¡ANIMO!
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“... pero ahora a ti y a mí nos es útil...”
“Toma a Marcos... porque me es útil para el ministerio” (2 Timoteo 4:11)
Todos necesitamos de alguien que crea en nosotros, que nos anime y nos respalde. Los cristianos no estamos a salvo del agotamiento y del desgaste: hostigados por exceso de trabajo, golpeados por las preocupaciones, quebrantados por la desilusión, derrotados por el pecado, también los hijos de Dios nos desanimamos.
Algo así habrá sentido Onésimo cuando emprendió el camino de regreso a la casa de su antiguo amo. Pero hubo alguien detrás suyo que tenía una palabra de ánimo: “Ahora eres útil”.
Pablo no excusó al fugitivo de su falta, pero se toma el tiempo para observar qué había de digno en aquel esclavo, y se lo hace saber: aparentemente Onésimo era muy eficiente cuando se le confiaba una tarea.
Enfermos, fracasados, solitarios, extranjeros o simplemente un ama de casa entre platos y cacerolas sucias necesitan hoy una palabra de ánimo.
Oración:
"Señor, te pedimos que nuestro gran animador, el Espíritu Santo, nos guíe a dar palabra, escribir una carta, hacer un llamado a aquel que esté desanimado".
“Toma a Marcos... porque me es útil para el ministerio” (2 Timoteo 4:11)
Todos necesitamos de alguien que crea en nosotros, que nos anime y nos respalde. Los cristianos no estamos a salvo del agotamiento y del desgaste: hostigados por exceso de trabajo, golpeados por las preocupaciones, quebrantados por la desilusión, derrotados por el pecado, también los hijos de Dios nos desanimamos.
Algo así habrá sentido Onésimo cuando emprendió el camino de regreso a la casa de su antiguo amo. Pero hubo alguien detrás suyo que tenía una palabra de ánimo: “Ahora eres útil”.
Pablo no excusó al fugitivo de su falta, pero se toma el tiempo para observar qué había de digno en aquel esclavo, y se lo hace saber: aparentemente Onésimo era muy eficiente cuando se le confiaba una tarea.
Enfermos, fracasados, solitarios, extranjeros o simplemente un ama de casa entre platos y cacerolas sucias necesitan hoy una palabra de ánimo.
Oración:
"Señor, te pedimos que nuestro gran animador, el Espíritu Santo, nos guíe a dar palabra, escribir una carta, hacer un llamado a aquel que esté desanimado".
