-No pierdas la Oportunidad
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Tenìa la oportunidad de cambiar su vida, de recuperar todo lo que siendo un niño habìa perdido, parecìa un sueño lo que estaba pasando en su vida, hace tan solo un par de horas se encontrabaen Lo-Debar, donde habìa estado desde la edad de cinco años.
Lo-debar no era su lugar, era frìo, solitario, de colores grises, su pasado era su enemigo ìntimo. Este hombre era nieto del antiguo rey, era de linaje real, pertenecia al palacio, pero a la edad de cinco años fue victima del destino su abuelo y su padre salieron a la batalla y allì murieron. Al morir sus ancestros habìa quienes querìan arrebatar el reino y serìan capaces de matar a cualquiera que representara peligro, a cualquiera que màs tarde reclamara el reino, eran capaces de asesinar aùn a un niño. Asì que una nodriza se encargò de ocultarlo, y se le ocurriò llevarlo a aquel terrible lugar, en donde sin duda alguna nadie lo buscarìa. Pero eso no es todo, cuando la nodriza lo tomò y corrìa con èl en sus brazos, apresurada para no ser alcanzada tuvo un descuido y el niño se le resbalò cayendo sobre unas piedras que hirieron sus piernas y lo dejaron lisiado para siempre de ambas piernas.
Por muchos años soñò que volvìa a su palacio, aùn en su memorìa habìan imagenes de aquel lugar, soñaba que entraba por la puerta real, todo habìa permanecido intacto, todos lo estaban esperando, se veìa sonriendo mientras caminaba por los pasillos, en ese momento la realidad lo arrastraba y abandonaba el mundo de sus sueños porque una verdad lo hacìa volver: èl era lisiado de las piernas asì que no podìa estar caminando por los pasillos del palacio. Cuando despertaba lloraba de amargura, a la vez maldecìa el dìa en que quedò lisiado, le costaba tanto perdonar a aquella nodriza que sin intenciòn lo dejò caer.
Ahora todo era diferente, si estaba en el palacio y no era un sueño por un momento dudò y mirò sus piernas para ver si estaba de pie, pero estaba sentado e inmovil, lejos de entristecerse, se alegrò porque entonces era verdad ¡Habìa vuelto al palacio!
Un hombre se le acerca, aunque no lo conoce puede imaginar quien es, era fàcil distinguir a un rey, ademàs podìa sentir que todo lo que habìa escuchado era cierto, era un rey bondadoso, justo, leal a su palabra, de buen corazòn. Aùn asì su corazòn comenzò a latir con màs fuerza y mucho màs acelerado, no podìa evitar sentir miedo, despuès de todo ese rey cuando joven habìa sido perseguido por el antiguo rey, de quien este lisiado de piernas era nieto, era inevitable los pensamientos negativos "què tal si el rey quiere tomar venganza conmigo", "ademàs por què debe mostrar bondad a un perro muerto como yo" "es mejor que vuelva a Lo-debar". Pero tambièn recordaba que habìa escuchado que este rey y su padre habìan sido grandes amigos, todo era confuso su vida era un dilema: volver a Lo-debar o quedarse en Jerusalem. El rey lo observa de pie a cabeza, sus ojos se fijan en los del lisiado, despuès de meditar un rato y quizàs percibir el miedo de aquel hombre le dice: "no tengas temor, porque a la verdad harè contigo misericordia".
Todavìa no podìa creerlo, ese era el momento esperado toda su vida, escuchaba al rey diciendole que todas las tierras de su padre y abuelo le serìan entregadas, y que ademàs èl comerìa siempre en la mesa del rey. Aparentemente era una oferta fàcil de aceptar, pero no para èl, cuando eres herido por circunstancias de las que no tienes control, cuando te dejan caer, cuando quienes te han querido ayudar terminan causandote una herida en tus piernas es dificil volver a confiar en alguien, ¿què tal si la historia vuleve a repetirse?. Asì que podìa volver a Lo-debar un lugar para los desconocido, resignandose al anonimato, sin que nada emocionante sucediera en su vida, pero donde no habìan peligros, podìa vivir sin amenazas. Por otra parte podìa quedarse en Jerusalem y comer siempre en la mesa del rey, recibir las tierras de su padre, pero arriesgarse a ser lastimado, estar dispuesto a asumir el reto y los cambios.
Es posible que en algùn momento te encuentres en un dilema como el de este hombre a veces es dificil asumir los desafios, los cambios nos producen ansiedad, y hasta dolor, sobre todo si aùn hay heridas que no han sido sanadas, sobre todo si nuestras piernas estan lisiadas, pues nos recordaràn que alguien nos dejò caer y las caìdas dañan nuestras actitudes, nos vuelven negativos, nos parece que si salimos de Lo-debar nos expondremos a muchos peligros. Pero tendràs que decidir entre quedarte en tu segurisdad y dejar pasar la oportunidad de tu vida, sin que nada suceda, o dar un paso adelante y cambiar tu entorno para alcanzar metas, para realizar algo significativo y cumplir con tu propòsito de vida. Se que la desiciòn no es fàcil pero si pìensas en lo que puedes vivir si te arriesgas, si das un paseo por el palacio y recorres las habitaciones que hay allì preparadas para ti, si te imaginas comiendo en la mesa del rey, con todos los principes y princesas y siendo uno de ellos de seguro tu actitud cambiarà y tomaràs la decisiòn correcta.
¿Cual fue la desiciòn del hombre lisiado de piernas? 2 Samuel 9:13: "Y moraba Mefi-boset en Jerusalem, porque comìa siempre a la mesa del rey y estaba lisiado de ambas piernas".
