ARRIESGARSE POR OTROS
0
0
“... recíbele como a mí mismo” (Filemón 17b)
2 Corintios 5:21
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”
Llama la atención notar que ésta es la tercera vez que Pablo insiste con el mismo imperativo ante Filemón: ¡recíbele! En dos de esas oportunidades el apóstol se pone en lugar del necesitado y corre el riesgo de identificarse con el que ha caído en desgracia: “...como a mí mismo”, dice el apóstol.
Tomar el lugar del otro, meternos en su piel, calzar sus zapatos, sufrir su desnudez puede ser muy riesgoso: nos pueden confundir, asociar, estigmatizar.
Pablo no tuvo ninguno de esos temores. El puso el pecho y la cara por Onésimo. Dejó de lado los cálculos sobre pérdidas y ganancias, y en esa experiencia descubrió la belleza infinita de amar radicalmente, como Cristo nos ama.
Abrirnos para recibir al otro, hacernos vulnerables a su llamado, permitir ser permeados por su condición, eso es verdaderamente arriesgarnos por el otro.
Oración:
"Señor, como yo en Ti, mi prójimo en mí".
2 Corintios 5:21
“Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado”
Llama la atención notar que ésta es la tercera vez que Pablo insiste con el mismo imperativo ante Filemón: ¡recíbele! En dos de esas oportunidades el apóstol se pone en lugar del necesitado y corre el riesgo de identificarse con el que ha caído en desgracia: “...como a mí mismo”, dice el apóstol.
Tomar el lugar del otro, meternos en su piel, calzar sus zapatos, sufrir su desnudez puede ser muy riesgoso: nos pueden confundir, asociar, estigmatizar.
Pablo no tuvo ninguno de esos temores. El puso el pecho y la cara por Onésimo. Dejó de lado los cálculos sobre pérdidas y ganancias, y en esa experiencia descubrió la belleza infinita de amar radicalmente, como Cristo nos ama.
Abrirnos para recibir al otro, hacernos vulnerables a su llamado, permitir ser permeados por su condición, eso es verdaderamente arriesgarnos por el otro.
Oración:
"Señor, como yo en Ti, mi prójimo en mí".
