9794 visitasAspectos relevantes en el culto con Cena del Señor

Es interesante escuchar a miembros de iglesias comentar sobre lo que para ellos resultó relevante, significante y que tocó profundamente su vida en el culto. Los comentarios varían: los cantos, el mensaje, las oraciones, la lectura de la palabra, la ambientación del espacio litúrgico, la música, los momentos de participación de la Cena del Señor, la fraternidad en fin, la lista continuaría. De lo que deducimos que, en relación con la comunidad, lo relevante es relativo, porque mucho dependerá de la necesidad que cada uno traiga.

Un punto en el que, hayan coincidencia es que, no importa cual momento del culto sea, lo que si es una gran verdad es que, el Señor se hizo presente. Y eso debe ser el aspecto más relevante. Ya que, no puede haber Culto Cristiano sin Jesucristo. El es quien convoca, es en su nombre que se celebra, es su historia de la que se hace “memoria”

De la Memoria, Historia e Historias

Es aquí donde llama la atención el texto de Eugene Brand, cuando dice que: Memoria, la traducción común al castellano de la palabra griega “anamnesis”, es la clave para entender el significado de la liturgia” (p.39)

El mismo autor hace referencia a Peter Brunner cuando dice: habla de la congregación de alabanza como si estuviera enredada en un movimiento unificado de anamnesis desde el momento en que el culto comienza. Toda la acción litúrgica es anamnesis, una acción de remembranza, y en eso se encuentra la unidad de la palabra y el sacramento. (p.49)

Memoria que no se limita una ejercicio mental de recordar, sino a una remembranza donde hay una evocación viva del pasado. Evocación que será mejor, fácil y fiel, en tanto más componentes, estímulos y condiciones tenga al ser presentada.

Memoria que no viene por si sola, siempre hay un motivo, circunstancia para regresar a ella. Por lo que la memoria tiene llaves para abrirla. La primera sería la coherencia, como la llave principal. Para que se de la memoria significativa, abría que asociarla a la realidad de espacio y de cuerpo. Por eso es necesario que el culto tenga coherencia entre sus diferentes momentos, por lo menos para quienes lo elaboran. Si es coherente para ellos lo será para los congregantes, así lo que se quiere evocar será significativo.

La motivación sería otra llave, esto ocurre cuando la persona es envuelta en un proceso autogratificante. En la liturgia debe haber tal motivación que haya satisfacción y gusto tanto al moldarla como al realizarla y vivenciarla.

Finalmente está la emoción, esta tiene que ver con presentar un mensaje contextualizando su contenido y colocándole expresiones de emoción. Si bien es cierto que el tema de la emoción en los momentos del culto es un punto neurálgico, ya que la tendencia es llevarla a los extremos, es decir o se controla o se desborda también es cierto que la emoción forma parte de las dimensiones del ser humano por lo que la clave para trabajarla sería el equilibrio.

De ahí que la “memoria” o “anamnesis”, es el hilo conductor de toda la liturgia. Es como elaborar un tejido, escoger el hilo: su grosor, color o colores, la cantidad, para que no falte o sobre el diseño, el tamaño, esto último dependerá de quién será beneficiado con el tejido. Un ejemplo sencillo y, tal vez, simple, pero que podría ayudar para entender el sentido de la memoria en la liturgia.

Memoria también se relaciona con la historia. Por lo que no hay memoria si no hay historia. En la liturgia la memoria se relaciona, básicamente, con la historia de Jesucristo: su encarnación, vida, muerte, resurrección y su promesa de volver es lo que le da sentido.

Pero en el culto también hay otras historia, la de cada persona que ahí se encuentra. Es el encuentro de estas historias con la historia de Jesucristo lo que se vive en la liturgia. Es Jesús, quien entra, no tan solo en la historia de la humanidad, sino en nuestra historia personal, para transformarla con sus valores del reino, para aprender a construir y a vivir una historia comunitaria.

De la Memoria en el Culto de Cena del Señor

La memoria en el culto encuentra su punto más alto, y este es el momento de la Cena del Señor. “...haced esto en memoria de mi..” (Lc. 22:19), fueron sus palabras. El apóstol Pablo en su primera carta a los corintios repite lo dicho por Jesús: ..”haced esto en memoria de mi” (1ª. Cor. 1:24-25) Por lo que, al participar de partimiento del pan y del compartir la copa, la evocación del sacrificio de Cristo se torna una experiencia fuerte y conmovedora. Por lo que, en palabras del Prof. Nelson Kirst:”..un culto principal sin Eucaristía es un culto a medias.”

¿Cómo concurre un culto de Cena del Señor y cómo lo atraviesa la memoria?

A continuación se hará un recorrido por los distintos momentos del culto tratando de encontrarla

Liturgia de Entrada.

