¿Esperando la Carroza?

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¿ESPERANDO LA CARROZA? “...ya anciano, y ahora prisionero...” (v.9 a)

Salmo 71:9
"No me deseches en el tiempo de la vejez cuando mi fuerza se acabare, no me desampares"

La ancianidad puede traernos trastornos emocionales y hasta depresión. Es el tiempo en el cual nos hemos retirado de la hiperactividad social y nos sobreviene la sensación de que ya no somos útiles. Si además alguna enfermedad nos deja postrados, el cuadro puede parecer desolador.

El autor de la carta a Filemón nos dice que ya es un anciano, y que está prisionero. Bajo estas circunstancias cualquier hombre sentiría que su vida ya no tiene objetivos y que está fuera de servicio. No fue así con Pablo. El utilizó el resto de sus reservas humanas para seguir sirviendo al pueblo de Dios.
Algunos de los tesoros más ricos de la humanidad nos fueron legados por personas que dedicaron sus últimos días al servicio de una noble causa, a pesar de estar rodeados de sufrimientos y privaciones. Desde la realidad de nuestro dolor, desde el silencio de nuestra soledad, o aun de cara a la misma muerte, nuestra vida puede seguir siendo fuente de inspiración, causa de bendición.

Oración:
"Gracias, Señor, porque las circunstancias no nos hacen prisioneros para dejar de servirte, ni los años débiles para amarte, ni la muerte incapaces para esperarte".

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