10 razones para creer en la publicación cristiana

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‘Si el que da una taza de agua fría a sus vecinos sedientos no pierde su recompensa, ¿cuál no será la recompensa de los que, poniendo buenos libros en las manos de sus vecinos, les muestran la fuente de la vida eterna?’(1)

La publicación cristiana es un don dado por
Dios. He aquí diez razones para creer en este ministerio.

1. A Dios le importan los libros

La palabra libro o rollo aparece más de 180 veces en 34 de los libros de las Escrituras. La frase, ‘lo que está escrito’ o la orden,
‘escribe’, aparece otras 400 veces. Los libros y las cosas por escrito son de importancia clave en la manera en que Dios se relaciona con la humanidad.
Génesis 5:1 dice que ‘este es el libro de los descendientes de Adán’. En los cuatro últimos versículos de Apocalipsis 22, el último capítulo de la Biblia, los libros son mencionados tres veces. Los libros son una de las maneras principales que Dios utiliza para comunicarse con la gente.
En el pasado, Moisés estaba enterado de la importancia de los libros en el plan de Dios. Cuando descendió del Monte Sinaí y vio
al becerro de oro, volvió ante Jehová [para interceder por el pueblo de Israel] y le dijo: ‘te ruego que perdones ahora su pecado, y si no, bórrame del libro que has escrito’ (Éxodo 32:32). ‘Del libro
que has escrito’, dijo él. Tal como el Hijo se humilló y fue carpintero, así mismo el Padre se humilló para ser un escritor. Los que desdeñan los libros, desdeñan parte de la obra del Creador. Los libros fueron importantes en la manera en que Dios administró su reino en el pasado.
En el presente, Dios quiere que los libros sean una fuente de estímulo y edificación para nosotros. Jesús manda a sus discípulos:
‘Regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.’(2)
Jesús quiere que ellos, y todos los creyentes, se sientan seguros de la fidelidad y estabilidad de su relación con él, así que la certifica por un medio conveniente: por escrito, para que sea permanente,fija y digna de confianza. Los libros son importantes en la presente
administración del reino de Dios.
Para el futuro, los libros también tienen un lugar destacado en los propósitos de Dios.
A veces algunos hablan, con una actitud algo superior, sobre lo que llaman la era posliteraria. Piensan que la publicación es
algo pasado de moda y que ahora los cristianos deben dejarla atrás.
Sin embargo, no hay una era posliteraria de este lado de la eternidad.
Las Escrituras nos hablan de los libros que Dios mantiene sobre la humanidad. ‘Un río de fuego procedía y salía de delante de él;
miles de miles lo servían, y millones de millones estaban delante de él. El Juez se sentó y los libros fueron abiertos’ (Daniel 7:10).
‘Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida.
Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras’ (Apocalipsis. 20:12). Los libros
serán importantes en la administración futura del reino de Dios.
A Dios le importan los libros. Lo que le importa a Dios debe importarle a los cristianos. Por lo tanto, la iglesia puede trabajar sinceramente en otros ministerios, pero nunca, nunca debe abandonar la palabra escrita.

2. Las ideas al alcance de todos

‘Prefiero escribir algún folleto antes que dar un discurso ante 20 manifestaciones públicas.’ Esta es una declaración algo asombrosade una persona llamada Vladimir Ilych Ulyanov; mejor conocida como Lenin. En 1907, Lenin, con 17 partidarios, desarrolló los principios del bolchevismo; una ideología totalmente desconocida por la gente rusa. En el año 1917, principalmente con el uso de la literatura, había ganado 40.000 partidarios y conquistado Rusia.
Cuando el muro de Berlín fue derribado en 1990, mil millones de personas, una quinta parte de la población del mundo, estaban bajo
control comunista. En su auge, los soviéticos gastaban más de tres mil millones de dólares por año en propaganda. Los cristianos, que tienen el verdadero, puro, y liberador mensaje del evangelio, deberían estar más motivados para promover la literatura cristiana.
El Dr. Coggan, antes Arzobispo de Canterbury, escribe en su libro Convicciones: ‘Necesitamos una inundación de literatura que incorpore las ideas cristianas y la filosofía cristiana de la vida.
Dedicar la vida a esto es manejar el arma más afilada que pueda manejar un hombre o una mujer para el bien y para Dios.’
Hace más de 150 años, en los Estados Unidos, Daniel Webster, para estimular la difusión de libros religiosos, dijo que si los libros
religiosos no eran distribuidos ampliamente entre las masas de ese país, él no sabría qué sería de su nación. Si la verdad no se difunde,el error será difundido. Si Dios y su Palabra no son conocidos y recibidos, el diablo y sus obras obtendrán la primacía.
Los libros son una herramienta eficaz para comunicar ideas.
Y, es por la formación de las ideas que cambian los pensamientos,que la voluntad adquiere nuevas prioridades y motivaciones, que la acción se genera para cambiar el comportamiento de personas, comunidades y naciones.

