15682 visitasActo ecuménico de recordación, consolación y acción de gracias

En memoria de las personas que han partido a la presencia de Dios

Preludio musical: Grupo

I. Convocatoria a celebrar

A. Ingreso de celebrantes

Motivación y saludo

¡Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, fuente de toda misericordia, fuente de toda esperanza y protección,
que está presto a consolarnos de nuestras aflicciones y darnos fortaleza en medio del camino difícil!
Demos gracias a Dios.
¡El Señor sea con ustedes!

Y también contigo

Hermanas y hermanos:
Jesús dijo: "Yo soy la resurrección y la vida, el que tiene fe en mí, aunque muera vivirá; y todo el que está vivo y tiene fe en mi, no morirá nunca" "Acérquense a mi todos los que están cansados de sus trabajos y cargas que yo les daré descanso". (Juan 11. 25-26, Mateo 11. 28).
Estamos reunidos aquí en el nombre de Dios. Ese Dios de amor que nos une pese a nuestras diferencias, ese Dios de vida que nos une en el respeto y la tolerancia. Nos reunimos como
hermanos y hermanas para recordar a nuestros seres queridos, darle gracias a Dios por su vida y buscar consolación para quienes continuamos en la jornada de la vida.
Somos de diferentes iglesias y tradiciones. Nos une el amor que viene de nuestro mismo Dios y el consuelo que nos ofrece cuando nuestros seres queridos son llamados a su presencia.

C. Salmo de entrada

Al contemplar las montañas me pregunto: ¿de dónde vendrá mi ayuda?
Mi ayuda vendrá del Señor, creador del cielo y de la tierra.
¡Nunca permitirá que resbales!
¡Nunca se dormirá el que te cuida!
No, él nunca duerme, nunca duerme el que cuida a su pueblo.
El Señor es quien te cuida,
El Señor es quien te protege, quien está junto a ti para ayudarte.
El sol no te hará daño, de día, ni la luna de noche.
El Señor te protege de todo peligro, él protege tu vida.
El Señor te protege en todos los caminos, ahora y siempre.
Amén.
¡Esta es Palabra de Dios!

D. Cantemos "Tu has venido a la orilla"

Tu has venido a la orilla,
no has buscado, ni a sabios ni a ricos;
tan sólo quieres que yo te siga.

Estribillo
Señor, me has mirado a los ojos,
y sonriendo has dicho mi nombre,
en la arena he dejado mi barca,
junto a ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo,
en mi barca no hay oro ni espada;
tan sólo redes y mi trabajo.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse;
amor que quiera, seguir amando.

Tú, pescador de otros mares,
ansia eterna de almas que esperan,
amigo bueno, que así me llamas.
(Cesareo Gabarain)

II. Confesión (Estela Cevallos)

A.
B. Momentos silencioso de confesión personal
C. Oración de Confesión
OREMOS,
¿Quién está en situación de pedirnos explicaciones? Sólo Cristo, y Cristo murió por nosotros, Cristo resucitó por
nosotros. Cristo reina con poder por nosotros, Cristo intercede por nosotros. Confesamos nuestros pecados Señor,
confiando en las promesas de tu misericordia. Haznos sentir la paz de tu perdón.
Te suplicamos Dios de la Vida, por el descanso eterno de nuestros seres queridos en tu regazo. Con gozo y sencillez
recordamos su vida con nosotros. Haznos libres de todo temor y culpa. Que tu espíritu de paz y de luz nos llene por
siempre.

Confiamos:

· Que más allá de la ausencia, hay presencia.
· Que más allá del dolor, hay sanación,
· Que más allá de la ira, habrá paz,
· Que más allá del silencio, estará la palabra,
· Que más allá de la culpa, está el perdón,
· Que más allá del final… está Dios. Por Jesús Nuestro
Señor. Amén.

(Se enciende la vela mayor)

C. Canto Especial

III. Proclamación

A. Lecturas de las Sagradas Escrituras

1. PRIMERA LECTURA: Apocalipsis 21. 1-7
Después, tuve la visión del Cielo Nuevo y de la Nueva Tierra. Pues el primer cielo y la primera tierra ya habían
pasado; en cuanto al mar, ya no existía.
Entonces vi la Ciudad Santa, la Nueva Jerusalén que bajaba del cielo, del lado de Dios, embellecida como una novia
engalanada en espera de su prometido.
Oí una voz que clamaba desde el trono. "Esta es la morada de Dios entre los hombres y mujeres; fijará desde ahora su
morada en medio de ellos y ellos serán su pueblo y él mismo será Dios con ellos.
Enjugará Dios mismo toda lágrima de sus ojos y ya no existirá ni muerte, ni duelo, ni gemidos, ni penas, porque todo lo anterior ha pasado.
Entonces el que se sienta en el trono declaró: "Ahora todo lo hago nuevo" y me dijo: "Escribe que estas palabras son
verdaderas y seguras". Y después me dijo: "Ya está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Esa será la
herencia del que salga vencedor. Y yo seré Dios para él y él será para mi un hijo.
¡Esta es Palabra de Dios!

2. SEGUNDA LECTURA: Romanos 8. 28
También sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman…
¿Qué decir después de esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
¿Quíen nos separará del amor de Cristo? Las pruebas o la angustia, la persecución o el hambre, la falta de ropa, los peligros o la espada?
No, en todo esto triunfaremos por la fuerza del que nos amó.
Estoy seguro que ni la muerte, ni la vida, no los ángeles, ni los poderes espirituales, ni el presente, ni el futuro, ni las fuerzas del universo, sean de los cielos, sean de los
abismos, ni criatura alguna, podrá apartarnos del amor de Dios, que encontramos en Cristo Jesús, Nuestro Señor.
¡Esta es Palabra de Dios!

