¿Puedo obtener la fe por mi mismo?
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Pregunta: Usted dice que somos salvos por la gracia mediante la fe. Mi pregunta es: ¿es esta fe algo que puedo obtener o adquirir por mi mismo? ¿Puedo decidir de mi propia volición creer en Dios?
Creo que sí, y que la salvación depende del esfuerzo del hombre; que la gracia depende de la obediencia y que la salvación es condicionada por la obediencia y no por la gracia.
Respondo: aunque sea cierto que:
1. Nuestros corazones son limpios por fe (Hch.15:9)
2. Somos santificados por fe (Hch.26:18)
3. Recibimos la justicia de Dios por fe (Rom.1:17; 3:22; 9:30; Fil.3:9)
4. Somos justificados por fe (Rom.3:28,30; 5:1; Gál.2:16; 3:8,24
5. Tenemos acceso por la fe a la gracia de Dios (Rom.5:1-2)
6. Recibimos el Espíritu por fe (Gál.3:2,5,14)
7. Llegamos a ser hechos hijos de Dios por fe (Gál.3:26)
8. Somos salvos por fe (Efe.2:8; II Tes.2:13; 3:15)
Es también verdad que:
1. Dios nos da la fe (Rom.12:3; Fil.1:29)
2. Nuestra fe no es de nosotros, sino es regalo de Dios (Efe.2:8)
3. Dios nos escogió para ser salvos por la fe (II Tes.2:13)
4. Jesús es el autor y perfeccionador de nuestra fe (Heb.12:2)
5. Tenemos acceso a Dios por la fe de Jesús (Efe.3:12)
6. Recibimos la fe por la justicia de Jesús (II Ped.1:1)
La fe en la sangre de Jesús no se obtiene o adquiere por el esfuerzo humano. Usted puede decidir confiar en él, pero solo porque es Dios quien obra en usted para que haga su voluntad (Fil.2:13). La fe se adquiere por la voluntad divina (Rom.9:11-18). Es un don de Dios. El es el autor y originador de la fe. Nuestra fe en Jesús, la recibimos por su justicia.
Aunque sea cierto que recibimos la gracia por medio de la fe, esto no quiere decir que la gracia o la salvación dependen del ejercicio de nuestra fe. Porque es igualmente verdad que recibimos la fe por la gracia.
Nuestra fe en la sangre de Dios (Hch.20:28; I Jn.3:1-16) es de origen divino. Es la evidencia de que hemos llegado a ser participantes de la naturaleza divina (II Ped.1:4; cf. Heb.11:1) Por esta razón nuestra fe es más preciosa que el oro (I Ped.1:7). Por esta razón nuestra fe en la palabra de Dios nos es contada por justicia (Rom.4:5,9 “El justo por la fe vivirá” (Hab.2:4; Rom.1:17; Gál.3:11; Heb.10:38).
Adaptado de un artículo de David Green, por J.Hendrix-Weidner
Creo que sí, y que la salvación depende del esfuerzo del hombre; que la gracia depende de la obediencia y que la salvación es condicionada por la obediencia y no por la gracia.
Respondo: aunque sea cierto que:
1. Nuestros corazones son limpios por fe (Hch.15:9)
2. Somos santificados por fe (Hch.26:18)
3. Recibimos la justicia de Dios por fe (Rom.1:17; 3:22; 9:30; Fil.3:9)
4. Somos justificados por fe (Rom.3:28,30; 5:1; Gál.2:16; 3:8,24
5. Tenemos acceso por la fe a la gracia de Dios (Rom.5:1-2)
6. Recibimos el Espíritu por fe (Gál.3:2,5,14)
7. Llegamos a ser hechos hijos de Dios por fe (Gál.3:26)
8. Somos salvos por fe (Efe.2:8; II Tes.2:13; 3:15)
Es también verdad que:
1. Dios nos da la fe (Rom.12:3; Fil.1:29)
2. Nuestra fe no es de nosotros, sino es regalo de Dios (Efe.2:8)
3. Dios nos escogió para ser salvos por la fe (II Tes.2:13)
4. Jesús es el autor y perfeccionador de nuestra fe (Heb.12:2)
5. Tenemos acceso a Dios por la fe de Jesús (Efe.3:12)
6. Recibimos la fe por la justicia de Jesús (II Ped.1:1)
La fe en la sangre de Jesús no se obtiene o adquiere por el esfuerzo humano. Usted puede decidir confiar en él, pero solo porque es Dios quien obra en usted para que haga su voluntad (Fil.2:13). La fe se adquiere por la voluntad divina (Rom.9:11-18). Es un don de Dios. El es el autor y originador de la fe. Nuestra fe en Jesús, la recibimos por su justicia.
Aunque sea cierto que recibimos la gracia por medio de la fe, esto no quiere decir que la gracia o la salvación dependen del ejercicio de nuestra fe. Porque es igualmente verdad que recibimos la fe por la gracia.
Nuestra fe en la sangre de Dios (Hch.20:28; I Jn.3:1-16) es de origen divino. Es la evidencia de que hemos llegado a ser participantes de la naturaleza divina (II Ped.1:4; cf. Heb.11:1) Por esta razón nuestra fe es más preciosa que el oro (I Ped.1:7). Por esta razón nuestra fe en la palabra de Dios nos es contada por justicia (Rom.4:5,9 “El justo por la fe vivirá” (Hab.2:4; Rom.1:17; Gál.3:11; Heb.10:38).
Adaptado de un artículo de David Green, por J.Hendrix-Weidner
