían sido importantes en los momentos también importantes; pero revisándolos solo encontré momentos y nada más.
Ya un poco desesperado observé y estudié a fondo lo que faltaba del baúl y eran gran parte de mis planes y proyectos y metas. Entre la desesperación decidí revisarlos de nueva cuenta uno por uno, detalle a detalle pero todo fue igual.
No alcanzaba a comprender cuál era el motivo por el cual no te hallabas en entre todas las cosas de este baúl, tal fue mi duda que sin importar que ya los había revisado lo intenté de nueva cuenta.
Tratando de hallarte dentro de mi vida, había sucedido algo extraño y fue que al tratar de revisar las cosas se cayeron de mis manos como si yo no tuviera fuerza en mi ser. Al voltear a verlos se hallaba una hoja más de las que ya había visto y me preparé a investigar qué era esa hoja. Se encontraba por encima de los tesoros, en medio de todos los manjares y llegando al final de los momentos y entre todas las metas. Era una carta que decía así:
“No te afanes, jamás te he abandonado, al contrario nunca te he permitido salir de mí”
ATTE.: JESÚS
P.D.: Recuerda, yo siempre estoy contigo y con todos los tuyos, "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." (Mateo 28:20)
Fecha: ayer / hoy / siempre.
Al ver esto recordé que Él no está en las metas, tampoco en los tesoros, manjares, ni en los momentos que he vivido sino que Él está conmigo a donde quiera que voy.
Un tesoro. Su brillo iluminó mi cara y entre tanto brillo no te pude ver pues el tesoro deslumbra mis ojos y no podía ver nada.
En otra parte de este gran baúl encontré deliciosos manjares de los cuales al acercarme se podía percibir un delicioso aroma el cual llenó todo el lugar en donde me encontraba. Al revisarlo, tú no estabas ahí y no me lo podía explicar, pero había dos cosas más que llamaron mucho mi atención y tome el reto de averiguar de qué se trataba.
La primera eran recuerdos. Recuerdos de las personas que habían sido importantes en los momentos también importantes; pero revisándolos solo encontré momentos y nada más.
Ya un poco desesperado observé y estudié a fondo lo que faltaba del baúl y eran gran parte de mis planes y proyectos y metas. Entre la desesperación decidí revisarlos de nueva cuenta uno por uno, detalle a detalle pero todo fue igual.
No alcanzaba a comprender cuál era el motivo por el cual no te hallabas en entre todas las cosas de este baúl, tal fue mi duda que sin importar que ya los había revisado lo intenté de nueva cuenta.
Tratando de hallarte dentro de mi vida, había sucedido algo extraño y fue que al tratar de revisar las cosas se cayeron de mis manos como si yo no tuviera fuerza en mi ser. Al voltear a verlos se hallaba una hoja más de las que ya había visto y me preparé a investigar qué era esa hoja. Se encontraba por encima de los tesoros, en medio de todos los manjares y llegando al final de los momentos y entre todas las metas. Era una carta que decía así:
“No te afanes, jamás te he abandonado, al contrario nunca te he permitido salir de mí”
ATTE.: JESÚS
P.D.: Recuerda, yo siempre estoy contigo y con todos los tuyos, "enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado..." (Mateo 28:20)
Fecha: ayer / hoy / siempre.
Al ver esto recordé que Él no está en las metas, tampoco en los tesoros, manjares, ni en los momentos que he vivido sino que Él está conmigo a donde quiera que voy.