B. Cantemos: "Dios está aquí"
Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiras,
Tan cierto como la mañana se levanta,
Tan cierto como te canto y me puedes oír
Lo puedes buscar mirando a quien está a tu lado,
Lo puedes hallar, muy dentro de tu corazón…
Dios está aquí, tan cierto como el aire que respiras,
Tan cierto como la mañana se levanta,
Tan cierto como te canto y me puedes oír
(Anónimo Latinoamericano)

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 6. 17-21.
(Revda. Janet May)
Bajando con ellos se detuvo en un llano. Había allí un grupo numeroso de discípulos suyos y una gran cantidad de gente
que había venido tanto de Judea y de Jerusalén, como de la costa de Tiro y Sidón. Habían venido a oírlo y para que los
sanara de sus enfermedades. Sanaba también a los atormentados por espíritus malos, y toda esta gente trataba de tocarlo porque de él salía una fuerza que los sanaba a todos. Levantando entonces los ojos hacia sus discípulos dijo:
"Felices los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios"
"Felices ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán satisfechos",
"Felices ustedes los que lloran, porque reirán",
¡Esta es Palabra de Dios!

D. Homilía

E Canto Especial "Ave María"

IV. Gratitud y Afirmación de la vida

A. Afirmación de fe (lectura alternada)

Líder: Yo soy la Resurrección y la Vida, dice el Señor. El que cree en mí
Vivirá, aunque haya muerto.

Pueblo: Aquellos que viven y creen en mí, no morirán para siempre.

Líder: Yo sé que mi Redentor vive, y que se levantará y estará conmigo, aquí en la tierra, en el último día.

Pueblo: Y aunque mi carne haya regresado al polvo, aún veré a Dios.

Líder: Yo le veré por mí mismo, estos ojos le contemplarán; será para mí un amigo, no un extraño.

Pueblo: Porque ninguno de nosotros tiene vida en sí mismo, y nadie llegará a ser su propio amo cuando muera.

Líder: Porque si tenemos vida, vivimos en el Señor. Y si morimos, morimos en el Señor.

Pueblo: Sí, entonces, ya sea que estemos vivos o estemos muertos, somos del Señor.

Líder: Bienaventurados los que de aquí en adelante mueren en el Señor.

Pueblo: Así es, dice el Espíritu. Ahora podrán descansar de sus fatigas.
Porque sus obras les acompaña.

B. Canto Especial: "En Jesucristo, puerto de paz"
En Jesucristo puerto de paz,
en horas tristes de tempestad,
halla la gente tranquilidad,
grato consuelo, felicidad.

Estribillo:
¡Gloria cantemos, al Redentor!
Que por nosotros su vida dio,
y que la gracia del Salvador,
siempre dirija nuestro vivir.

En nuestras luchas, en el dolor,
cuando nos falta paz y valor,
Cristo nos llena de su vigor,
y da aliento al corazón.

Cuando en la lucha falte la fe
y nos sentimos desfallecer,
Cristo nos dice, "Yo les daré,
gracia divina, santo poder".
(E.A. Monfort Díaz / Phoebbe T. Knapp)

C. Santa Eucaristía

Gesto litúrgico de gratitud por nuestros seres queridos
(De la vela mayor que representa la luz de Dios, las personas que lo deseen encienden una vela en memoria de su ser querido. Se procede a un momento de silencio en memoria
y de gratitud a Dios por la vida de las personas.)

1. Acción de gracias

(Se invita a cada persona a pensar en su ser o seres queridos que partieron al hacer esta oración)

2. Cantemos: "Hay momentos"

//Hay momentos, que las palabras no me alcanzan
Para decirte lo que siento por ti, mi buen Jesús//
//Yo te agradezco por todo lo que has hecho,
Por todo lo que haces y todo lo que harás.//
(Autor desconocido)

3. Oración

Te damos gracias Señor Dios por nuestro ser querido que nos fue tan cercano/a y ya no está físicamente con nosotros.
Te damos gracias por la amistad que nos regaló, por la paz que derramó a su alrededor.
Te damos gracias porque aunque estuvo debilitado/a fue una persona con dignidad hasta el final.
Te rogamos que nada de su vida se pierda,
Que los que vengan después de el o ella, puedan respetar lo que para el o ella era sagrado,
Que sus obras nos sirvan de ejemplo ahora que ha muerto.
Queremos que continué viviendo en su familia y en sus amigos,
En sus corazones y en sus ganas de vivir,
En sus ideas y en su consciencia,
Que todos los que estuvimos unidos a el o ella cuando estaba vivo/a,
Estemos aún más unidos/as ahora que nuestro ser querido está unido a Ti. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

D. D. Gratitud al Señor por 10 años de la Clínica del Dolor.

E. Cántico final
¡Gracias a la vida!(Violeta Parra)

Culto realizado el 10 de febrero de 2001, en la Parroquia el
Porvenir, de San José (Costa Rica) y auspiciado por el
Centro Nacional de Control del Dolor y Cuidados Paliativos y
la Universidad Bíblica Latinoamericana

Fuente: Red Latinoamericana de Liturgia CLAI
Temas: Muerte

 

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