¡Hagamos algo!
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Con excesiva frecuencia escucho quejas y debates cotidianos acerca de lo que debería hacerse para que nuestro mundo sea mejor. Y no me refiero sólo a los discursos de los políticos, sino al diálogo entablado entre personas comunes y corrientes. El problema que advierto es que somos demasiado expertos como para determinar lo que está mal... pero muy ineficaces a la hora de aportar soluciones e involucrarnos en el proceso que origina un cambio social.
Varios años atrás, mis amigos Miguel Ángel y Margarita Pujol tuvieron una visión: hacer algo para ayudar a los familiares de aquellos que debían permanecer internados en el hospital central de la Ciudad de Corrientes, provenientes de lejanos pueblos de la homónima provincia argentina. A medida que visitaban el nosocomio, descubrieron que un sinnúmero de personas no tenían dónde pasar la noche, descansar y seguir al día siguiente brindando compañía a sus parientes que estaban bajo observación médica.
Entonces, tras meditar y buscar la mejor manera de ayudar a esta gente, una idea se afincó en sus corazones: establecer un centro de ayuda que provea habitaciones confortables, agua caliente, alimentos, elementos de higiene personal, y asistencia espiritual. Y todo esto de forma totalmente gratuita.
Luego de un largo período de tiempo, durante los primeros meses del año 2000, ''La Casa de mi Hermano'' abrió sus puertas por primera vez, brindando desde entonces un verdadero hogar a quienes acompañan a sus seres queridos en el dolor de la enfermedad.
Cuando los médicos dan el alta y las familias regresan a sus pueblos de origen, es muy común que las personas les pregunten: - “¿Dónde estuvieron? ¿Cómo hicieron con el hospedaje?”, a lo que todos responden: -“Bueno, ¡estuve en ''La Casa de mi Hermano''!”
La Biblia dice: “Así como un cuerpo sin alma está muerto, también la confianza en Dios es una confianza muerta si no va acompañada de buenas acciones” (Santiago 2.26).
Don William C. Morris, pastor, educador y fundador de escuelas y hogares de huérfanos en la Argentina, solía decir: - “Pasaré por este mundo una sola vez si hay alguna palabra bondadosa que yo pueda pronunciar alguna noble acción que yo pueda efectuar diga yo esa palabra, haga yo esa acción AHORA, pues no pasaré mas por aquí..."
Investiguemos, descubramos, dialoguemos y también opinemos. Pero, por favor... ¡hagamos algo!
¡Buen Fin de Semana!
CRISTIAN FRANCO.
© 2003 – Todos los Derechos Reservados
Varios años atrás, mis amigos Miguel Ángel y Margarita Pujol tuvieron una visión: hacer algo para ayudar a los familiares de aquellos que debían permanecer internados en el hospital central de la Ciudad de Corrientes, provenientes de lejanos pueblos de la homónima provincia argentina. A medida que visitaban el nosocomio, descubrieron que un sinnúmero de personas no tenían dónde pasar la noche, descansar y seguir al día siguiente brindando compañía a sus parientes que estaban bajo observación médica.
Entonces, tras meditar y buscar la mejor manera de ayudar a esta gente, una idea se afincó en sus corazones: establecer un centro de ayuda que provea habitaciones confortables, agua caliente, alimentos, elementos de higiene personal, y asistencia espiritual. Y todo esto de forma totalmente gratuita.
Luego de un largo período de tiempo, durante los primeros meses del año 2000, ''La Casa de mi Hermano'' abrió sus puertas por primera vez, brindando desde entonces un verdadero hogar a quienes acompañan a sus seres queridos en el dolor de la enfermedad.
Cuando los médicos dan el alta y las familias regresan a sus pueblos de origen, es muy común que las personas les pregunten: - “¿Dónde estuvieron? ¿Cómo hicieron con el hospedaje?”, a lo que todos responden: -“Bueno, ¡estuve en ''La Casa de mi Hermano''!”
La Biblia dice: “Así como un cuerpo sin alma está muerto, también la confianza en Dios es una confianza muerta si no va acompañada de buenas acciones” (Santiago 2.26).
Don William C. Morris, pastor, educador y fundador de escuelas y hogares de huérfanos en la Argentina, solía decir: - “Pasaré por este mundo una sola vez si hay alguna palabra bondadosa que yo pueda pronunciar alguna noble acción que yo pueda efectuar diga yo esa palabra, haga yo esa acción AHORA, pues no pasaré mas por aquí..."
Investiguemos, descubramos, dialoguemos y también opinemos. Pero, por favor... ¡hagamos algo!
¡Buen Fin de Semana!
CRISTIAN FRANCO.
© 2003 – Todos los Derechos Reservados
