Al que me regaló su gracia

0
El infinito abrió sus puertas y me regalo un atisbo de tu gracia.

Mis tiempos fueron detenidos, mi correr en la vida aquella mujer guiada por el instinto y quien vivía para el instinto ya doblegada y entregada a tus pies.
Cambiaste las velas de mi barco. Me diste un nuevo aire y una nueva ruta para seguirte.

Hubo momentos en que solo la fidelidad a la promesa que te hice fue lo único que nos unió. Hubiera querido poder volver atrás, es pesado el camino cuando no existe en el corazón la esperanza de un nuevo mañana. Aun rebelde en mi interior, pero gota a gota te fui entregando mi voluntad.

El amor verdadero exige compromiso mas allá de las emociones palpitantes. El amor verdadero es reconocer que solo tu existencia tiene sentido, y que es a través de ti que renace el anhelo de amar en nuestros corazones, como una melodía profunda, dulce y vibrante.
Tu presencia vive en mi, tu Santo Espíritu es la voz callada, que murmura en las noches mientras yo duermo, ¡Oh Dios, como me constriñe tu presencia en mi interior! El pecado ya no se enseñorea de mi. Tu Santo Espíritu es mi consuelo después del ahogo de mi llanto. Es la voz que susurra palabras de aliento cuando la voz de mi interior gime. ¡Que misterio tan profundo que estés en este cuerpo de barro para habitarle!

No hay palabras con las que pueda expresar mi gratitud por tu cuidado y tu protección. Solo puedo decir Abba Padre!
Tu maravilloso Rey inundas mis días para darle sentido a mi existencia. Tu me has dado una nueva identidad por medio de tu sangre. Has formado un carácter Real (pues me has llamado Real Sacerdocio).
Palabras que antes no tenían sentido en mi vocabulario son mi horizonte, mi meta, y mi estandarte Fe, Esperanza, Honestidad, Honor, Bondad.

Tu bendito Cordero a ti te debo todo cuanto soy hoy. Tu bendita gracia ilumina el sendero de mi vida. Bendecido es tu nombre por siempre, mis labios te alabaran y cantara mi lengua con inteligencia la grandeza de tu nombre. Tu gracia me ha sostenido, tu gracia y tu amor me llevan de gloria en gloria. Mi corona es saber que algún día, estaré a tu lado, sentada a tus pies, a los pies de mi maestro y Señor.



Compartir

Más recursos

Sponsor


Suscripción gratuita

Te avisaremos cuando agreguemos nuevos recursos. No te enviaremos más de uno o dos mensajes semanales.