¿Están los valores devaluados?

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Las autoras de este artículo son las profesoras Cristina Alejandra Romano y
Beatriz Susana Gasdía.

Cristina tiene 36 años es profesora de historia y se congrega en la Iglesia "El buen Pastor" de Lomas de Zamora, Bs. As. Argentina.

Beatriz es profesora de Biología tiene 35 años y se congrega en la Iglesia Cristiana Evangélica de Lomas de Zamora.


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Introducción. La búsqueda humana

La educación tiene como fin básico la transmisión de la cultura, entendida esta como la forma de hacer, sentir y pensar del hombre en un espacio y tiempo determinado. Fundamentalmente cada uno de estos aspectos conlleva un valor asociado sobre el cual se edifican todas las teorías filosóficas y científicas.

Actualmente nuestra cultura “light” y postmoderna ha creado escuelas que enseñan sólo a través del placer, o que imponen los límites que las familias no pueden o son un ámbito de socialización afectiva donde ni los docentes, ni el sistema, ni los alumnos (deseosos de hacer zapping con el profesor) reflexionan sobre, qué valores son la base de su accionar, de su relación con los otros y consigomismo y, si tienen los valores, relación directa con nuestros problemas cotidianos. Nosotras que transitamos a diario las aulas desde hace ya varios años, nos hemos topado más de una vez, en distintos ámbitos de la comunidad educativa con situaciones que nos llevan a plantearnos los interrogantes expresados.

Hemos tomado distintos sistemas filosóficos para buscar en su propuesta axiológica alguna/s respuesta/s. El Humanismo a través de la propuesta educativa de Vives incita a volver a la antigüedad grecorromana, “por la belleza y nobleza espiritual que de ellos podemos aprender”. Debemos aquí hacer memoria y recordar que la sociedad griega, aún en el momento de mayor esplendor, valoró el hedonismo, la perfección corpórea y la igualdad, en una sociedad con esclavitud, puntos que, distan de la nobleza espiritual que Vives pretendió idealizar. La filosofía mecánica de Galileo le concedió importancia a la observación, a la formulación de hipótesis y al razonamiento deductivo, síntesis del método científico, tomado “ingenuamente” como anaxiológico. Para resolver esta cuestión pensadores como Descartes, dividían el mundo en dos partes: materia extensa (estudiada científicamente) y mente pensante cuyas operaciones, emociones y ética se reducen a “leyes científicas” al igual que se trata la matemática y la física. Pero a pesar de estas teorías tanto Hobbes en su Leviatán como Spinoza aceptaron la existencia de Dios como “inspiración sobrenatural que no se alcanza por el estudio o la razón” (1). No obstante su racionalismo Descartes no pudo dejar de reconocer que la naturaleza del hombre y su axiología provienen de Dios (2). Ni aún Marx logró en su teoría evitar postulados cristianos, por ejemplo la colectivización de la propiedad podemos encontrarla ya en el libro de Hechos (2:45)(3) o algunos de los planteos de la dialéctica hegeliana en el libro de Romanos (7: 14 a 23).(4)

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