¿HASTA CUANDO CLAMAR?
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¿HASTA CUANDO CLAMAR?
Salmos 69
¿Hasta cuando debemos clamar? ¿Qué hacer cuando al parecer no hay respuesta de parte de Dios?
El salmista usa una expresión que refleja mucha amargura del alma: “¡Cansado estoy de llamar mi garganta se ha enronquecido, han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios!”.
Recuerdo a un hijo diciéndole a su Padre… “¡Papá ya no ores más!, parece que Dios no escucha”. Cuando este clamaba a Dios por sanidad para su hijo enfermo gravemente.
Algunas veces con estas experiencias aprendes que aún así: “El llanto y la desesperación deben cambiarse en oración” (v.13). Pues de esta forma, Dios alejará los temores, incluso destruirá a nuestros enemigos y burladores.
Los hijos de Dios nunca deben dejar de clamar a El, su respuesta vendrá de inmediato, o podrá tardar. Conviene recordar a menudo que el tiempo de Dios, no es nuestro tiempo y que sus pensamientos y caminos nos son desconocidos. Aún así, mantiene su cuidado y protección sobre nosotros. ¿Hemos pensado con seriedad realmente a cuantas peticiones “diarias” Dios debe responder?
Su respuesta, tomará muchas veces el quebranto en un cántico de alabanza.
¡Te alabo Padre, porque Tú siempre nos escuchas, solo concédenos paciencia para saber esperar tu voluntad! Amen.-
Salmos 69
¿Hasta cuando debemos clamar? ¿Qué hacer cuando al parecer no hay respuesta de parte de Dios?
El salmista usa una expresión que refleja mucha amargura del alma: “¡Cansado estoy de llamar mi garganta se ha enronquecido, han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios!”.
Recuerdo a un hijo diciéndole a su Padre… “¡Papá ya no ores más!, parece que Dios no escucha”. Cuando este clamaba a Dios por sanidad para su hijo enfermo gravemente.
Algunas veces con estas experiencias aprendes que aún así: “El llanto y la desesperación deben cambiarse en oración” (v.13). Pues de esta forma, Dios alejará los temores, incluso destruirá a nuestros enemigos y burladores.
Los hijos de Dios nunca deben dejar de clamar a El, su respuesta vendrá de inmediato, o podrá tardar. Conviene recordar a menudo que el tiempo de Dios, no es nuestro tiempo y que sus pensamientos y caminos nos son desconocidos. Aún así, mantiene su cuidado y protección sobre nosotros. ¿Hemos pensado con seriedad realmente a cuantas peticiones “diarias” Dios debe responder?
Su respuesta, tomará muchas veces el quebranto en un cántico de alabanza.
¡Te alabo Padre, porque Tú siempre nos escuchas, solo concédenos paciencia para saber esperar tu voluntad! Amen.-
