31645 visitasDonde hay amor, Dios está ahí

Pieza de Teatro Navideño
DONDE HAY AMOR, DIOS ESTA AHÍ
Basado en cuento de Leo Tolstoi)

Narrador: En un pueblo pequeño de nuestro Misiones, vivía un viejo zapatero, muy querido y honrado por sus vecinos, que lo apodaron Padre Juan. Una vez, en una víspera de Navidad don Juan estaba sentado en su pequeña zapatería y leía en la Biblia la historia del nacimiento de Jesús.

Juan: Se mañana fuese la primera navidad y Jesús naciese aquí, yo se lo que le regalaría. Yo le daría estos zapatitos, los mejores que hice hasta hoy.
(Juan apaga la vela, y se dispone a dormir. De repente oye una voz

Voz: Juan

Juan: Qué pasa!
(Va hasta la puerta pero no ve a nadie. Intenta dormirse nuevamente)

Voz: Juan, Juan. Mañana pasaré por tu puerta. Si vos me venir y me invitas, entraré a tu casa y me quedaré con vos.
(Don Juan permaneció unos segundos espantado y se levantó en la mañana. Tomó su desayuno y comenzó a trabajar en la zapatería con los pensamientos dirigidos a lo que sucederá a lo largo del día.)

Juan: Qué fue lo que pasó anoche! Fue un sueño, o realmente escuché una voz?

Narrador: A través de la ventana de la oficina, el Padre Juan observa a todos los que pasaban por el camino. De repente vio aproximarse al barrendero de las calles, que paró ante la ventana de su negocio, se frotaba las manos para calentarse un poco.

Juan: Es un viejo que no tiene más fuerzas, apenas puede juntar la basura. Pobre hombre!. Le voy a ofrecer una taza de te así se calienta un poco.
(Juan deja de hacer una costura, abre su ventana y le hace señas al barrendero para que entre).

Juan: Entre, venga a calentarse un poco y tome una taza de te bien caliente. Siéntese, aquí.
(Mientras Juan le ofrece el te, pega una miradita por la ventana esperando ver algo.)

Barrendero: Don Juan, usted esta esperando a alguien, porque esta mirando tanto para afuera!

Juan: Y para decirle la verdad, sí. Quiero decir, estoy y no estoy esperando a alguien. Anoche, cuando dormía escuche algunas palabras. Tal vez soñé, tal vez no. Oi una voz que me decía: “Juan, Juan, mañana pasaré por tu puerta. Si vos me ves y me invitas , entraré en tu casa y me quedaré con vos” . Pero hasta me parece una tontería, y en todo momento estoy esperando a mi huésped divino.

Narrador: El hombre escuchó aquellas palabras y sus ojos se llenaron de lágrimas. Después se levantó, agradeció por la hospitalidad y se despidió.

Barrendero: Muchos gracias, don Juan, por haberme invitado a entrar en su casa y haberme servido un te. Ahora me siento mucho mejor y con nuevas fuerzas.

Juan: vuelva siempre, será bienvenido.
(Se sentó en la ventana para continuar con su trabajo , y siempre echaba una miradita hacia fuera.

Narrador: Una hora después, Don Juan vio una mujer, muy mal vestida, con una pequeña criatura. Ella se detuvo en la puerta de don Juan para refugiarse del viento frío que soplaba a la mañana temprano. El corazón del viejo zapatero se conmovió. Rápidamente abrió su puerta.

Juan: Señora, Entre por favor que aquí adentro esta calentito. Y de paso descansa un poco. Usted parece que esta enferma, esta pálida. Siéntese que le preparo algo calentito para comer y tomar. Su hijito debe tener hambre.
(La mujer comió y bebió y le contó su historia.)

Mujer: Estoy camino al hospital y espero que haya lugar para mi y para mi hijo. Soy viuda y estoy enferma y sin dinero.

Juan: Pobre criatura, Déjeme servirle una taza de leche calentita. Que carita linda tiene. Pero...por qué no le puso zapatos con el frío que hace?

Mujer: No tengo zapatos para ponerle!

Juan: Entonces el va a tener este hermoso para de zapatitos que terminé hoy. Son los zapatitos más lindos que hice hasta ahora. Yo se los iba a poner al niñito Jesús si hoy fuese la primera navidad y Jesús hubiera nacido aquí.

Mujer: (emocionada) Don Juan, yo le agradezco en nombre de Jesús, Dios le pagará toda su bondad. Realmente fue Dios quien me mandó aquí y que lo llevó a mirar a usted por la ventana.

Juan: No fue sin razón que yo miré por la ventana (Y le cuenta su sueño...)

Narrador: Después que la mujer se retiró, Don Juan comenzó nuevamente su trabajo. Trabajaba sentado en su banquillo, y no dejaba de mirar por la ventana. Pasaba gente conocida y desconocida, pero él no notó nada especial.

Escena: Don Juan ve una hermosa vendedora por su ventana. La mujer llevaba una canasta con tortas. Ella puso el canasto en l a vereda para descansar un poco. De repente. Un niño salió de la nada, agarró unas tortas y salió corriendo. La mujer reacciona rápidamente y lo toma de un brazo y luego del otro. El niño comienza a gritar y la mujer le recrimina por las tortas robadas.
Don Juan sale corriendo de su zapatería mientras toda esta escena continua. .La mujer dice que lo llevará a la policía.

Niño: (gritando) Por qué la señora me grita así y me agarra tan fuerte. Yo no robé. (Don Juan intenta separarlos)

Don Juan: Déjelo señorita, y perdónelo en nombre de Cristo.