Comienza la liturgia y la primera remembranza nos ubica en el hecho de que, se está ahí convocados por Jesucristo. El canto y el saludo unen al celebrante y a los congregantes, juntos en nombre del Señor evocarán su historia de salvación. En la oración preparatoria, se hace memoria de la condición de pecadores y de que solo por medio de Jesús se encuentra perdón, y que solo en su nombre se puede interceder por los dolores del mundo. Se irrumpe con un gloria que recuerda el canto de los ángeles cuando Dios, en Jesucristo, inicia su historia humana junto y al lado de la humanidad. Termina este primer momento con una oración que regresa a la realidad que se está viviendo, una oración que recuerda alguna acción de Dios en el pasado para pedirle muestre su misericordia a la comunidad presente y apuntando ya para la celebración del partimiento del pan, la oración termina en forma trinitaria, lo cual lleva a recordar la presencia del Dios Trino en la celebración.

Liturgia de la Palabra.

En el segundo momento del culto se realiza la memoria desde la historia escrita. El testimonio escrito de la historia de la salvación toma su lugar y hay que escucharla reverentemente y con el ser dispuesto para obedecerla. El recuerdo de lo que Dios hizo con su pueblo en el Antiguo Testamento tiene un nuevo sentido y una nueva dimensión en la historia de Jesús en los Evangelios, la lectura es reafirmada cuando se canta ¡Aleluya!. El mosaico de porciones bíblicas entre la historia antigua y la historia nueva, lleva a una reflexión desde donde, según Brand,”el sermón forma parte de la anamnesis” (p.49), y desde donde se lleva a la comunidad a confesar su fe, en un credo que también revela la historia de la fe de quienes han sido testigos y testimonio de Jesucristo. Nuevamente se cierra el momento con una oración intercesora, que trae a la memoria las necesidades de la iglesia, las que hay que depositar en manos de Jesús.

Liturgia de la Eucaristía.

Es el momento donde la memoria evocará a partir de dos símbolos. Jesús, según Brand: “Eligió dos elementos de la fiesta, uno de los panes y la copa de la bendición y les otorgó un nuevo significado” (p.41). El pan y la copa tienen una meta: es la memoria “anamnesis” del Salvador.

La memoria comienza con la preparación de la mesa de comunión y el ofertorio. Nada más emotivo que recordar que el pan y el vino con que se celebrará, es fruto de la tierra, el cual será consagrado para rememorar de una manera vivencial. Seguido por la Oración Eucarística, la cuál comienza con un diálogo. Nuevamente se recuerda que, celebrante y comunidad juntos celebran el momento. Toda la oración es un recuerdo de los actos de Dios por medio de Jesucristo. Aquí la memoria = “anamnesis”, se realiza con una fuerza que conmueve la vida toda: el Dios Creador del universo y sustentador de la vida Jesucristo: su encarnación, vida la narración de lo pasó la noche en que entregado el recuerdo de la venida del Espíritu Santo y la petición por se haga presente en el pan y el vino el recuerdo de los santos, mártires y hermanos y hermanas que ya no están en la comunidad, es una oración por demás impactante. Es un espiral que va in crescendo, la cual termina con la evocación a la Trinidad. Brand escribe.”El Credo y la remembranza formal de la oración eucarística repiten los acontecimientos cruciales en la historia de la salvación” (49).
En esta oración es el celebrante quien se dirige a Dios en oración, no es posible imaginar el grado de emoción en el que se ve envuelto al recordar y el sacrificio de Jesucristo.

En la oración que Jesús enseñara a sus discípulos y el gesto de la paz, se recuerda a la comunidad actuar como hermanos procurando la unidad, y la reconciliación si hubiere conflicto. No es posible acercarse a la mesa del Señor en conflicto con el prójimo, tal fue el reclamo del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto.

Y entonces viene el momento de compartir el símbolo que recuerda el cuerpo y la sangre de Jesús entregado por la humanidad. Este es un momento de remembranza profunda y quieta. Se revive el momento de cercanía e intimidad que Jesús tuviera con sus discípulos, donde, como una familia, celebraron la pascua dándole un nuevo sentido a la memoria hebraica. El momento evoca una escena familiar de calidez y hermandad.

Liturgia de Cierre

En psicoterápia, cuando se abre la ventana de los recuerdos, hay que hacer un proceso de cierre, volver a dejar todo en su lugar para dar paso a la sanidad mental. De no hacerlo así se expone al paciente a situaciones mucho más difíciles en su vida.

En la liturgia debe ocurrir un proceso semejante, después de todo también es un momento terapéutico, sin pretender serlo realmente. Esto sucede en el momento de cierre, donde la bendición tendrá una función de calmar y hacer sentir a los congregantes la paz del Señor en sus vidas, además de ordenar todo la experiencia litúrgica para ser guardada en la memoria. Por lo que aquí el recordar al Dios de Paz es determinante. Y en paz se puede enviar a la comunidad desafiándola a construir su historia en el nombre del Señor de la historia.

Conclusión

Difícilmente se puede decir cual o cuales serían los aspectos relevantes del Culto con Cena del Señor, en realidad todo es una pieza única, todas sus partes se complementan unas a otras. El aspecto de la memoria apenas si será uno a destacar. Quizá solo queda el ánimo de parafrasear las palabras del Prof. Kirst: “¿hay alguna razón para no celebrar el Culto con Cena del Señor?

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI

 

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