3. Los libros cambian la historia

Los libros significativos, no sólo registran sucesos históricos, sino que construyen historia. Piense en esas épocas en que la influencia de la literatura ha sido absolutamente vital —en el avivamiento en
tiempos de Josías; en la forma en que el Jesús afirmaba su autoridad, sobre los textos del Antiguo Testamento; durante toda la Reforma; en Juan Wesley y los metodistas; en los siglos xviii y xix con la reforma social británica; en todo emprendimiento misionero, etc.
Los ejemplos antedichos ilustran la importancia de lo escrito en la historia de la iglesia. Reflexione, además, en el curso entero de la historia humana. Alguien una vez declaró: ‘Todas las revoluciones de la edad moderna fueron iniciadas por una campaña de algún material impreso.’ Billy Graham dice, de una manera categórica, ‘todo acontecimiento trascendental en la historia
moderna, para bien o para mal, se ha llevado a cabo por la escritura’.
La pluma es más poderosa que la espada. La literatura tiene un papel clave tanto en el alcance evangelístico como en la educación
y el crecimiento de personas e iglesias. Cualquier estrategia para evangelizar al mundo que no emplee literatura de una manera
significativa tiene una gran falencia.
A veces, la eficacia de la escritura es puesta en duda por personas que citan un viejo proverbio inglés: ‘Un cuadro vale mil
palabras.’ Sostienen que algo visual, o gráfico, vale más que algo verbal o conceptual. Pero, el valor debe medirse según lo que uno este procurando lograr. Si desea un impacto rápido, pasivo, mayormente
basado en las emociones, entonces un cuadro o una imagen es eficaz. Sin embargo, si su meta es tocar las emociones y los pensamientos para motivar la voluntad hacia la acción, entonces el método superior es utilizar palabras.
Algunas palabras bien escogidas, hábilmente unidas en oraciones sencillas, pueden tener un efecto enorme sobre las multitudes.
Los breves párrafos del Padre Nuestro y de las Bienaventuranzas son pasajes bíblicos que ilustran este principio. ¿Quién
puede decir cuanta influencia ha tenido el Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln en la historia de los Estados Unidos? Piense
en las palabras de Winston Churchill, que dieron valor a la nación británica cuando a solas enfrentaba la posibilidad de una invasión Nazi: ‘Lucharemos en las playas, lucharemos en los lugares de aterrizaje, lucharemos en los campos y las calles, lucharemos en las montañas. Jamás nos rendiremos.’
Las palabras son poderosas. Hasta pueden cambiar la historia.
Por lo tanto, los editores y los distribuidores de literatura cristiana
deben insistir que sus productos sean fieles a las Escrituras, relevantes para la cultura de su tiempo, y perduren por su calidad. Al
influir en qué es producido y cómo se distribuye, los editores influyen el curso entero de la historia.

4. Los libros cambian vidas

¿Cuántas personas han sido motivadas, de manera significativa, hacia la salvación, por medio de la literatura? Quizás recibieron
ayuda por un Nuevo Testamento o por cierta porción de las Escrituras; un curso bíblico por correspondencia; un tratado o un folleto
o un libro o una revista cristiana. John Wesley fue convertido al leer la introducción que Lutero escribió en su comentario sobre la epístola a los Gálatas. Juan Newton, capitán de un barco de esclavos,
encontró la fe y el perdón en plena tormenta, cuando leyó La imitación de Cristo, de Tomás de Kempis. William Wilberforce, el gran reformador social inglés, despertó a la realidad espiritual
leyendo El levantamiento y progreso de la religión en el alma por Philip Dodderidge. Hudson Taylor, reconocido misionero en China,
fue convertido por medio de la literatura cristiana. Más recientemente, en Gran Bretaña, un autor relativamente desconocido,
George MacDonald, escribió excelente ficción cristiana. Sus libros llegaron a las manos de un profesor de literatura, llamado C. S.
Lewis. Esas obras literarias ayudaron mucho a Lewis a recibir la fe. Él a su vez escribió docenas de libros, incluyendo Mero
Cristianismo. En los Estados Unidos, Charles Colson, ayudante presidencial, abogado endurecido y político, estudió ese libro y
creyó. Él, a su vez, ha escrito más libros y éstos están llevando aun más gente hacia Cristo. La cadena continúa.
La clase de semilla que los editores cristianos siembren hoy determinará la cosecha de los próximos 10 o 20 años. Si distribuyen libros superficiales, cosecharán cristianos superficiales. Si la literatura se piensa y elabora mal, sin cuidado, los lectores tenderán a ser descuidados y se descarriarán fácilmente. Si su atractivo
se basa principalmente en lo sentimental, si pone demasiado énfasis en el espectáculo y lo dramático, los que reciban esa literatura
tenderán a ser inestables e inmaduros. Si su enfoque está exclusivamente en lo intelectual, los editores podrán contar con creyentes que son contenciosos y fríos, faltos de compasión. Pero, si los
editores se aseguran que las semillas que siembran apelan tanto al corazón como a la mente, entonces contarán con una cosecha de
cristianos que serán fuertes, amables, confiados y llenos de gracia.
Cristianos que sabrán qué creen, y cómo compartirlo con el entorno, de manera relevante.

