7044 visitasAgua de vida

Para celebraciones en templo y otros el 9 de octubre de 2005

Lema: “YO SOY EL AGUA VIVA, EL QUE VIENE A MI NO TENDRÁ SED JAMÁS” Jn 4

(En lo posible en las paredes del lugar de celebración se expondrán carteles, fotografías y/o afiches realizados por los diversos grupos de catequesis y encuentro existentes en la parroquia –chicos, jóvenes, adultos, mujeres- en los cuales se trabajó previamente el tema.
Estos afiches debieran expresar con claridad la triple dimensión actual del símbolo “agua”:
- El agua como don fundamental y gratuito de vida entregado por Dios a toda la creación
- El agua privatizada y apropiada por algunos pocos como símbolo máximo de dominación e impunidad del vigente sistema capitalista de expoliación genocida de los pueblos pobres
- El agua del bautismo como símbolo de nuestro compromiso con el „Nuevo Cielo y Nueva Tierra Posible e Imprescindible“.


1.-Introducción general

Un Espíritu común nos reúne para celebrar con urgente denuncia y anuncio proféticos, la vida y la historia que nos acontece, que nos duele e interroga.
Para ello nos guía, exhorta y desafía a ver, discernir y comprometernos en este nuestra común historia la Palabra de Dios dirigida a su pueblo en el libro del Deuteronomio: “Hoy pongo delante de ti la vida y la felicidad, la muerte y la desdicha… elige la vida y vivirás” (Dt. 30:15 – 20).

Durante este mes de octubre reviviremos y buscaremos juntos respuestas y compromisos a desafíos que la vida humana en este continente tan vital, como herido y explotado nos plantea.


Signo: Presentamos el mapa de Latinoamérica en el que está resaltada la enorme y única riqueza del acuífero Guarani ubicado en la triple frontera así como los grandes ríos de nuestro continente y los lagos y glaciares del sur patagónico.


Guía: Vivimos en un país y un continente, en los cuáles se encuentran las reservas, riquezas y por ello también las esperanzas y codicias de los pocos muy poderosos y de las enormes multitudes más pobres de nuestro tiempo.
Somos parte de pueblos que luchan denodadamente y con enormes esfuerzos y sacrificios por sus derechos, y ante todo por los recursos naturales que les permitan sobrevivir humanamente, que por voluntad de Dios deben ser propiedad común compartida –ante todo con las y los pobres-.

Hoy nos brota desde lo más profundo de nuestro ser un agua de vida y esperanza:
Queremos que todas nuestras hermanas y hermanos marginados puedan saciarse todos plenamente y que los poderosos ya no se apropien ni derrochen el agua por cuya falta están sedientas y sedientos las y los pobres. Queremos pisar nuestra tierra con alegría y paz, construyendo el hogar para los hijos de los hoy marginados, para que ellos puedan cultivar y cosechar –alimentadas por el agua de vida- sus semillas y sus artes. Devolverle a ellos, a sus hijos y nietas, lo que se merecen: el agua que es promesa de vida en abundancia.

Por eso nos es indispensable recordar, revivir, re-querer lo nuestro, lo de todos los que apuestan a la vida y no a los ídolos de violencia y de muerte, pretendiendo seducirnos con beneficios pasajeros,a costa del sacrificio de nuestros hermanos.
Por eso decimos ¡basta!, decimos ¡no!.


Cantamos junt@s: ¡Decimos BASTA, decimos NO!


2.-Introducción particular

El mes de octubre nos sensibiliza maternalmente. Nos recuerda a nuestra y todas las madres, a María al engendrar eterno y cotidiano de un Mundo Nuevo cuyos hijos e hijas nacen entre nosotros en medio de la pobreza y el anonimato –como Jesús-. Nuestra vida surge y es alimentada –como en los comienzos de nuestra historia- también hoy misteriosamente desde el agua fecunda y pura: Nuestra madre.

Por eso el agua vital nos iguala y nos hermana en el bautismo sagrado de humanizarnos y divinizarnos.
Nos limpia y riega para hacer crecer nuestra identificación y compromiso con um Mundo Nuevo, en el que esperamos poder beber y saciar nuestra sed de fraternidad y plenitud compartiendo el mismo Espíritu de Justicia y Verdad.

Signo - Gesto: (entra una mujer –si es posible embarazada- rociando con agua a los presentes y ofreciéndoles vasos y jarras de agua, para que las y los participantes puedan servir uno al otro y todos tomen hasta saciarse).
Como signo de la Vida Nueva que se esta gestando en medio nuestro, desde ésta y todas las madres de nuestro pueblo el agua que nos rocía nos purifica, nos sacia, nos contagia y compromete a ser también todas y todos nosotras y nosotros generadores y sustentadores de vida verdadera y saciada en nuestros barrios y comunidades.


3.- Toma de conciencia o valoración

A

• En la cultura de nuestro pueblo más pobre “un vaso de agua no se le niega a nadie”
• (dice Jesús: “un vaso de agua dado a los más pequeños no quedará sin recompensa”).
• Damos gracias a Dios en voz alta y espontáneamente por el agua que tenemos y recordamos todo lo bueno que el mismo significa y hace posible para nosotros y nuestro pueblo.