Vendedora: Mi perdón será darle un castigo que le servirá de lección para toda su vida. Voy a llevar a este atorrante a la policía.

Don Juan (suplicando): Déjelo señorita Él no va a hacer más eso. Por favor déjelo. (La mujer lo suelta. El niño quiere huir, pero don Juan lo retiene.
Don Juan: Usted tiene que pedirle perdón a la señorita y prometer que no robará más (El niño llorando pide perdón).
Don Juan, tomando una de las tortas les dice: Esta torta es para vos, y (mirando a la señorita le dice) yo le pagaré a usted esta torta.

Vendedora: Por qué usted protege a un muchacho que es un ladrón. Es necesario castigarlo para que se acuerde de eso por lo menos una semana.

Don Juan: Mire señorita,. Desde el punto de vista humano, tal vez sea justo castigarlo, pero esta no es la voluntad del Señor. El nos mando perdonar a los culpables. (La señorita toma su canasta y se va, pero el niño corre hacia ella y le dice:

Niño: Señorita, deje que le ayude a llevar este canasto hasta su casa. Yo voy por el mismo camino

Narrador: La mujer se conmovió y ambos se pusieron a caminar. El zapatero se quedó mirando a los dos cómo se iban conversando. Don Juan retornó a su lugar de trabajo y seguía mirando por la ventana hasta la nochecita. Muchas personas pasaron por el camino, y muchos necesitados recibieron su hospitalidad. Con todo esto, el esperado huésped divino no apareció. Y comenzó a anochecer...

Don Juan: Y bien, el día esta llegando a su fin. Nada especial sucedió. Ahora necesito preparar la zapatería para mañana (se saca el delantal, guardas las herramientas y barre un poco el piso).
Estoy teniendo un poco de hambre (Se prepara algo para comer, saca la Biblia. Abre y comienza a leer. Piensa un poco y recuerda la visión que tuvo la noche anterior)
Voz: Mañana pasaré por tu puerta. Si vos me invitas , entraré en tu casa y me quedaré con vos.

Narrador: Don Juan tuvo la impresión de notar un movimiento detrás de él. Como si alguien viniese en su dirección. Miró a su alrededor, y vió en una esquina sombras que parecían figuras...figuras de personas de pié (el barredor, la señora con su hijo, la vendedora y el niño

Voz: Don Juan, Don Juan, usted me conoce?

Don Juan: Quién es usted?

Voz: Yo mismo, heme aquí, soy yo.
(Aparece el barredor sonriendo y desaparece, Pausa, música clásica de fondo)

Voz: Heme aquí soy yo. (Aparece la señora con su hijo y ambos sonríen y desaparecen, música de fondo)

Voz: Heme aquí soy yo ( Aparece la vendedora y el niño quien tiene una tortita en la mano. Ambos sonríen y desaparecen. Música de fondo)

Narrador: Don Juan sintió una gran alegría. Se puso sus anteojos y comenzó a leer la Biblia en el Evangelio de Mateo 25:41-42 donde el Señor Jesús dice:

Don Juan: “Yo estaba con hambre y ustedes me dieron de comer, yo estaba con sed y ustedes me dieron de beber agua, yo no tenía lugar y ustedes me recibieron en sus casas, yo estaba desnudo y ustedes me vistieron, yo estaba enfermo y ustedes me cuidaron, yo estaba apreso y me fueron a ver”

Narrador:
Leyendo este texto don Juan tenía la certeza de que el sueño no era un engaño, el Señor realmente había estado en su casa y él le había dado un lugar donde quedarse.


Traducción y adaptación: Darío Dorsch

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI

 

© - Todos los derechos reservados por los autores de la obra

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Comentarios de nuestros lectores
Fecha
Usuario
Puntaje
Opinión
2007-07-10 14:07:15
MARIBEL SANTIAGO
10
me parece que este recurso es muy interesante creo que a veces no pensamos en lo que gracias a Dios tenemos dia con dia y por lo tanto no lo valoramos y esto ya lo utilizamos y fue de grande bedicion para todos Bueno deseo que el señor les siga bendiciendo siempre
2007-05-22 09:49:15
Roberto Perez Navarro
9
es muy buena la propuesta porque se nos ha olvidado que lo que Jesus dijo a sus discipulos y Pablo tambien lo recalco que es mejor dar que recibir y todos lo sabemos pero muy pocos lo practicamos, siempre estamos mas dispuestos a recibir que a dar, con las manos muy abiertas para recibir y cerradas para dar.
2006-11-26 23:12:56
Jardy Castro Regla
10
Que wena, la usaremos en la velada navideña de este año, además coincide con la reflexión de otro drama que tenemos y se complementan. a diario Jesùs nos visita y se nos olvida la relación horizontal que cultivar, acostumbrados a mirar solamente para el cielo descuidamos expresar lo fundamental que es el amor, que es lo que realmente espera Dios de nosotras(os)
2006-11-23 21:36:09
Carlos Guevara Hilario
10
Muy interesante, lo realizamos con un grupo de personas en el instituto y ganamos el primer lugar.
2006-09-08 20:53:16
Claudia Reyes Tello
8
Muy buena obra, pero mejor usar el originaltiene mas sentido, lo digo por experiencia... Tolstoi si sabia escribir.
2005-12-06 23:50:12
ANTONIO SANCHEZ
10
exelente porque necesitamos estar dispuesto a dar sin esperar resibir algo a cambio