5. La publicación edifica la iglesia

“Escribió Moisés esta Ley y … les dio [a los sacerdotes y los ancianos ] esta orden: ‘Cada siete años … leerás esta Ley … a
oídos de todos ellos. Harás congregar al pueblo, hombres, mujeres y niños, y los extranjeros que estén en tus ciudades, para que oigan y aprendan a temer a Jehová, vuestro Dios, y cuiden de cumplir
todas las palabras de esta Ley. También los hijos de ellos, que no la conocen, podrán oírla y aprenderán a temer a Jehová, vuestro
Dios.’”(3)
Los libros constituyen la memoria espiritual de generación en generación. Aunque la Reforma afectó a muchos países en Europa,
sólo en aquellas naciones donde los escritos de Lutero fueron un punto de partida para el protestantismo sobre un fundamento intelectual más definido, pudo sobrevivir a la Contrarreforma posterior.
Los libros con buenos argumentos, pueden desempeñar un papel crítico ayudando a los creyentes a identificar, resistir y refutar
las falsas doctrinas.
Muchos cristianos, especialmente los jóvenes en la fe, experimentan épocas de distintos grados de inseguridad. En tales períodos
de duda e incertidumbre, los libros de apologética bien escrita pueden ayudar a establecer y fortalecer la fe significativamente.
Cuando los creyentes se cansan, las biografías los motivan de nuevo. Cuando se sienten desalentados y preguntan ¿vale la pena seguir adelante? Los libros, las revistas, y los periódicos cristianos
pueden recordarles cómo Dios sí está trabajando de una manera muy significativa para lograr sus propósitos hoy.

6. La literatura permanece

‘Si tuviera que elegir entre hablar o escribir, elegiría escribir. La literatura continúa mucho después de que se olviden los discursos.’(4)
La literatura perdura. Es permanente. Una vez publicada, esta fija. Cuando es importante tener expedientes exactos de alguna comunicación, solemos ponerlos en forma escrita. ‘Fírmalo, para que no pueda ser revocado’ (Daniel 6:8), dice la Biblia.
Mucha gente que es descuidada con las palabras tiende a tener cuidado con ellas cuando tienen que escribirlas. La buena escritura hace que autores y lectores piensen con más precisión y profundidad.
El escribir denota el compromiso del autor con ciertos valores o con una filosofía determinada, porque mientras el título
esté en circulación, los lectores pueden debatir lo que haya escrito.
El gran escritor puritano, Thomas Brookes, dijo: ‘los libros predican cuando su escritor no tiene la capacidad de hacerlo; cuando él no tiene el permiso de hacerlo; cuando él no se atreve a hacerlo; y
más aun, cuando él autor ya no existe’.

7. Los libros se adaptan al lector

Los libros hablan solamente cuando el lector está preparado para escuchar. La literatura nunca se impone sobre los que estén listos
para recibirla y considerarla, pero siempre está a su disposición para cuando ellos o ellas estén listos. Puede provocar, condenar,
encolerizar, o decir cosas duras cuando es necesario, sin que lazos personales queden en desarmonía o se corten. La velocidad a la
cual se lee la literatura es determinada por el lector, quien puede siempre, sin vergüenza, retroceder para releer una porción.
Samuel Zwemer dice, ‘nada ni nadie más puede penetrar tan profundamente, dar testimonio tan audazmente, permanecer con tanta persistencia e influir tan irresistiblemente como la página impresa’.
En Serbia, país azotado por la guerra, la iglesia evangélica, aunque aún es pequeñísima, dobló de tamaño en unos pocos años. Según un pastor local, ‘el público estaba dispuesto a escuchar y repartimos más literatura en los últimos cinco años que en los 500 anteriores’.