B

• Reconocemos nuestros derroches, ignorancias, indiferencias, egoísmos porque nosotros ¡Sí! Tenemos agua y otros ¡No!. (se puede cantar o leer algo alusivo ej. Oración de Carlos Mugica).
• Reconozcamos lo poco o mucho que hacemos para cuidarla, compartirla y no contaminarla.
(se pueden agregar signos o gestos).

Pasamos un jarrón de agua: Cada una y uno lo tiene un momento en sus manos en silencio. Luego si quiere puede expresar en una frase breve de qué cosas es necesario que nos limpiemos como persona, grupo, comunidad eclesial
Podemos comentar también qué otras cosas “grandes” (en la sociedad y la política) nos ensucian, y cómo podríamos erradicarlas, para que no sigan contaminando y contagiando la no-vida que lleva a la muerte sobre todo de las y los más pequeñas y pequeños.

4.- Finalizamos con una oración libre, en que pedimos a Dios sabiduría, fuerza y perseverancia para encarar esta limpieza nuestra y de nuestra comunidad y sociedad

5.- Lectura de la Palabra de Dios y reflexión (como homilía del ministro o trabajo grupal)
Puede pensarse en Juan 4:1–14, Génesis 2:5–15 o la historia de Noé con énfasis en Gen 8:22-23.
Si se trabaja en grupo, luego se presenta y comenta en el plenario lo que se dialogó y plasmó en una escena o en recortes de diario, afiches o dibujos.


6.- Manifestación de fe propias de cada iglesia.
Se pueden agregar expresiones de fe y/o compromisos personales o grupales relacionadas con el agua en lo que hace al espacio más íntimo de la familia y comunidad eclesial. Por ejemplo:

• Confesamos que el agua es para todos. Por eso en este mes nos comprometemos a …,
• Leer de papelitos por fieles experiencias cotidianas que reafirmen la idea de que “el agua no se le niega a nadie” o esto de “dar un vaso de agua no quedara sin recompensa”.


Cantamos junt@s: Claro como el agua (de Antonio Tarragó Roos).


7.- Peticiones y compromisos de carácter más amplio, social y político
Puede utilizarse p.ej. la oración “Dame de esa agua, Señor”, de la Pastora Stella Maris Frizs (anexo)

• Puede haber gestos de compromiso, testimonios de proyectos (ya preparados) o tareas comunitarias solidarias que debieran encararse en relación con el tema (p.ej. frente a la contaminación de arroyos y el peligro de las zanjas en las que fluyen residuos peligrosos

• El agua es signo de memoria, de necesidad vital por eso es indispensable educarnos y capacitarnos para valorarla, compartirla y defenderla (podemos pensar p.e.j en la situación concreta que “Aguas Argentinas” está provocando en nuestros barrios y ciudades, en que por meros motivos de negociación y extorsión hace faltar el agua): ¿Cuál debiera ser nuestra respuesta comunitaria concreta ante esta violación a un derecho fundamental?


8.- Ofertorio:
Pensar en signos que expresen que junto con el pan y el vino ponemos las aguas vitales de nuestro país y continente en las manos de Dios, para que Él las preserve y garantice que lleguen puras y en plenitud a nuestras y nuestros hermanas y hermanos más pobres.


9.- Comunión:
La creación es el sacramento universal de la humanidad unida en la Oikumene: La casa común en que compartimos todos los dones creados para todas sus hijas e hijos. En la Comunión hacemos memoria y anticipamos ese “Nuevo Cielo y Nueva Tierra” hacia los cuáles caminamos. El agua, que hoy hacemos presente en la comunión junto al pan y al vino, nos recuerda el desafío y la promesa de vivir efectivamente como Nuevo Pueblo que Jesús convocó a seguirle compartiendo los dones de la creación y luchando para que todas y todos tengan axeso a los mismos.

10.-Oración final y bendición con agua
Luego de una oración de envío en que se pide a Dios fuerza y perseverancia para luchar como comunidad cristiana en unión por el agua de cada hermana y hermano y de defender nuestras reservas naturales (ríos, lagos, glaciares) contra los intentos de saqueo y expoliación, mientras cantamos hacemos circular nuevamente jarrones con agua, con el que nos mojamos los dedos y renovamos la promesa de nuestros bautismos haciéndonos mutuamente la señal de la cruz en la frente, mientras nos deseamos “Que Jesús te sacie cada día de su Agua de Vida”.

11.- Recordatorios y/o avisos de tareas solidarias a realizar.
Avisar que en la celebración del próximo domingo, 16 de octubre, la gente concurra trayendo un puñado de tierra de su lugar –casa o barrio- que será colocado en una vasija de barro, en la cuál se sembrarán semillas.

Repartir tareas solidarias convenidas previamente que sean necesarias para la comunidad.

Cantamos junt@s: “¡Un Mundom Nuevo es posible!”

Acceder a otros recursos y subsidios para este domingo en: www.medh.org.ar, haciendo click en el link FUERA BUSH















Fuente: Proyecto Liturgia y derechos humanos del MEDH

 

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