8. La literatura ayuda en la eficacia
del ministerio


La radio, la televisión, la ayuda humanitaria, los esfuerzos para el
desarrollo, la predicación, la enseñanza, el establecimiento de nuevas iglesias, el ofrecimiento de consejos, y otras clases de ministerios, todos pueden tener mayor impacto con el uso prudente de literatura apropiada. Antes de un evento, la distribución de literatura puede crear curiosidad y despertar el hambre por las cosas espirituales.
Durante un evento, el entregar literatura puede consolidar el impacto del mensaje. Después de un acontecimiento, la literatura
puede ayudar en el seguimiento. Discutir sobre si los cristianos deben publicar o predicar no tiene ningún sentido. Es como preguntar qué ala de un aeroplano debe tomar prioridad. La predicación y la publicación, ambas, son necesarias. Para que la literatura
traiga crecimiento y madurez a la iglesia, los editores deben hacer todo lo posible para aumentar su eficacia, manteniendo su aprecio por lo que realizan otros ministerios. Amar Jyothi, un pastor de la
India, señaló que, ‘en el estado de Orisa han habido alrededor de 40.000 profesiones de fe, y la mayoría de ellas son el resultado de la distribución de la literatura en años pasados’. La literatura es el medio para llegar a un fin: no, un fin en sí misma.

9. La publicación permite que los dones sean utilizados al máximo

Los libros permiten que las personas con un gran ministerio tengan uno mayor. También permiten que cada creyente en particular tenga un ministerio extraordinario.
Una persona que no es un evangelista puede distribuir los títulos de Billy Graham y liberar los dones espirituales de uno de los más eficaces evangelistas y comunicadores de la Biblia en todo el mundo.
Alguien que no es profesor de la Biblia puede compartir los títulos de John Stott, trayendo así a la iglesia comprensión y la
exposición bíblica de la más alta calidad.
Alguien que no tiene dones de composición literaria ni los agudos argumentos de la apologética puede propagar los trabajos
de C. S. Lewis e influir los pensamientos de las personas literarias e intelectuales en la sociedad.
Cualquier persona puede usar poderosamente la literatura para ofrecer consejo, consuelo, amonestación o ánimo. Jesús dijo, ‘De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago,
él también las hará; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre’.(5)
Sólo unos cientos de miles de personas oyeron a Jesús en la tierra.
Gracias a Dios, la literatura permite que los editores alcancen a mucha más gente.

10. Los libros hacen que la tarea de
la evangelización del mundo sea posible


Todos los cristianos deben recordar continuamente las últimas palabras de nuestro Señor, en la tierra, que tenemos por escrito ‘me seréis testigos en Jerusalén, en todo Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra’.(6)
Ese gran pastor canadiense, Oswald J. Smith, cuya iglesia reunió millones de dólares para las misiones, señaló que, ‘después
de estudiar los desafíos de la evangelización mundial por más de 50 años, el único plan que conozco que podría permitir el cumplimiento de la Gran Comisión es el ministerio de la distribución de
literatura’.
Más recientemente, hablando sobre la importancia de la Palabra de Dios y la página impresa en el evangelismo, Ralph Winter, del Centro de Estados Unidos para la Misión Mundial, dice, ‘En toda la historia de las misiones, hay dos cosas que han sido absolutamente críticas. Una es obviamente la Biblia en sí. La otra es la página impresa. En cuanto a la metodología de la misión, no hay nada, en absoluto, que exceda la importancia de la página impresa.
Las reuniones vienen y se van y las personalidades vienen y se van. Pero, la página impresa continúa dando testimonio.’
‘La página impresa,’ escribió Samuel Zwemer, ‘es un misionero que puede ir dondequiera y hacerlo a un costo mínimo. Entra en países cerrados y alcanza todos los estratos de la sociedad. No se cansa. No necesita vacaciones. Perdura más que cualquier misionero. Nunca se enferma. Penetra por la mente al corazón y a la
conciencia. Tiene y está produciendo resultados por todas partes.
A menudo ha permanecido sin efecto por años, pero ha conservado su eficacia y rendido fruto más adelante.’
Las palabras de Guillermo Carey, a menudo llamado el fundador de misiones modernas, todavía desafían a los cristianos. ‘Espera
grandes cosas de Dios, intenta grandes cosas para Dios.’ Dios sí está haciendo grandes cosas por la publicación cristiana en esta
generación.

Notas

1. Tomás A. Kempis
2. Lucas 10:20
3. Deuteronomio 31:9–13
4. Bill Bright, fundador de la Cruzada Estudiantil para Cristo
5. Juan 14:12
6. Hechos 1:8

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